Recargo mi cabeza en su pecho, nuestras respiraciones agitadas, paseo mis manos por su abdomen duro y marcado, me niego a sentir algo por él pero siento que es casi imposible, su mano toma mi mentón alzando mi cara, su maldita cara de superioridad viéndome.
-Te ves bien así. - comenta con una sonrisa de picardía.
-¿Así cómo?
-Recién follada por tu enemigo.
-Eres un idiota. - ruedo los ojos.
Me toma del cuello para atraerme a su boca, muerde levemente mi labio inferior.
-¿Cómo hago para dejar de pensar en ti?
-¿No me puede olvidar el gran Hades? - pregunto irónica.
-No niegues que querías esto, por que nadie hace ni hará que te corras como yo lo hice ahora.
-No todo se basa en el sexo Hades, hay cosas más importantes, como matarte.
-Tengo la ventaja, te mataría primero.
-No lo quieres hacer, de ser así ya estaría muerta hace tiempo.
-¿Tan desesperada estas por morir?, te mataré cuando me aburra de ti.
-No si yo lo hago primero.
-No lo harás.
-Estas muy seguro de eso.
Se aparta, dándome la espalda.
Dios...
Tiene un trasero mucho mejor que el mio, se empieza a vestir rápido.
-¿Qué pasa?
-Se me había olvidado una cena.
- De negocios supongo.
-No.
-¿Ah no? - me bajo de la barra tomando la bata de hospital que salió volando en algún momento.
-No, es una mujer que vale la pena.
-Claro, primero tienes sexo conmigo y después te vas con "tu mujer que vale la pena" - digo sarcástica tratando de ocultar el coraje que me abarca.
-No tienes ningún derecho de hablarme así, recuerda que a partir de hoy eres mi esclava.
-Antes muerta.
- Te mataré cuando me aburra - abrocha su camisa.
-¿Qué dirá tu querida "mujer" cuando te vea esos chupetones en tu cuello?
Se acerca mi y me toma fuerte del mentón.
-A comparación de ti, ella no miente.
-Suerte con tu mujer perfecta. - le doy una sonrisa hipócrita.
Me da un beso el cual no recibo, solo sus labios topan en los míos pero me niego a caer en la tentación que él me provoca.
Se da la media vuelta listo para irse y tomo la silla lista para golpearlo con ella pero se voltea tomando mis muñecas.
-No cambias Kiara - me quita la silla dejándola lejos de nosotros.
-Nunca.
Niega con la cabeza y vuelve a su camino dejándome sola en este lugar.
Soy una imbécil, una tonta que se dejó llevar por el deseo, mi entrepierna duele al igual que mis piernas, mi cuerpo duele, solo espero que Alessandro pueda resolver todo esto y me saque de aquí de una vez por todas.
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Dulce Perdición
Novela Juvenil[EN PROCESO] El dolor del alma que invade a Kiara desde su nacimiento, cada día soportando el menosprecio de su madre y hermana, cree encontrar el amor en Stefan el "chico perfecto" pero la vida es amarga, cuando Kiara encuentra a su hermana Irina c...
