CAPÍTULO 26

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Me despierto ya que me echan una cubeta de agua.

Lo primero que veo es que estoy rodeada de hombres.

Por más que quiera escapar son muchos y no dudarán en dispararme.

Eso no me aterra lo que me aterra es lo que viene, los hombres abren camino y mi peor pesadilla es la que viene y no se ve nada contento.

Alfredo, ese hijo de puta, viene en un traje azul ajustado.

-Pero a quien tenemos aquí - dice sonriendo siniestramente.

-Pudrete

Me toman del cabello obligándome a verlo.

-No debiste atacarme Kiara...-saborea mi nombre y lo único que me da es asco - y tampoco debiste creer que sería tan fácil deshacerte de mi, pero lo que me causa gracia es que creyeras que Hades te puede ocultar de mi.

-Te mataré y la próxima vez no fallaré

-No lo creo cariño - se acerca y toma mi mandibula con fuerza dándome un beso - estas muy rica pero eres una perra traicionera.

Se levanta y le hace una señal a los hombres.

-Háganle lo que quieran, que no todos los días se tiene a la mujer de los grandes líderes - sonríe - llenenla de su leche, sacien sus ganas con ella y después matenla.

-¡Eres un hijo de puta! - se devuelve hacia mí y me voltea la cara de un bofetón.

Se va y me sueltan los demás hombres me miran con deseo.

-¡No me toquen! - uno de ellos intenta acercarse.

-Matala de una vez y ya - le dice otro pero no le hacen caso.

Los demás hombres se van dejándome con tres.

Uno me toma pero le tuerzo la muñeca y le doy una patada en sus costillas.

-La niña sabe pelear - dice el más grande.

Otro se me viene encima y sigo luchando mientras que el mayor solo observa.

-Traiganla - ordena y es donde más lucho, no, no me violaran de nuevo.

Los tres vienen en mi contra, intento desarmar a uno pero terminó siendo votada al suelo.

El extraño y no dejarme violar es lo único que pasa en mi mente.

-¡No! ¡Déjenme! - me sujetan entre los tres dejándome boca  abajo en una mesa.

-Te haré mía - dice el más grande.

Intento zafarme pero los otros me sostienen.

¡No! ¡No otra vez!

El extraño no puede morir.

-¡Sueltenme!

Escucho como el asqueroso hombre se abre la bragueta del pantalón.

Las lágrimas se me salen de los ojos.

No lo pude lograr.

No pude ni siquiera salvar a mi hijo.

Todo esta perdido...

La puerta se habré de golpe y el hombre no me suelta.

-¡Quita tus sucias manos de ella! - dicen en un tono fuerte y autoritario.

El hombre me deja y se voltea a encarar al sujeto.

-Se..se..señor yo...-no alcanza a terminar ya que le vuelan los sesos.

Me seco las lágrimas y me paro.

No lo veo, no tengo el valor, ¿en qué me he convertido?

Tengo que ir al doctor el intruso...

¿Murió?

No lo pude proteger....

¿Que clase de madre soy?

Hades me toma la cara entre sus manos obligándome a verlo, su cara no está endurecida como de costumbre, se nota ¿empatico?

-Hey, mírame - lo miro sin mostrarle ningún sentimiento, me va a culpar de salir sin seguridad.

Me atrae a su pecho y me quedo quieta, sus brazos se sienten bien, lo termino abrazando sintiendo que por un momento las cosas estarán bien.

-Todo estará bien Kiara - me  acaricia la espalda, es tan suave que me sorprende viniendo de él.

-Matalos - le ordeno dura - a todos.

-No lo tienes que pedir - me da una media sonrisa para hacerle una seña con la cabeza a los hombres que trae él.

Los hombres intentas huir pero son minoría ante los de Hades.

-¿Y Alfredo? - le pregunto.

-No estaba pero pagará.

Me ayuda a caminar y veo que tienen a todo el personal del lugar de rodillas y les van disparando en la cabeza.

Mi mirada se detiene en Adina, la tienen al igual que los demás de rodillas, está llorando.

-Ella - la señalo - no la mates.

Hades asiente y nos están esperando las camionetas afuera.

-Necesito ir al doctor.

-Traeré el doctor a la casa.

-No, quiero ir con mi médico.

-Esta bien, ellos te llevarán - me señala a sus guardias.

No vendrá.

Me abren la puerta para que entre y lo miro.

Ven por favor

Él solo me mira y se da la media vuelta y vuelve a entrar al lugar.

Tomo aire y es que nosé por que me hago ilusiones.

Siempre he estado sola, no necesito a nadie.

Lo único que me importa en estos momentos es el extraño.











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Dulce PerdiciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora