15. Propuesta

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Mikey y Takemicchi estaban agarrados uno del otro, encima de la mesa redonda del salón, disfrazados con unas enormes gafas de sol y con un sombrero de paja sobre la cabeza, cantando a la vez con todas sus fuerzas y desgarrándose la garganta al entonar cada nota musical que sonaba de fondo. A su alrededor, varios chicos de Toman, quienes reconociste enseguida, los animaban entre silbidos y gritos, moviendo las manos salvajemente al ritmo de la música. Y otros, los más desvergonzados, hacían de coro utilizando el mismo tono intenso que los cantantes.

Takemicchi, en un acto de impulsividad, debido a los piropos y silbidos que le propinaban su público, se quitó la camiseta, dejando todo su torso al descubierto, y la lanzó con énfasis hacia delante.

La prenda cayó justo en la cabeza de la chica de cabello rosado que estaba a vuestro lado, igual de inmóvil que vosotras.

Hina Tachibana. Su novia.

A partir, todo pareció suceder en cámara lenta. Los chicos, que seguían con su mirada la camiseta sudorosa de Takemicchi, vieron como impactaba en la cabeza de una chica de estatura media y pelo rosado, y le tapaba todo su campo de visión.

Cuando todos ellos se percataron de vuestra presencia, se quedaron mudos, sin apenas pestañear. Al igual que Emma, Hina y tú.

La música siguió escuchándose de fondo, pero las voces de los cantantes cesaron abruptamente.

Ven y sana mi dolor... Tienes la cura de este amor...

Traigo este llamado, para que

Tu vuelvas...

Sí, este llamado de emergencia era peor que el de la propia canción.

Los chicos se quedaron horrorizados cuando reconocieron las figuras de las tres mujeres que estaban paradas frente a ellos, una con una camiseta blanca en la cabeza.

Hina se quedó estática en la izquierda sin poder ver nada. Tu te quedaste a la derecha, mirando atónita la escena, mientras notabas como la bolsa de plástico que llevabas se deslizaba por las yemas de tus dedos hasta impactar contra el suelo.

Emma, que estaba en medio de vosotras dos, se cruzó de brazos, sin dejar de fulminar con la mirada al más pequeño de todos: El rubio borracho de metro cincuenta que estaba luchando con todas sus fuerzas para no tambalearse y caerse de la mesa donde estaba subido.

Fue el mismo quién rompió el silencio, pareciendo no importarle en absoluto vuestra presencia.

—¿Huh? —murmuró Mikey forzando los ojos para veros con claridad. Su estado de ebriedad era evidente—. ¿Qué estáis haciendo aquí?

—Hi... —empezó a tartamudear Takemicchi, completamente horrorizado al darse cuenta de la situación—. ¡Hina-chan!

La mirada de Sano pasó de la persona sin cabeza, a su hermana Emma, y de ella a ti. Cuando sus ojos encontraron los tuyos, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. 

—¡(Nombre)! —te llamó emocionado.

Tu solo pestañeaste, con la boca entreabierta.

Mikey giró bruscamente la cabeza, en busca de su querido amigo de cabello recogido:

Baji Keisuke.

Baji se tensó de inmediato. Reconocía esa sonrisa pícara mejor que nadie, y eso solo significaba una cosa.

Manjiro Sano la iba a volver a cagar.

Mikey sabía acerca de lo que sentía por ti, y si ya de por sí el rubio solía soltar a menudo ciertos comentarios comprometedores que ponían en evidencia a su amigo, ahora que estaba borracho, iba a ser mucho peor.

Intocable - Baji KeisukeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora