CAPÍTULO 12

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-¿Pérdida? - dice Hades.

-Ayudame por favor, yo, yo... - empiezo a tartamudear pensando en la palabra decirle o no la verdad.

-¿Tú qué? Habla ya niña no tengo todo tu tiempo - dice Hades fastidiado

-Ayudame - se supone que tiene más poder que Alfredo, es su primo pero no se llevan bien asi que él es el único que me puede ayudar - me escapé, solo te pido protección, por favor.

-Sube - dice Hades rodando los ojos.

Uno de sus hombres armados abre la puerta de la camioneta, subo y al cerrar las camionetas arrancan.

-Gracias - digo mirando a Hades, que no sé si será mi nuevo infierno o mi salvación.

-Que quede claro que solo lo hago por que odio a Alfredo - me mira mal y yo solo me puedo sentir incómoda - no quiero que confundas las cosas.

-¿Qué harás conmigo?

-¿Yo? Nada, como la humilde persona que soy dejaré que te quedes en mi mansión mientras veré que pasa con Alfredo - me mira de nuevo y frunce el ceño - no me has dicho como escapaste, por que no creo que Alfredo te haya dejado asi como así.

-Yo...emm...- ¡mierda ahora que voy a decir! - lo puse a dormir un rato - digo encogiendome de hombros.

- Así que ¿lo dormiste eh? - asiente pensativo mientras me analiza con la mirada - y se supone que ¿va a dormir para siempre? O... ¿solo dormir unas horas?

-No lo sé, y por eso me tienes que ayudar, si Alfredo muere me debes un favor - le digo quitando la vista de su perfecta cara.

-Los favores se piden y yo nunca pido nada, así que no te debo nada - dice con altivez.

-Pero te quitaré un gran peso de encima - sé que ellos no se soportan y ambos se quieren muertos a ambos así que si Alfredo muere Hades debería estar agradecido conmigo ¿o no?, un celular empieza a sonar, Hades mete su mano al saco adentro de su traje y saca su celular y contesta la llamada.

-¿Qué carajos quieres Amador? - le contesta con enojo, tarda unos minutos escuchando lo que le dicen, sonríe y me mira antes de volver hablar - ¡oh que desgracia! - exclama con fingida preocupación que me hace reír disimuladamente - ¿pero Alfredo esta muerto? - al decir eso noto el brillo en sus ojos que al mismo tiempo desaparece - ¡mierda! - exclama enojado, ¿este tipo es bipolar? - hablamos luego - cuelga y me mira enojado - ¡dijiste que estaba muerto! Y el maldito sigue vivo - se pasa las manos por el cabello frustrado y enojado.

-¡Dije que no lo sabía! - contesto en su mismo nivel de voz, me da una última mirada cargada de enojo antes de volver a mirar a la ventanilla de la camioneta.

El camino es incómodo, pasan minutos y puedo asegurar que horas, recuesto la cabeza en la ventana y me dejo caer en el profundo sueño.

-Señorita, señorita - siento que me mueven levemente el brazo - señorita ya llegamos - abro lentamente los ojos y uno de los hombres de Hades es él que está moviendo mi brazo.

-Oh, lo siento yo me quedé dormida - digo ya despertando por completo.

-No me tiene que dar explicaciones señorita, el señor Hades la espera en su oficina - me dice el hombre y yo solo asiento.

Bajo de la camioneta y camino adentrandome de nuevo a la inmensa mansión, al entrar sigue igual que hace unas horas, todo está en silencio, camino lentamente hacia donde vi salir a Alfredo en la tarde, supongo que ese es su oficina, antes de entrar escucho un ruido que proviene de la parte de arriba de la mansión, mis pies se alegan de la puerta de la oficina y a pasos lentos me acerco a la gigante escalera, perfectamente pulida, me da miedo ensuciarla esta tan limpia y mis pies sucios al correr en el bosque, subo lentamente cada escalón hasta llegar al segundo piso, hay varias puertas, la primera esta cerrada, intento abrirla pero no sucede, la segunda abre al instante, solo la abro unos pocos centímetros para ver que hay adentro, mala idea, muy mala idea, Hades tiene una toalla alrededor de su cadera, cubriendo solo la parte de abajo, mientras que su torso perfectamente ejercitado queda al descubierto, la v perfectamente marcada en lo bajo de su abdomen, su cabello despeinado y mojado cae pegandose a su frente, trago grueso al ver la escultura de hombre que tengo aquí enfrente.

-Cierra la boca que vas a ensuciar el piso con tu baba - dice Hades he intento mirar si hay otra persona en la habitación pero no, ¿me habla a mi?, en ese momento Hades se voltea quedando frente a mi, y me sonríe con altivez.

-Oh, yo...yo - me tapo la cara con mis manos para no verlo más - yo lo siento, solo...

-Solo me estabas espiando mientras me vestía - dice serio - ¿no te dijeron que me esperadas en la oficina?.

-Si, solo que - intento sacar una excusa pero no lo logro y agacho la cabeza - lo siento.

-Bueno pues ahora baja y esperame en la oficina - dice acercándose a mi y mi respiración empieza a fallar, se está acercando, cuando cierra la puerta en mis narices, doy un paso atrás y empiezo a caminar hacia el despacho.

Al llegar noto que la oficina está perfectamente ordenada y limpia, es espaciosa, los sillones son de cuero negro, sigo analizando todo el despacho hasta que una voz me interrumpe.

-Disculpe señorita, ¿le apetece vino o champagne? - me preguntan a mi espalda, me volteo a ver de quien es esa voz y encuentro a una señora - solo un vaso de agua por favor - la señora asiente y se va, yo me abrazo a mi misma, ya que ando en bata de dormir, se escuchan unos pasos entrando a la oficina, es la señora quien trae mi vaso de agua.

-Tenga señorita - me ofrece el vaso de agua y lo tomo.

-Gracias - digo dándole una sonrisa, ella sale de la oficina y vuelvo a quedarme sola.

Nosé que haré con la cosa que crece dentro de mi, por un lado me recuerda todo lo que me hizo Alfredo, cada golpe, cada una de sus asquerosas caricias, cada violación, y por otro lado, es un ser que no tiene la culpa de nada, una nueva vida que podría ser luz, estoy tan confundida, se escuchan pasos fuertes entrando a la oficina me volteo a ver quien es y es Hades el que entra, lleva una camisa azul oscura, unos pantalones de vestir negros y su cabello esta perfectamente peinado, su cara tiene ese aire de altivez y superioridad que te hace sentir poca cosa comparado con el.

-Alfredo no murió, estuvo a punto - sonríe y nosé el porqué - pero debo aceptar que hiciste buen trabajo - me siento más confundida, si no esta muerto ¿por qué sonríe?

-¿Por qué? - pregunto frunciendo el ceño.

-Alfredo no va a poder procrear, no va a tener herederos, así que nunca tomará el poder y seguirá siendo mío y de mis hijos.

-¿Tienes hijos? - pregunto al no ver ningún niño en la mansión.

-No, pero algún día los tendré y quiero que ellos sigan en el poder, los Berlusconi, específicamente mis padres y los padres de mis padres han sido los que gobiernan la mafia en todo el mundo. - dice con altivez, en las pocas horas que lo conozco noto que la altivez es algo característico de él.

-¿Por eso odias a Alfredo? - pregunto confundida a Hades.

-Y por más cosas... el simple hecho de su existencia me enoja - dice serio, me mira de arriba abajo y alza una ceja - dios no puedes dormir en mi humilde mansión, vestida así - me miro a mi misma y la verdad doy asco, hay tierra en mis pies y mi cabello está enredado -¡Soniaaa! - grita Hades y yo cierro los ojos ante el grito, la señora de hace un rato llega de nuevo.

-¿Si señor? - dice ella mirando al suelo y puedo afirmar que sus manos están temblando.

-Lleva a la señorita - me señala con la cabeza - a una habitación disponible y dale algo para que se cambie.

-Si señor, venga conmigo señorita - me dice mientras camina para que la siga, me detengo antes de salir.

-Gracias Hades - le digo con sinceridad, él solo asiente con fastidio mientras toma unos papeles de su escritorio.

Dulce PerdiciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora