Art se sintió consternado, se había armado de valor para decirle sus verdaderos sentimientos, esos sentimientos que había estado guardado por más de 6 años. Esas dos palabras habían sido las más sinceras que había dicho en toda su vida a otro hombre, también las que más fuerza de voluntad le había robado.
Pero Mew ni quiera parecía conmovido, en su lugar lo miraba con lastima. Y Art lo entendió, por fin lo entendió.
Ese niño le había quitado a su hombre desde hace mucho, no era un capricho. Era amor verdadero. Pero vamos es Art de quién hablamos, y aunque quería ayudar no se lo dejaría tan fácil.
-Entonces tú tampoco amas a Gulf, le hiciste igual de daño de como yo te lo hice. - Declaró maliciosamente mientras se erguía en una postura dominante. No se mostraría débil, no en ese momento.
-Amo a Gulf, lo amo más de lo que tu retorcido corazón puede entender. Y por eso temía perderlo, arruinarlo con mi manera de ser, forzarlo en la cama. Quería cuidarlo porque lo amo, algo que jamás sentí contigo. Ahora que lo pienso, a diferencia de ti que me llenaba de alegría humillarte y dominarte. Ese tipo de acciones me parecían demasiado sucias para Gulf, nunca quise manchar su cuerpo ni mucho menos lastimarlo.
Mew embozó una sonrisa ante su revelación, si bien era cierto que cuando miraba a Gulf un fuego interior se encendía como fogata en el bosque seco, nunca sintió que humillarlo por medio del sexo fuera algo que Gulf se merecía. Por supuesto Mew estaría mintiendo si negara el hecho de que se soñó e imaginó muchas veces tomando el cuerpo de Gulf con ferocidad mientras esté le pedía por piedad, pero aún en ese tipo de fantasías sucias se imaginaba tomándolo lento, acariciando y disfrutando de cada parte del cuerpo ajeno. Mientras le susurraba al oído decenas de promesas y palabras de amor. Para luego acurrucarse entre las sábanas y dormir pegados hasta el día siguiente. En sus sueños aún había cierta ternura que no sintió nunca cuando estuvo con Art.
-Quita esa estúpida sonrisa de tu cara ¿De qué sirve que te ilumines si eres tan cobarde como para decirle a Gulf tus sentimientos? No me digas a mí que lo amas, sino a él.
Concluyó Art Mientras se giraba sobre sus talones y tomaba entre sus brazos a su hija. Hasta ahí había llegado, ya no soportaba más esa humillación. Era suficiente el trabajo que había hecho.
Mary agitó su manita libre, despidiéndose de Mew. Aunque no había comprendido nada de la conversación, podía sentir que Mew estaba algo triste y que su padre estaba muy enfadado.
Arqueó la comisura de sus labios en una tierna y cálida sonrisa antes de desaparecer de la vista de Mew. Esa sonrisa llenó de ternura el pecho de Mew, y calmó las olas agitadas que su padre había dejado en el pecho del otro.
Contrario a abandonar la empresa en un acto de dignidad. Art se golpeó la cabeza con la palma de sus manos varias veces.
Sabía lo que debía hacer a continuación, pero eso sería perder más su dignidad y orgullo, dejar que Gulf le pisoteara por la espalda. Y él en serio quería ser el que pisoteara y no el pisoteado. Pero ya había hecho eso, solo ir hasta la mitad del camino lo tacharía como un gran cobarde, y ya había insultado de esa manera a Mew. No planeaba ser igual que él.
Con fuerza apretó los dientes hasta que estos chirriaron por la fuerte fricción. Un poco más de fuerza y estos tal vez se habrían agrietado.
Tomó la mano de su hija y con un poco de determinación entró a la oficina de Podd. Este le miraba con ojos brillantes y una sonrisa tan amable como de costumbre. Pero Art no estaba de ánimos para ver a personas felices, por lo que, tomando el celular de las manos de su hija, con tres movimientos envío el vídeo a Podd.
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Mi hombre lobo.
FanfictionContinuación de Mi chico interesante. Mew y Gulf después de los malos entendidos resueltos y aceptación de Gulf por los cambios de su corazón, por fin se convierten en pareja. Sin embargo los secretos que se suponen debían seguir enterrados en el pa...
