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Doyoung salió agotado de las clases, habían momentos en los que se preguntaba que si amaba lo suficiente su carrera como para seguir estudiando y llegaba a la conclusión de que cuando terminara iba a ser un poco más fácil. O al menos eso esperaba.

Al caminar por el pasillo vio a Jaehyun parado en la entrada de la universidad viendo hacia dentro de ésta buscando a alguien con la mirada y al encontrarse con su rostro sonrió y se acercó a él rápidamente para dejar su brazos sobre los hombros del azabache.

──¿Quieres ir a comer? ──preguntó el castaño con una sonrisa hermosa que hizo que el estómago de Doyoung se revolviera.

──Claro ¿Cuánto tiempo llevabas parado ahí? ──inquirió con curiosidad.

──Desde hace una hora, pero no importa. Vamos, Doie ──habló el otro alzando los hombros como si eso no fuera nada, le colocó con cuidado un casco al mayor y luego se montaron en la moto del castaño.

Se fueron de ahí y parecían estar paseando por todas partes sin destino alguno porque no sabía a dónde iban y ya estaban tardando un rato.

──¿No me vas a secuestrar, verdad?

──No, sólo vamos a un lugar especial.

Y siguieron su camino por unos minutos más hasta llegar a un gran hotel que se veía hermoso y lujoso.

──¿Esto es una broma, verdad? ¿En dónde está la cámara escondida? ──preguntó el azabache incrédulo al ver que Jaehyun estacionaba su moto en el parqueo del hotel.

──No es una broma, Doie. Vamos ──habló con una sonrisa mientras agarraba la muñeca del mayor para llevarlo consigo adentro de aquel edificio.

──¿Para qué estamos aquí? Si es para coger, de una vez abro las piernas. Te luciste, Jung ──dijo Doyoung mientras miraba lo lujoso que era el lugar sacándole una carcajada al castaño por aquel comentario.

──No vinimos a coger, sólo vamos a comer en el restaurante del hotel.

──Está bien, pero si quieres postre yo estoy comestible ¡Rawr!

Y se fueron al restaurante del hotel que era tan lujoso y hermoso que a Doyoung le daba lástima agarrar los cubiertos así fuera para comer, pero aún así lo hizo al pedirse una lasaña.

──¿Cómo e que puedes entrar a este hotel como si fuera tu casa? ──preguntó el azabache con las mejillas llenas de lasaña y sus labios manchados con salsa de carne que a la vista de Jung, era adorable.

──Mi papá es el dueño de esta cadena de hoteles y yo muchas veces me quedo aquí, igual, no tengo que pagar ──dijo mientras limpiaba los labios de Doyoung con una servilleta y éste sonrió en agradecimiento.

──Cosas de ricos, no lo entendería.

──Bueno ¿Y tu madre? ¿Está trabajando aquí? ──preguntó para que la conversación no muriera en ese momento.

──No, sigue en Busán, pero vendrá en unos días con mi hermanastro.

──¿Hace cuánto tienes un hermanastro?

──Hace un año, se llama Jungwoo y está terminando el instituto.

Y siguieron hablando hasta terminar su comida, y Jaehyun llevó a Doyoung a su departamento despidiéndose de éste con un beso en la mejilla que hizo que el azabache se emocionara cuál colegiala enamorada cada vez que veía a su enamorado.

Se reprochaba a sí mismo por actuar así, lo sentía un poco patético, pero le era imposible no hacerlo. Había algo en Jaehyun que lo hacía suspirar y emocionarse por nada ¿Sus tatuajes? Sí ¿Su sonrisa y hoyuelos? También ¿Su personalidad? Obviamente ¿Su cuerpo? No puede negarlo.

Sí, se estaba enamorando de alguien por primera vez en su vida y no sabía si odiaba o amaba eso, pero lo que sí sabía era que el castaño era hermoso y que intentaría enamorarlo.

Doll ── JaedoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora