04. Tokyo Manji

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—Así que... Eso es todo —dijiste en un suspiro.

—¿Eso es lo que pasó? —Chifuyu se quedó mirándote completamente sorprendido, con la boca entreabierta—. Vaya, yo...

Estabais caminando hacia el descampado donde estaba aparcada la moto de Baji. No sabía que decirte. Lo dejaste sin palabras después de contarle todo lo ocurrido con Jin y Osanai.

Al rubio se le revolvieron las tripas de tan solo pensarlo. No solo el bruto de Osanai por atreverse a tocar a una mujer, si no también la traición tan rastrera y la falta de lealtad de Jin hacia ti. Chifuyu, con tan solo verte, sabía que, lo que te había hecho tu amiga de la infancia, te dolía más que todos los golpes que recibiste esa noche por parte de su novio. Te acababa de conocer, pero con lo poco que había podido ver de ti, estaba seguro de que eras una gran persona, y no te merecías algo así.  En realidad, aquello no se lo deseaba ni a su peor enemigo.

Pero Chifuyu no fue el único que se sintió tan impotente con tu historia.

Baji, por su parte, estuvo tenso durante todo el trayecto mientras te escuchaba atentamente, que aunque no lo pareciera por que iba mirando hacia delante y no te hacía preguntas cada dos por tres como su amigo, interesándose más por el tema, tenía la oreja pegada a la conversación, y no se perdió ni un solo detalle de ella. 

Aunque te acaba de conocer, le sentó como una patada en el culo todo lo que te había sucedido. Incluso más que eso. No supo porqué. Solo se lamentó de no haber golpeado más fuerte a esos tipos que intentaron abusar de ti.

—Esa... Sucia perra —siseó por lo bajo, apretando fuerte su puño, con las venas de su brazo apunto de explotar. Le hervía completamente la sangre cada vez que pensaba en la forma tan rastrera que tuvieron de tratarte. Tanto Jin como Osanai y los miembros de su banda. Ahora que, conocía toda la historia, además de querer darle un par de lecciones a la supuesta Jin sobre como tratar a un amigo, quería volver a donde estaba Osanai y estrangularlo con sus propias manos.

—Baji-san... —le alentó Chifuyu por la forma de referirse a Jin.

—¡Eso no se le hace a un amigo!

—Lo sé —contestó el rubio, igual de molesto que él por todo lo sucedido contigo—. Pero cuida tu vocabulario. Para ella... Debe ser duro. Intenta ser un poco más... Comprensivo.

Baji te miró de reojo y tras unos segundos en silencio, chasqueó la lengua.

—No hay que ser comprensivo con escoria como esa. Jin era una enemiga disfrazada de amiga.

Chifuyu iba a replicarle, pero tú le interrumpiste.

—Si, Chifuyu. Baji tiene razón.

Tanto Chifuyu como Baji se esperaban otra respuesta, por eso te miraron con asombro.

—La culpa es mía por confiar en los demás —murmuraste, intentando sonreír, pero tus labios apenas se elevaron—. Siempre doy demasiado, aunque no reciba lo mismo.

—No es tu culpa—te contradijo Baji, molesto—. La culpa es del traidor, no de quién confía. Además, los amigos son lo más importante, y hay que defenderlos aunque eso te cueste la vida. No traicionarlos.

Todos os quedasteis en silencio mientras seguías avanzando hacia vuestro destino. Te quedaste impresionada por la forma de pensar tan madura que tenía Baji. A pesar de aparentar ser una persona fría y sin sentimientos, durante todo el tiempo que estuviste con él, Baji te demostró, y te estaba demostrando que, detrás de esa dura coraza, tenía unos valores increíbles, además de un gran corazón.

—Y tú la defendiste hasta al final, a pesar de que no ibas a lograr nada con ella —Baji rompió el silencio. Chifuyu y tú lo mirasteis aturdidos cuando soltó una leve carcajada y cerró los ojos, sacudiendo la cabeza—. Hay que estar muy loca para plantarle cara a un chimpancé como Osanai, que te saca cinco cabezas, solo para defender a una persona que te traicionó.

Intocable - Baji KeisukeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora