Capítulo 2O

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—¿Tienes idea de lo que será esto?

Raley cuestiona cruzándose de brazos.

—Raley, estarás seguro con Hwan, tan sólo si logran hablar con él, pregúntale lo que necesitamos saber.

—Espero que tan siquiera acepte salir a recibir nuestra visita —Hwan dice alzando una ceja sin creerlo

—¿Tú qué harás? —Raley cuestiona tomando su abrigo del sofá de la sala, alistándose para salir

—Yo me quedaré aquí, tengo demasiada tarea y seguiré avanzando con mi maqueta, llámenme si las cosas se complican.

—Oh, por si las cosas se complican, ¿Te refieres a que el reo nos intente asesinar?

—Raley si no quieres ir no estás obligado...

Él me interrumpe negando— Iré sólo porque no tengo algo más interesante que hacer que ir a prisión.

Ruego los ojos y les encamino hacia la puerta, Raley sale yendo por su auto aparcado fuera de mi casa, Hwan se da media vuelta para quedar frente a mí.

—Cuídate, Rose.

—Tú también.

Da un paso para colocar su frente con la mía, cierra sus ojos mediante en un susurro muy cerca de mí dice:

—No dejes que te tome, no dentro de tu cabeza.

—¿A qué te refieres? —digo en la misma forma que él, susurrando desconcertada

Él pasa saliva para después hablar— Darius, Hunter me contó lo que pasó, no me perdonaría perderte de esa forma

Él se separa para después abrir sus ojos y regalarme una leve sonrisa.

—Hunter es tan chismoso. —digo algo apenada

—Él te está protegiendo, como yo.

—Lo sé lo sé, sabía que Hunter te lo diría.

—No ocurre nada, yo sé que eres más fuerte que él. —dice confortándome

—¡Oye! ¡Hwan! ¡Es para hoy!

—¡Ya voy! —él reclama frunciendo su ceño

—Vayan con cuidado.

Cierro la puerta lentamente mientras veo a ambos montarse en el auto. Coloco seguro por dentro y subo las escaleras rápidamente, al llegar arriba choco con Tom el cual me estaba esperando silenciosamente.

—¡Carajo, Tom! —grito como loca poniendo la mano en mi pecho

—¿A dónde tan rápido?

—¿Qué quieres? Estoy algo ocupada...

—Quería invitarte a ver algo, una película o...

Lo interrumpo pasando por su lado —No hermano, estoy muy ocupada de verdad, pero será en otra ocasión.

Él se voltea hacia mí permaneciendo en su lugar algo triste.

—Pero..

Vuelvo a interrumpir su única palabra— Te quiero hermano —cierro la puerta desde dentro de mi habitación regalándole una sonrisa mostrando mis dientes algo nerviosa.

Mochila

Linterna

Guantes negros

Agua

Una soga

Y...

Un emparedado.

Todo esto llevaba por si lo llegara a ocupar en mi misión secreta, exacto, estaba hablando de que ahora iría a Glendora, a mi antigua casa.

Ángel Guardián Negro Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora