Cap. 4 El primer encuentro

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Jimin veía el reloj impaciente mientras caminaba de un lado a otro en la plaza comercial donde había quedado de encontrase con Jungkook.

Aún faltaban quince minutos, pero Jimin ya no podía con la ansiedad. De haber podido desprender aroma, ésta lo habría delatado, pero como su glándula Omega no servía, Jimin no desprendía olor.

Y como siempre que experimentaba una emoción fuerte, la zona en su cuello donde estaba su glándula dolía y en esta ocasión el dolor era proporcional a la ansiedad que experimentaba. Ya no podía más.

Era sábado y hacía exactamente dos meses y medio que había comenzado a platicar con el Alfa a través de una app de citas.

Jimin se había arreglado lo mejor posible para ese día, se había enfundado en unos jeans que se le ajustaban un poco al cuerpo sin ser demasiado entallados, una blusa de tela vaporosa blanca con delgadas líneas de tela translúcida negra que mostraban apenas lo necesario, unas botas negras con un poco de tacón y un poco de maquillaje para disimular la piel pálida y las ojeras.

Jung-kook había manejado desde Busan a Seúl para pasar toda la semana supervisando el restaurante que estaba por absorber su jefe y ahora se dirigía a Bucheon, una ciudad más pequeña que Seúl y que estaba prácticamente pegada a la capital.

El Alfa le había dicho a Jimin que podía llegar directo a su casa, pero el Omega se había negado. En el fondo tenía miedo de que si no estaban en un lugar público, Jung-kook podría hacer una escena cuando se diera cuenta que Jimin no desprendía esencia, mientras que estando en un lugar público, quizá se contuviera y la humillación sería menor.

El Omega apretaba una mano con la otra tan fuerte que ambas manos ya de por sí blancas lo estaban aún más debido al corte de flujo sanguíneo. Ya no podía esperar más, estaba seguro que todo había sido una broma muy cruel de parte del Alfa y que simplemente lo dejaría ahí plantado.

Estaba a punto de marcharse cuando unos fuertes brazos le envolvieron desde atrás y una voz gruesa y varonil del dijo al oído:

-He llegado por fin bebé-.

Jimin sintió su cuerpo fallar, su estómago hacer un nudo apretado y su voz desaparecer. Las manos que le sujetaban le giraron dejándolo cara a cara con el hombre más hermoso que había visto jamás.

Las fotos y videollamadas no le hacían justicia al chico del gato. Su rostro era tan perfecto que ni el gran escultor Italiano Bernini podría haberlo hecho. Sus ojos oscuros emanaban seguridad y un brillo que hacía fácil perderse en ellos. La línea de su mandíbula encuadraba a la perfección las proporciones de su rostro. Su boca era perfecta, sus labios no eran ni muy gruesos ni muy delgados.

Era alto, mucho más alto que Jimin, quien apenas le llegaba al pecho, a la altura perfecta para apreciar los tatuajes en los pectorales que sobresalían de la camisa negra que llevaba el Alfa.

Su cuerpo estaba deliciosamente trabajado en el gimnasio lo que era evidente incluso por encima de la ropa y su olor era imposible de resistir, una combinación de hojas de tabaco frescas y menta, pero su olor distaba mucho del de un cigarrillo, era más bien cálido y acogedor a la vez que profundo y penetrante. Sentía que el aroma del Alfa le envolvía y le daba calor a su necesitaba alma.

Jimin simplemente se perdió en la contemplación de ese hombre perfecto que le sostenía en brazos, sin poder decir o hacer nada.

Fue Jung-kook quien lo sacó de su trance cuando lo tomó por la mejilla, se inclinó y le besó de una manera dulce y tierna, mientras que con su mano libre lo tomó por la cintura y lo atrajo más a su cuerpo.

Jimin se sintió pequeño en ese abrazo protector. Sentía como si todos los pedazos rotos de su alma se fueran uniendo uno a uno hasta volver a darle forma a la persona que había sido antes del cáncer y la muerte de su madre.

Por primera vez en meses se sintió en casa. Jung-kook había logrado con un abrazo y un dulce beso resarcir los meses de dolor y sufrimiento de Jimin y éste no lo podía creer.

Cerró los ojos, se apretó más al cuerpo del Alfa y no puedo evitar que las lágrimas salieran tímidas solo que ahora eran de alegría. Su respiración se tornó agitada y desigual fruto del llanto y la emoción y Jung-kook respondió a ello besando más apasionadamente, abriendo la boca de Jimin con su lengua para buscar la del Omega.

Jimin se dejó llevar por sus emociones y las sensaciones que llegaban a su cuerpo de forma violenta. No supo en qué momento sus lágrimas, antes tímidas, ahora caían libre y escandalosamente por su rostro. Cuando Jung-kook se percató de ellas se alejó de él despacio pero con una ligera expresión de preocupación en los ojos.

-¿Estás bien? ¿hice algo mal?-

Jimin le miró con expresión distraída y confundida, no sabía de qué estaba hablando. ¿A qué se refería con que había hecho algo mal? Al contrario lo había hecho todo bien.

Fue hasta que se dio cuenta de que lloraba abiertamente que entendió las preguntas del Alfa. Avergonzado se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y bajó la mirada al piso. No sabía qué decir y ahora seguramente creería que era un cursi, dramático y loco.

-¿Bebé, qué pasa?, Mírame- le dijo al mismo tiempo que ponía su mano en su mejilla y levantaba su rostro hacía él.

-¿Estás bien? ¿Por qué lloras? ¿He sido muy brusco? Lo siento, lamento cualquier cosa que haya hecho brotar tus lágrimas-.

-N-No te disculpes, he sido yo el tonto que ha echado a perder un momento perfecto ¡LO SIENTO!- contestó Jimin avergonzado mientras gritaba al decir lo último y hacía un reverencia pidiendo perdón.

Jung-kook sonrió enternecido y volvió a atraer a Jimin a su cuerpo, abrazándolo con fuerza mientras le rodeaba los hombros con sus brazos y recargaba su barbilla en la cabeza del más bajito.

-Y bien ¿Soy todo lo que esperabas bebé?- dijo con un tono de autosuficiencia que Jimin no pudo evitar notar.

-Eres exactamente lo que me recetó el doctor- bromeó el Omega mientras rodeaba al Alfa con sus brazos por la cintura.

Después de varios minutos de permanecer abrazados, Jimin se tensó en el cuerpo del Alfa. Por un momento había olvidado su secreto. Por un instante había saboreado la gloria, pero ahora que Jung-kook había pasado la primera impresión de conocerse, se daría cuenta así como estaban abrazados, que el Omega no desprendía olor, que era como si no hubiera nadie junto a su cuerpo.

Cuando Jung-kook se percató de la ansiedad de Jimin no lo soltó, por el contrario, le abrazó aún más fuerte y sin decir nada hundió su nariz en el cabello del Omega.

-¡LO SIENTO! ¡EN VERDAD LO SIENTO MUCHO! te lo iba a decir, te juro que te lo iba a contar, pero no me atreví, tuve miedo de que me dejaras de hablar y no volver a saber de ti- Se disculpó Jimin mientras lloraba con más fuerza que minutos antes. Estaba seguro que ahora que Jung-kook se había dado cuenta estaría molesto.

Jung-kook volvió a levantar su rostro tomándolo de la mejilla y clavó sus ojos oscuros en los de él.

-Bebé ¿De qué hablas?- le cuestionó confundido.

-De que no te dije que no tengo olor ¡En verdad lo siento mucho!- dijo tan bajito que fue difícil para el Alfa escucharlo.

-Pero ¿De qué hablas tontito? el que seas tímido no hace desaparecer ese delicioso olor a lavanda y cítricos, tu esencia es deliciosa. Hueles a un día de campo en primavera-.

Jimin no podía creer lo que estaba oyendo, ¿Cómo era posible que Jungkook pudiera olerlo? Incluso su madre había aceptado con pesar que el olor de Jimin casi había desaparecido. Y ahora aquí estaba este hermoso y perfecto hombre abrazándole y diciéndole a qué olía exactamente. Simplemente no tenía sentido ¿O sí?.

Mi vida sin miDonde viven las historias. Descúbrelo ahora