Se formó el caos en el descampado.
Dos personas, que habían irrumpido en la escena, peleaban con todos los miembros de Moebius.
Histérica, apartaste el pesado cuerpo semi inconsciente del chico que tenías encima, y lo echaste a un lado. Tu mente en ese momento era todo un caos. No entendías absolutamente nada de lo que estaba pasando. Miraste a tu alrededor, y comprobaste que ya no tenías a la manada de hombres enfrente de ti, haciendo círculo para esperar su turno y así poder abusar de ti. Todos tus huesos se estremecieron al imaginar lo que hubiese pasado entonces. Lo poco que faltó para que, aquella pesadilla, se hubiese hecho realidad.
Tu respiración se hacía cada vez más pesada. Sentías que te faltaba el oxígeno, que ibas a desmayarte en cualquier momento. Tu cuerpo estaba al límite por culpa de toda la presión acumulada desde que te topaste con el líder de Moebius en aquel descampado.
—¡Baji-san! ¡Cuidado!
Otra voz que desconocías y que no se había pronunciado hasta ahora, se coló en tus oídos. Pero ni siquiera te importó. Tampoco te giraste hacia su dirección para ver de quién se trataba.
Solo querías una única cosa: Largarte de allí.
El bullicio a tu alrededor incrementó, entre ellos gritos, insultos y amenazas. Aunque tu vista borrosa no te permitía ver con claridad, enfrente de ti pudiste apreciar a dos chicos vestidos de negro, peleando contra todos los pandilleros de la banda que te querían hacer daño.
Puñetazos, golpes, patadas, sangre...
Todo allí era un caos, y tú te sentiste atrapada.
—¡Vete de aquí!
Al instante de escuchar aquella advertencia, alguien te sujetó con fuerza del brazo. Te giraste rápidamente hacia él, temblando de miedo y con los ojos muy abiertos por sus desconocidas intenciones. Cuando lo tuviste frente a frente, te quedaste mirándolo sin pestañear.
Un chico de media altura, con ojos marrones y pelo largo negro como el ala de un cuervo, te miraba alertado, igual de sorpresivo que tu cuando sus ojos se clavaron en los tuyos. Al cabo de unos segundos, consiguió parpadear, al ver que todavía seguías inmóvil, afianzó con más fuerza el agarre de tu muñeca.
—¡Vamos! —vociferó con voz ronca—. ¿A que estás esperando? ¡Vete de aquí!
Lo miraste con terror, y antes de que pudieras hacer algún movimiento, te soltó bruscamente y se alejó de ti. Te dejó sola y tú te quedaste paralizada, observando cómo aquel chico, seguramente de la misma edad que tú, se perdía en el descampado, propinando golpes a todo los pandilleros de Moebius que se cruzaban por su camino. Uno tras otro, sin parar.
Cuando saliste de tu trance, miraste hacia todos lados y empezaste a trotar dirección a la salida, como te había ordenado aquel desconocido, cada vez más deprisa, con tus pasos torpes y tambaleantes, sin dejar de mirar la escena a tus espaldas.
A medida que ibas avanzando, tus piernas temblaban el doble, como dos flanes. Volviste a girar la cabeza sin detenerte, y viste como la batalla seguía su curso. Tus pulmones te pedían a gritos oxígeno, y tu pulso aumentaba cada vez más hasta el punto de hacerte hiperventilar. En ese momento tus piernas fallaron, te tropezaste, y caíste al suelo. Pero con la adrenalina ya infiltrada en tus venas, enseguida te levantaste y seguiste corriendo.
Antes de salir del descampado, cuando estuviste apunto de llegar a la meta, todo empezó a volverse negro para ti. No supiste si fue el miedo, la tensión, los nervios, o un conjunto de todo. Pero antes de que te dieras cuenta, caíste rendida al suelo.
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Intocable - Baji Keisuke
Fanfiction(Nombre) jamás pensó que la persona que le curaría el alma después de la mayor traición de su vida, fuera aquel pandillero de ojos marrones que quemaba coches por puro aburrimiento y pateaba civiles según su estado de humor. Baji Keisuke. 𝗔𝗟𝗘𝗥𝗧...
