Cap. 14 La felicidad

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Por fin la navidad había terminado. Namjoon se había quedado un par de días en casa de Jimin, pero el trabajo le había obligado a regresar a Busan justo a tiempo para que Jung-kook no le viera a su regreso.

Era 31 de diciembre y a diferencia de la víspera de navidad, Jimin no tenía planes. Nunca había sido fanático de las fiestas de fin de año, le hacían sentirse más viejo y eso no le gustaba; así que a propósito se había inventado planes para excusarse con sus amigos y quedarse solo en casa.

Había planeado encerrarse en su departamento, con una dotación más que generosa de comida chatarra y cerveza y no pensaba salir hasta el 1 de enero. Extrañaba mucho a Jung-kook, pero desde que había regresado a Seúl, solo le había podido ver un ratito porque ya se estaba preparando para la inauguración del nuevo restaurante y tenía mucho que preparar.

Lo que en un principio había parecido buena idea, comenzaba a ser aburridísimo. Jimin ya iba por la sexta cerveza, ya había comido casi la mitad de sus provisiones y estaba aburrido de muerte.

Estaba por quedarse dormido viendo un programa cualquiera en la tele cuando unos golpes ansiosos lo hicieron brincar. Se desperezó y corrió a abrir la puerta.

Unas manos frías le aprisionaron y unos labios desesperados le comieron a besos.

Jung-kook había llegado de sorpresa. Al parecer, la inauguración del restaurante se había pospuesto una semana, así que el Alfa tenía la noche libre y había aparecido en la casa del Omega a última hora.

Jimin no lo podía creer, brincaba de contento, y aunque el frío se colaba por la puerta, él se dejaba besar por el cocinero. Por fin, cuando el frío pudo más que sus besos, entraron en el departamento cerrando la puerta tras de sí sin dejar de besarse.

Jung-kook arrinconó a Jimin contra la puerta cerrada mientras le besaba con ansias y sus manos le recorrían por encima de la pijama. Habían sido tantos días de ausencia que sus besos le sabían a gloria. Por fin, los días de prueba habían terminado y Jimin podía dejar ver lo mucho que el Alfa le volvía loco.

Después de largos minutos besándose y sólo cuando los labios de ambos ardían de la intensidad de los besos, se separaron. Jimin sonrió tímido a Jung-kook quien le sonrió de regreso con autosuficiencia.

-Pensé que no te vería en mucho tiempo, ¿qué pasó con el restaurante?-.

-¡Es todo un caos! Estoy decidido a renunciar si las cosas no mejoran... Pero no quiero hablar de trabajo bebé, está noche soy solo tuyo.- Dijo y le comenzó a besar de nuevo mientras caminaba lentamente a la cama.

Cuando Jimin sintió el borde de la misma, se dejó caer con Jung-kook encima suyo. Los besos subían de tono y el Omega, que ya estaba medio pasado de copas, sentía que el mundo giraba a su alrededor mientras que los besos del Alfa le embriagaban aún más. No supo en qué momento comenzó a gemir, a lo que Jung-kook respondió con besos aún más apasionados y una mano en su entrepierna.

-Jungie... t-te amo... t-te... necesito.- Gimió Jimin excitado. Como respuesta Jung-kook le quitó la pijama y le miró con deseo. Jimin se sentía hermoso ante la mirada que recibía, solo a través de los ojos del Alfa era capaz de sentirse así, que era suficiente. Sentía que por fin todo lo que él era bastaba para que alguien más le amara, así sin más.

Los besos y las caricias de Jung-kook junto con el alcohol en el cuerpo de Jimin, hicieron que poco a poco perdiera la cabeza, la cordura y la razón. Se perdió en la sensaciones que el experimentado Alfa le hacía sentir. No supo cuántos orgasmos tuvo mientras le hacían amor.

Lo último que recordó fue escuchar gemir a Jung-kook debido a su orgasmo mientras en la tele daban la cuenta regresiva del año nuevo. Jimin no pudo evitar sonreír mientras su propio orgasmos llegaba. En ese momento fue feliz.

[...]

Tal como lo había prometido, Jung-kook fue solo de él esa noche. El celular no molestó una sola vez porque el Alfa lo había apagado y después de una noche de amor y pasión, ambos habían quedado rendidos y dormían plácidamente, Jimin dando la espalda a Jung-kook quien le abrazaba la cintura, sus cuerpos desnudos se acoplaban a la perfección.

Jimin abrió los ojos bastante tarde. El sol ya estaba en lo alto del cielo y no podía creer lo mucho que había dormido. Tenía un poco de resaca y sentía la boca seca y el cuerpo dolorido. Se giró en la cama al escuchar música que venía desde su pequeña cocina.

El Alfa se movía con agilidad preparando el desayuno mientras tarareaba algo de la música que salía a un volumen muy bajo de su celular.

Saying "I love you"
Is not the words I want to hear from you
It's not that I want you
Not to say, but if you only knew
How easy
It would be to show me how you feel
More than words
Is all you have to do to make it real
Then you wouldn't have to say
That you love me
'Cause I'd already know

Jimin no pudo evitar suspirar, Jung-kook cantaba hermoso aunque bien que lo había mantenido en secreto, jamás lo había escuchado cantar y ahora quería tenerlo siempre así, en su casa, a su lado, simplemente en la intimidad de la vida diaria y jamás quería dejarlo de oír cantar.

What would you say
If I took those words away
Then you couldn't make things new
Just by saying I love you


-Jungi cantas hermoso-

-¡Bebé! No me había dado cuenta que estabas despierto, l-lo siento, te he despertado con mis alaridos.- Dijo Jung-kook sonrojado. Jimin se enterneció al verlo así, jamás había visto ese lado tierno y vulnerable del Alfa.

-No me has despertado, además cantas fenomenal ¿Por qué no te había escuchado cantar antes?-

-Porque jamás dejo que nadie me escuche cantar porque lo hago fatal. El desayuno está servido y si no traes tu trasero hasta aquí, te volveré a nalguear como anoche.- dijo recuperando la compostura de siempre.

Jimin sonrió mientras sacudía la cabeza y se acercó hasta donde estaba Jung-kook. Éste le sirvió un plato lleno de comida poco tradicional.

-Es un típico English breakfast, espero que te guste.-

-Pero...¿De dónde has sacado todo esto? En mi refrigerador no había nada para preparar.-

-Lo he traído conmigo desde anoche, solo que me había olvidado de bajar las cosas de auto, es una suerte que afuera haga más frío que en tu refrigerador y nada se haya echado a perder. Y bien ¿Qué quieres hacer hoy?.-

-Nada, solo quiero estar contigo aquí en casa, tirados viendo tonterías en la tele, quiero tenerte conmigo y para mí solito.- Dijo Jimin sonriendo mientras veía con sus ojos hecho rendija a Jung-kook.

Jung-kook carcajeó mientras abrazó a Jimin y le dio un beso tierno en la nariz.

-Muy bien bebé, se hará lo que tu quieras.-

El resto del día lo pasaron tal y como Jimin lo había pedido, acostados en la cama viendo la tele, besándose y acariciándose sin prisa. El tiempo no importaba, solo su compañía.

Cuando la noche llegó, Jimin pensó que Jung-kook se iría, pero no fue así, fue hasta su coche por una pequeña maleta y entró de nuevo en casa.

-¿En dónde pongo mis cosas bebé?.-

Jimin le miró sorprendido mientras le indicaba un espacio en su pequeño clóset.

-Sabes, lo he estado pensando bien y he tomado una decisión, creo que lo mejor es que vivamos juntos... Claro, solo si tu quieres y aceptas a este estúpido chef que se muere por ti.- Dijo bajando la mirada al piso.

Jimin soltó algo similar a un chillido y brinco hacia Jung-kook, colgándose de su cuello.

-Jeon Jung-kook... ¿Hablas en serio? ¿Quieres vivir aquí conmigo?.-

-Solo si tú me aceptas... después de saber la basura que soy...-

Mi vida sin miDonde viven las historias. Descúbrelo ahora