Samuel

252 25 4
                                    

Vegetta suspiró cansado y se dejó caer sobre su cama. El día anterior había sido caótico y confuso, y la verdad no había podido pegar un ojo en toda la noche. Estaba exhausto y aún no concebía con claridad todo lo que había pasado, incluso el hecho de que Lolito estuviera en su casa en ese mismo momento, parecía surrealista. 

Dejó salir todo el aire de sus pulmones, y al rato se puso de pie, lo mejor sería tomar una ducha para relajarse, necesitaba despejar un poco la cabeza para regresar su atención a las verdaderas amenazas; además, aún no sabían cómo cambiar a Auron y eso lo estaba volviendo loco. 

Pero mientras el Alfa de ojos violetas empezaba a desvestirse, escuchó un repique en su ventana, cosa que lo hizo darse la vuelta y acercarse a la ventana, donde se encontró con una avecita roja que parecía estar pidiendo que la dejaran entrar. Él reconoció esa ave al instante, así que hizo lo que pedía y ella entró con un suave planeo, pasándose sobre su mano. 

-Sé quién te envió, pero no vas a obtener ninguna respuesta de mi parte pequeña. Ella debería saberlo bien- el ave restregó su pequeña cabeza en el pulgar del Alfa, quién no pudo evitar sonreír. 

-Lo siento, supongo que esta es otra infructuosa expedición para ti, pero puedes descansar en mi habitación si te apetece, aquí está tibio y cómodo. Mi Omega está consolando a otro miembro de la manada, así que tengo el espacio para mí- Vegetta sonrió al verla volar de su mano y de regreso a la ventana. 

-Bien, entiendo. Te veré en cuanto ella decida que es tiempo de molestarme de nuevo- el ave soltó un sonidito melodioso, y antes de que el Alfa pudiera decir nada más, emprendió vuelo de nuevo, tan rápida como la recordaba.

-Vaya, pensé que esta vez sí la convencería de quedarse- sonrió para sí mismo y empezó a desnudarse, dejando caer sus prendas sobre la cama, hasta que un sonido metálico lo hizo detenerse en seco. 

Dirigió la mirada al suelo, y ahí se fijó que a uno pasos de él, se encontraba una cadena dorada sobre el suelo, algo que definitivamente no debería estar ahí en ese momento. ¿Qué no lo había guardado en la guarida de Lobo Nocturno?

Se inclinó sobre él suelo sin atreverse a tomarlo, sabía que no podía hacerlo, y al instante llegó a su memoria un recuerdo, y la voz de un niño resonó en su cabeza:

"Cuando crezca y me vuelva fuerte te sacaré de aquí, lo prometo, no tendrás que sufrir más por las locas creencias de tu mamá y papá. Luego nos iremos lejos a vivir en un lugar donde nadie sepa lo que somos. Ese día prometo que te quitaré ese collar del guardián, ya lo verás"

El recuerdo lo hizo sonreír, era tan distante que a veces dudaba si había pasado de verdad. Aunque la felicidad que tenía ahora podía confirmarle que era verdad, el niño había cumplido su promesa, el niño había regresado por él…

Su mente divagó al pasado, y entonces perdió la consciencia de sus acciones, que torpemente lo llevaron a colocar la palma de la mano sobre el collar que yacía a un lado. Un dolor punzante se extendió por toda su extremidad, sacándolo de sus recuerdos, y haciéndolo soltar un gemido de dolor.

 Un dolor punzante se extendió por toda su extremidad, sacándolo de sus recuerdos, y haciéndolo soltar un gemido de dolor

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Pure Breed - Omegaverse (Premios Karmaland 2020)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora