Por primera vez en mucho tiempo, Jimin había podido dormir tranquilo y de corrido más de nueve horas. Cuando despertó, el sol ya estaba bien en lo alto, pasaba de medio día y él se sentía descansado y en paz.
Cuando se percató de ello, no pudo más que sonreír. Estaba feliz, por primera vez en mucho tiempo no sentía la opresión de su pecho ni sentía los músculos entumidos.
Se incorporó en la cama y tomó su teléfono esperando encontrar un mensaje de Jung-kook pero no había. Eso le pareció extraño, pues para esa hora el alfa ya debería de estar en Busan. Intentó no pensar demasiado en ello, quizá el problema en el restaurante era más grave de lo que Jimin alcanzaba a comprender y por eso no se había podido comunicar con él.
Se desperezó y metió al baño para darse una ducha que lo despertara por completo.
Cuando salió de la regadera y se encontró con su reflejo, se dio cuenta de que ya no le disgustaba tanto, pues cuando veía sus piernas, podía ver las manos de Jung-kook acariciándolas y cuando veía su rostro, eran los besos del Alfa lo que recordaba. Cada parte de su cuerpo había sido tocada por su chico del gato (como ahora le gustaba decirle para sí mismo) y la había hecho mucho más bella.
No pude evitar sonreírse a sí mismo, y con esa misma sonrisa se vistió y desayunó algunos de los platillos que habían quedado de la noche anterior.
Mientras terminaba de recoger la cocina, su teléfono vibró. Corrió a cogerlo pensando que era Jung-kook quien llamaba, pero cuando vio otro nombre aparecía.
-¿Jimminie? ¿Estás ocupado?-
-¡Hyuk! Claro que no, para ti nunca guapo. ¿Qué necesitas? ¿Cómo sigue tu hermana?- preguntó Jimin en tono alegre.
-¡Ah, pero que cambio!, Ayer me querías comer- contestó Hyuk en tono de burla. -Quería disculparme por la molestia de ayer invitándote a tomar un café y comer pastel, ¿quieres?, sirve que te cuento mi odisea de ayer. Dí que sí- le suplicó.
-Mmmm, déjame ver si mi apretada agenda me lo permite... Síp, te puedo hacer un huequito ¿dónde nos vemos?- contestó juguetón.
-Pues, verás, como sabía que no te ibas a negar a un pastel, te estoy esperando abajo.-
Jimin sonrió, tomó su abrigo y salió de casa. Al salir el apuesto Beta le esperaba aparcado en un lindo auto deportivo.
{...}
-¿Y bien? ¿Me vas a contar qué te pasa?- preguntó serio Jang Hyuk. -Mira, no me malinterpretes, te debo la vida por lo de ayer. No me podía quitar de encima al director por lo de las notas, pero estabas muy rarito y hoy traes esa cara de felicidad que no te quita nadie. ¿Me vas a contar?-.
Ciertamente, Jimin se sentía tan diferente que no podía contener su emoción. Eran tantas cosa las que estaban pasando en ese momento que necesitaba decírselas a su amigo, pero no sabía por dónde empezar.
-¿Crees en los predestinados Hyuk?-
Jang Hyuk se quedó un rato en silencio inspeccionando a su amigo.
-Creo que hay gente que cree en ellos y eso es suficiente ¿Y tú?-
-No sé cómo comenzar, porque creo que los he defraudado a ti y a Noona Inna, no les he contado de algo que he estado haciendo estas últimas semanas, pero en mi defensa, es que no sabía cómo iba a terminar y no quería pasar la vergüenza de que al final, fuera nada- dijo con rubor en las mejillas.
-Ya sabíamos que algo te pasaba, has cambiado estos días. Ya no se te ve tan apagado. Sonríes más. No te quisimos presionar, queríamos que estuvieras listo para contarlo. Me imagino que tiene que ver con el señor gruñidos de ayer.- dijo Jang Hyuk conteniendo la risa ante lo último.
ESTÁS LEYENDO
Mi vida sin mi
Fanfictie¿Qué pasa cuando lo vida que llevaste resultó ser una mentira? Nada ni nadie puede sacarte del remolino que te arrastra cada vez más profundo sin dejarte respirar. Jimin, un dulce pero solitario Omega, cree que ha encontrado al amor de su vida en el...
