22. El reto

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Emma, Hina y Yuzuha subieron las escaleras algo preocupadas, con la esperanza de encontrarte allí, con todos los chicos. Pero cuando llegaron no te vieron por ninguna parte.

Emma, extrañada, se acercó a Baji, que hablaba con Chifuyu en una zona apartada al resto mientras ambos bebían de sus copas, entre risas.

—Baji —ella lo agarró del brazo, irrumpiendo en la conversación y ganándose las miradas confusas de ambos—. ¿Has visto a (Nombre)?

El entrecejo de Baji se arrugó.

—¿No se fue con vosotras a la barra hace un rato?

—Eh... sí, pero es que, verás... —Emma no sabía como continuar. Fue detrás de ti en todo momento, pero cuando se descuidó un segundo y volvió hacia ti otra vez la cabeza... Ya no estabas, la multitud te había tragado—. Creo que la hemos perdido...

—¿Qué? 

El semblante despreocupado de Baji cambió por uno alerta. Antes de que Emma le dijera una sola palabra más, le entregó bruscamente su copa a Chifuyu y fue hacia la barandilla que daba a la pista de abajo, a ver si lograba encontrarte entre la multitud. Emma lo siguió rápidamente, igual de inquieta que él.

Al no encontrarte por ningún lado, chasqueó la lengua asqueado.

—¿Cómo que se te ha perdido, Emma? —le reprochó—. ¿Es que a caso es un perro? ¿La has dejado sola, en un sitio como este?

—¡No! —le contradijo Emma inmediatamente, molesta. Ella también estaba preocupada por ti, y que Baji se pusiera histérico no ayudaba en nada—. ¡Claro que no! Yo me giré un momento hacia atrás para saludar alguien, y ella se adelantó para colarse entre la gente... Y cuando volví a mirar hacia delante, ella ya no estaba.

Baji apretó fuerte la mandíbula, irritado, y se pasó la mano por el pelo. Si estuvierais en un antro diferente, las cosas serían distintas. Pero la verdad era que estabais en una zona que, además que tú no conocías, estaba plagada de todo tipo de delincuentes que podían aprovecharse de alguien tan inocente como tú.

—¿Has intentado llamarla?

—Tiene el teléfono apagado.

—Vamos a buscarla.

Emma asintió firmemente y bajó con Baji las escaleras del reservado en tu busca. Pero no les hizo falta dar un paso más. En cuanto pisaron el último escalón, reconocieron tu figura a lo lejos acompañada de una persona que Baji conocía muy bien; Jin.

En ese instante se detuvo, haciendo que Emma chocara bruscamente contra su espalda. Baji notó como la sangre de su cuerpo empezaba arder, recorriendo cada parte de su ser.

Cuando Emma ladeó la cabeza y se encontró con la expresión furiosa de Baji, se estremeció y, al instante, volvió a mirar en la dirección que el miraba, encontrándose con tu figura y con la de tu acompañante. Frunció el ceño, confundida. Entre la distancia y la oscuridad del local, no lograba reconocerla.

—Esa perra... —siseó él, con la mandíbula apretada. Cuando pensaba en ella y en todo lo que había permitido que te hicieran, se le nublaba la mente y lo veía todo negro, con ganas de matar a la persona que se había atrevido a ponerte una mano encima, Osanai.

Emma, al escuchar el tono de voz tan asqueado de Baji, volvió a centrar su vista en la muchacha que había a tu lado, que parecía que te estaba diciendo algo al oído para que la escucharas entre toda la multitud. Entonces la bombilla de su mente se iluminó. En su cara se reflejó la sorpresa y el horror absoluto.

—Acaso, esa no será...

—Jin.

—Oh, no...

Intocable - Baji KeisukeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora