──¿Para qué me enseñan matemáticas si en la vida no la voy a usar al cien por ciento? No es cómo que vaya a comprar un departamento y me coloquen a hacer un ejercicio de derivadas y si yo no lo sé hacer me nieguen la compra ──dijo Yuta mientras mantenía su cabeza pegada al libro de matemáticas.
──Sinceramente a mí me gusta matemáticas, es fácil ──habló Doyoung terminando sus ejercicios.
──Doie, mi mejor amigo, mi alma gemela, amor de mi vida ¿Me hacer la tarea?
──No, dile a Tae y ya me tengo que ir. Jaehyun me dijo que nos viéramos a las tres.
──Ahora me dejas más abandonado que una media sin par por ir con Jaehyun, yo no te creí capaz de dejarme, Kim Dongyoung ──se quejó Nakamoto con un puchero mientras veía de manera recriminadora al azabache.
──Claro que no te dejé, sólo que ya no eres mi único amigo y eso significa que no puedo estar siempre contigo.
Y Doyoung se fue dejando a Yuta a punto de dejar la escuela e irse a trabajar a un Starbucks.
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Jaehyun llegó al departamento de Kim y decidieron colocarse a ver una película para matar el tiempo ya que tampoco tenían mucho que hacer y Harry Potter y la cámara secreta se prestaba para verse en el tiempo libre.
Doyoung se sentía muy cómodo estando rodeado de los brazos de Jaehyun, era muy cálido y calmante, muy, muy relajante. Y se sentía mucho mejor cuando sentía los labios de éste besar sus mejillas, coronilla y labios de vez en cuándo. Se sentía cómo en una película de amor súper empalagoso.
Fue de imprevisto que Jaehyun lo sentará en su regazo dejándolos cara a cara y empezara a besar sus labios con pasión cómo si tuviera un mes sin haber visto al azabache y sin recorrer el cuerpo de éste. Aunque en realidad ellos se vieron hacía sólo un día y separados, lo que se dice separados, no estuvieron.
Aunque siempre que se encontraban en el departamento de Kim -casi todos los días- estaban más que pegados, ya casi era una costumbre cada vez que estaban juntos coger.
Al terminar Doyoung se fijó en la espalda de el castaño mientras éste se colocaba sus pantalones para luego agarrar su franela. Al azabache le causaba mucha intriga las marcas que ésta tenía impresas en su piel sumamente blanca.
Eran marcas rectas violáceas que no estaban en la misma dirección y a su parecer siempre llegaba con varias nuevas mientras otras desaparecían.
¿Le preocupaba? Por supuesto, no le parecía ni medio normal que tuviera su espalda en tal estado, pero no se sentía con el derecho de preguntar sobre aquello, ya que ¿Quién era él? Un chico el cual cogía Jaehyun, no era su novio, tampoco se podía considerar amigo, sólo un conocido con el que follaba y nada más. No había ninguna relación entre ellos, no tenían ningún tipo de etiqueta así que creía que derecho a preguntar tampoco tenía.
Así que se tragó su duda y siguió su tarde con el castaño cómo si no se estuviera carcomiendo la cabeza por la duda que tenía.