Cap. 17 Madre luna

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No supo cuanto tiempo estuvo tirado en el piso junto a la puerta. No tenía fuerzas para moverse, sus ojos estaban completamente hinchados por el llanto y sus piernas entumecidas. Aún así Jimin no se movió del lugar, seguía sentado en el piso, con la espalda recargada en la puerta y sus brazos alrededor de sus piernas.

La oscuridad lo envolvió sentado ahí mismo, pero él no se movió, siguió sollozando ante la traición de la que había sido víctima.

No podía creer que su Alfa le hubiera herido de esa manera. Intentaba sentir a Jung-kook a través del vínculo de la mordida, pero el hecho de que ésta fuera temporal y de que el lobo de Jung-Kook estuviera "dormido", hacía que la conexión fuera débil. Jimin solo podía sentir un dolor pulsante en su pecho.

La luz de la luna llena entró por la ventana y Jimin, por fin agotado, se quedó dormido sentado en el piso aún abrazando sus piernas.

Cuando abrió los ojos se encontraba en el bosque, aunque no sabía exactamente en dónde estaba. Cuando bajo la mirada a su cuerpo, se encontró con que tenía patas en lugar de pies.

Corrió sin saber qué pasaba, a dónde ir o cómo salir de ese lugar. Después de unos minutos encontró un hermoso lago donde se reflejaba la luna llena en todo su esplendor.

Jimin se acercó a la orilla del lago. Sentía que algo le llamaba desde el centro del mismo.
Cuando sus patas sintieron la humedad del agua, bajó la vista y se encontró con la hermosa mirada de un lobo que le veía desde el reflejo. Era él, era su lobo, eran uno mismo y Jimin se sintió en paz, por fin podía estar en comunión con su parte animal que hasta hacía poco tiempo rechazaba.

Estaba tan absorto en reconocer su forma lobuna que no se percató de que otra criatura se acercaba a él.

Desde el centro del lago, donde el reflejo de la luna brillaba más fuerte, una majestuosa loba de pelaje plateado y ojos violeta, se acercaba a él.

-Mi niño, mi tierno y dulce Omega- dijo ésta sin abrir su hocico mientras veía con devoción a Jimin.

-Se que has sufrido mucho y estás cansado, pero debes resistir. Las cosas terribles que has vivido te han preparado para lo que viene. Al final tendrás tu recompensa.-

Jimin no sabía quien era esa hermosa criatura, pero en su pecho sentía un inmenso amor por ella que solo se equiparaba con el que sentía por su madre.

-Así es hijo mío. Yo soy tu madre. No tu madre terrenal. Soy la madre de todos los lobos. Soy Myeongwol, la diosa de la luna. Yo te di vida y te puse en el vientre de tu madre Omega.-

Jimin no lograba entender del todo lo que estaba pasando, pero de alguna manera, todo tenía sentido. Se acercó hasta la loba y restregó su cabeza contra ella que era mucho más grande.

-Mi pequeño Jimin. Cuando te hice me esmeré en hacerte bello y noble, quizá debí darte un poco de malicia para que ese corazón tuyo no sufriera tanto con los males de la vida.- Le dijo Myeongwol mientras le acariciaba con su cabeza y con su hermosa cola le abrazaba el pequeño cuerpo.

-Ese Alfa tuyo es un testarudo y es algo torpe, pero lo he puesto en tu camino por algo y eso vale la pena.-

Jimin le miró desconcertado, su rostro reflejaba incertidumbre, su semblante era el de alguien que luchaba un conflicto interno imposible de superar.

-Pero Eomeoni (madre), ¿Por qué me hace sufrir si tanto lo quiero? ¿Es que acaso no hay bondad en él?.-

-Mi pequeño, ¡Claro que hay bondad en él! Es solo que ha sufrido tanto que no sabe cómo enmendar su camino.-

-Las personas no son totalmente buenas o malas, todos podemos ser capaces de los peores horrores, así como de las más sublimes bondades. El Alfa que yace dentro de Jung-Kook es honorable y leal, pero el humano tiene miedo de sacar lo que hay dentro. Tiene miedo de que sus demonios sean más grandes que su lobo, por eso no lo deja despertar.-

-Umma (mamá) ¿Dime qué debo hacer?- suplicó Jimin a la diosa de la luna.

-Eso solo lo puedes decidir tú Agi (bebé), aunque yo he creado los lazos que han de unirlos, todos los seres son libres de decidir que han de hacer con su vida. Solo te puedo repetir, lo he puesto en tu camino por algo... Es hora de despertar pero te prometo que cuando abras los ojos, el dolor habrá mitigado un poco.-

Después de decir eso, la hermosa loba lamió con amor la cabeza de Jimin al mismo tiempo que su cuerpo comenzaba a despedir un intenso brillo plateado hasta que no quedó más que una esfera luminosa que se esfumó hacia el cielo cegando a Jimin.

Cuando volvió a abrir los ojos, seguía sentado en el piso de su casa, con la luz de la luna entrando por la ventana. No estaba seguro si lo que había visto había sido un sueño o no, pero algo era seguro, el dolor en su pecho, aunque profundo, ya no era tan abrazador como horas antes.

Se levantó con dificultad y se lavó el rostro en el baño después de ver los estragos que el llanto había hecho en sus ojos.

No quería pensar, estaba herido y solo quería dejar de sentir dolor, pero en su cabeza miles de preguntas le atormentaban.

Tomó su teléfono para ver la hora y pudo ver que tenían infinidad de llamadas y mensajes perdidos de Jung-Kook. Aventó el teléfono a la cama y se recostó.

Solo quería cerrar los ojos y dejar sentir dolor.

Mi vida sin miDonde viven las historias. Descúbrelo ahora