El Celo

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Vegetta se removía inquieto en la cama, su corazón latía con fuerza y sentía su cuerpo sudar copiosamente. Después de la cena con Auron y las provocadoras feromonas que se le habían quedado grabadas en la nariz, había empezado a sentirse extraño y con la cabeza revuelta, algo que solo le pasaba cuando...

Se levantó bruscamente y se acercó a un calendario que tenía junto a su cama y la realidad le pegó duro, su celo estaba programado para empezar ese día. ¿Como se le había pasado un detalle tan importante? Gruñó por lo bajo y maldijo su mala suerte. Tener a Auron en su casa, justo en la habitación de al lado, se había convertido en una amenaza para ambos. Olfateó el ambiente y comprobó que el olor a rosas ahora era muy tenue, el Omega debía haber tomado su supresor porque ya no detectaba sus feromonas; pero su bestia interna sabia que habia un delicioso Omega a unos metros de él y eso podría ser peligroso. Tomó su celular y le marcó al único Alfa en el que podía confiar por el momento, bueno, esperaba que se comportara a la altura.

-Luzu, tengo que pedirte un favor-

*****

No pasó ni media hora para que el alcalde tocara a su puerta, y le dio gracias al cielo de que le hubiese hecho caso de no traer escoltas. Se lo encontró frente a la puerta con la misma sonrisa amable de siempre, al menos alguien se veía a gusto con la situación.

-Bueno, estoy listo cuando tú lo estés- Vegetta maldijo internamente, que mal dia para tener su celo, justo cuando acababa de conocer a Auron. Pero no le quedaba otra que confiar en que Luzu cuidaría al Omega mientras el pasaba su celo encerrado tratando de contener sus impulsos. Le indicó con la mano que entrara y lo hizo seguirlo hasta estar frente a la habitacion de huespedes.

-Explícale cuál es el problema y llévatelo a casa con precaución. Sabes que las noches están llenas de peligros y...- el alcalde lo interrumpió.

-Se defenderme, no te preocupes que nada le va a pasar. Aunque creo que deberias ir a tu habitación ahora y dejarme manejar esto- Luzu iba a abrir la puerta cuando olfateo algo curioso, empezó a olfatear con más interés y movió su cabeza buscando el origen del tentador aroma; se detuvo frente a Vegetta con la cara extrañada.

-Vegetta, hueles a Omega, ¿tienes a un Omega escondido en algún lado?- Vegetta se alejó un poco de Luzu y volteó la mirada.

-No se de que me hablas, si tuviera un Omega por aquí no tendría porque haberte llamado. Solo despierta a Auron y váyanse antes de que todo empiece a ponerse más difícil para mí- Luzu entrecerró los ojos en un claro gesto de incredulidad, ahora que lo pensaba, si Auron era un beta como decía serlo; ¿por que la urgencia para sacarlo de ahí? No había que ser un genio para atar cabos y darse cuenta de quién era el Omega al que pertenecía ese delicioso olor a rosas.

-Auron es el Omega, ¿cierto?- el Alfa de ojos violetas se quedó en silencio, pero era más que obvio que la suposición era correcta.

-Cuídalo por mí, pero ten en cuenta que ya me ha dado permiso de cortejarlo y no quieres interponerte en mi camino Luzu- el alcalde gruñó bajito, no quería empezar una pelea por un Omega que ni siquiera conocía bien pero su instinto de Alfa le hacía actuar por impulso a veces. Y la verdad es que al haber estado ya tanto tiempo sin un Omega, tener uno tan cerca y disponible sonaba a una oferta muy tentadora; pero Vegetta parecía haber marcado territorio en el momento en que Auron había cruzado el umbral de su casa y no era prudente ponerlo nervioso; especialmente por el celo.

-Lo haré por ahora, sin intenciones de cortejarlo. Pero tienes que tomar en cuenta que Karmaland es el peor lugar para ponerse territorial con un Omega- Vegetta no dijo nada y se dio la vuelta para alejarse, así que Luzu se adentro a la habitación de Auron con confianza; pudo sentir los rastros de feromonas que le rodeaban. Eran tan relajante oler las feromonas de un Omega, hacía tanto tiempo que no tenía contacto con uno sin marca que casi se había olvidado de los maravillosos efectos que tenían en los Alfas.

Pure Breed - Omegaverse (Premios Karmaland 2020)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora