Inesperado

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Los labios de Auron sabían mucho más increíble de lo que se había imaginado, eran tan suaves y finos, nunca había conocido a alguién cuya boca fuera tan perfecta. Así que se dejó llevar por completo, y antes de darse cuenta ya había atrapado al Omega por la cintura hasta guiarlo a su regazo, donde se sentó a horcajadas. 

Lo más sorprendente de ese beso llegó entonces, cuando la boca de Auron se abrió para darle paso a su lengua, que ansiosa recorrió la dulce cavidad. Succionó su labio inferior con ansias y sus manos cobraron vida, hambrientas de recorrer toda esa anatomía, que casualmente estaba sobre él. 

Empezó por las piernas y se movió hasta llegar a las caderas, pero parecía ser que ahí era donde el Omega iba a poner su límite, porque tomó sus manos y las alejó de él con suavidad. El beso también se cortó poco a poco. Y antes de que estuviera satisfecho, Rubius se vio con la frente apoyada en la contraria y respirando agitado. 

-Eres un osito malo, y me acabas de robar un beso bastante intenso- las manos de Auron seguían sujetando las suyas y sonreía de una forma demasiado encantadora. En ese momento Rubius supo que besarlo había sido una mala idea, con tan sólo una probadita de esos labios había caído de lleno en un estado de enamoramiento que iba a ser difícil de superar. 

-Era una oportunidad muy buena para dejarla pasar, y ahora...yo…- cerró los ojos frustrado, quería decir tantas cosas pero era muy malo para expresarse. 

-También me gustas, y mucho- Rubius sintió las palabras de Auron clavarse en él como una daga, ¿cómo que le gustaba?, ¿no se supone que estaba con Luzu o Vegetta? Así que se recostó hasta topar su cabeza contra el respaldo del sofá y abrió los ojos para verle con incredulidad.

-No te estoy comprendiendo muy bien- el Omega suspiró, deseaba que Luzu y Vegetta estuvieran ahí para explicarles que había decidido darle un chance a Rubius para que fuera parte de su manada, la que estaba formando por puro instinto. 

-Lo sé, pero te puedo explicar si prometes tener la mente abierta- el oso frunció el entrecejo y sus orejas se movieron de forma extraña, para quienes lo conocían ese gesto indicaba que estaba nervioso. 

-Lo intentaré- Auron sonrió complacido y depositó un pequeño beso en la comisura de los labios contrarios, luego se puso de pie y extendió su mano para que la tomara. Rubius lo hizo, aunque aún tenía sus dudas y su cabeza era un lío. 

*****

-Así que su nombre es Mónica y vino a este lugar en busca de polvo de hadas. ¿Sabía que es ilegal esclavizar a las hadas en Karmaland?- la mujer de cabellos negros y hermosos ojos azules negó con la cabeza. 

-En la ciudad es difícil conseguirlas, pero cuando alguna se aventura las atrapamos en botes de cristal y colectamos el polvo- Fargan la miró con extrañeza, era obvio que era una Alfa de muy alto rango; pero el hecho de que viniera de la ciudad y que claramente le mentía de sus razones para estar ahí, la hacía ser muy sospechosa. 

-Esta vez la dejaré ir con sólo una multa de 100 karmas de oro, pero recuerde que en este pueblo no somos cómo los citadinos y nos gusta proteger a la naturaleza. Hay un lugar en el que puede conseguir los polvos de hada pero estará cerrado por dos semanas. Puede conseguir un cuarto en la posada y esperar a que abran o ir a otro pueblo a conseguirlo- la mujer asintió con la cabeza antes de meter su mano en el bolsillo interno de su chaqueta y sacar los 100 karmas de oro. 

-Estaré a la espera en la posada entonces- se levantó de la silla con una mirada de superioridad y se le quedó viendo con fiereza. Fargan se puso en pie un poco nervioso y le permitió la salida. 

Observó la altiva figura de la Alfa perderse entre los edificios, desentonaba con los demás ciudadanos, con sus ropas finas y su figura perfecta. Seguía pensando que esa mujer tenía algo muy sospechoso, algo que tenía que ver con el único Omega en el pueblo que no tenía una marca: Auron. 

Pure Breed - Omegaverse (Premios Karmaland 2020)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora