14. Nuevas amistades

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—¿Hubo beso? —con los ojos bien abiertos, Emma sacudió la cabeza, incrédula, sin dar crédito a lo que estaba escuchando—. ¡NO ME LO PUEDO CREER!

La voz de tu amiga resonó tan fuerte que, toda la clientela de la cafetería en la que estabais, se giró bruscamente hacia vuestra mesa.

—¡Sh! No hables tan... —empezaste a murmurar avergonzada, mirando a todos lados—. Tan... Alto.

Pero ya era tarde. En ese mismo momento ya erais el centro de atención de todo el local.

—¿Cómo que shhhh? ¡Esto hay que celebrarlo! ¡Camarero, otros dos mojitos por aquí! —Emma alzó el brazo y le hizo un gesto hacia vuestra dirección.

Se notaba a kilómetros que la sangre de los Sanos recorría ferozmente por sus venas. Emma era igual de impulsiva y exagerada que su hermano Mikey. Por su reacción, jurarías que la noticia le emocionó más que a ti.

—¡Pero poco cargado! —interviniste rápidamente.

El camarero, que estaba detrás de la barra limpiando una copa de cristal con un paño, asintió y se fue a preparar vuestros pedidos.

—Que aburrida... —Tu amiga infló los mofletes, indignada, y miró hacia otro lado. 

Rodaste los ojos y te reíste. Mañana teníais clase, pero a Emma parecía no importarle. Cualquier excusa era buena para emborracharse.

Emma te había llevado a la cafetería de al lado de su casa para que tuvierais un rato de desconexión. La semana había sido dura para ambas, muchos trabajos que hacer y muchos exámenes que preparar, ya que el final del semestre se acercaba. Además, el estar en clases separadas hizo que, junto al escaso tiempo extraescolar que teníais, no os pudierais ver más de lo que os gustaría.

Pero ese no fue el único motivo por el que te llevó allí. 

Ahora que tu relación con los chicos de la Toman estaba creciendo, Emma quería presentarte a una persona muy importante para ella.

Hina, la novia de Takemicchi.

La curiosidad de conocer a la novia de unos de los pandilleros de la banda era muy grande para ti. Así que no dudaste en aceptar su invitación.

—Lo ves... —empezó a decir Emma por lo bajo. Apoyó sus mejillas en sus manos y sonrió como una niña pequeña—. Te dije que al final terminarías con Baji.

—¿Me dijiste eso?

—¡Sí! —exclamó—.  El mismo día que nos volvimos a encontrar, en la cocina de mi casa. ¿No te acuerdas?  

Al principio arrugaste la nariz, confundida, pero enseguida te vinieron a la mente todos los recuerdos de aquel día. Miraste disimuladamente hacia abajo y observaste la fina tela elástica que aún envolvía tu muñeca. Esa misma noche, Baji te acercó a casa de madrugada. Y en vez de intercambiar vuestros números de teléfono... Intercambiasteis vuestros coleteros. 

Una sonrisa inocente se dibujó en tu rostro.

¿El seguiría llevando el tuyo?

—Si, si me acuerdo —dijiste al fin.

El camarero llegó en ese momento con vuestros pedidos. Ambas le disteis las gracias, y él volvió a su puesto de trabajo. Acercaste el vaso a tu boca y bebiste un gran trago.

—Cuando te vi ahí con todos los chicos en el salón, pensé que eras su novia —se sinceró Emma con diversión—.  O la de Chifuyu. Sí, pensaba que estabas con alguno de los dos. ¿Con el también pegas, sabes?

Intocable - Baji KeisukeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora