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Sus pasos eran algo torpes, su vista se nublaba en ocasiones, no es que sus lentes no tuvieran la graduación específica, es que ya no podía respirar, sus pulmones se quemaban del dolor ante el esfuerzo ocasionado, necesitaba respirar, a la distancia pudo divisar unas bancas en las cuales apresuro el paso aun cuando más dolor causo esa acción.
El sentarse y levantar la vista mientras sus ojos lagrimeaban ante el dolor ejercido, solo pidió a los cielos que le dieran un poco de paz a su cuerpo.
―A-Yuan― la voz de una mujer se escuchó a la lejanía, girando su cabeza a la dirección de la voz, observo como la jovencita se acercaba para sacar de la mochila que aún tenía en la espalda un pequeño tanque de oxígeno solo para colocarle la cánula nasal (*) para que pudiera respirar.
Al principio deseo negarse ante tan acción, sin embargo, sus pulmones le agradecieron ante ello, Shen Yuan comenzó a respirar con más normalidad con el pasar de los minutos, no es que no quisiera usar el tanque, es que tal vez, solo tal vez deseaba que sus pulmones cooperaran con él, media hora después, ambos se encontraban sentados el uno al lado del otro.
―no debiste venir A-Yuan― le recrimino su hermana quien después del susto deseaba regañar a su hermano, le quería y no deseaba perderlo antes de tiempo.
―Necesitaba hacerlo― contesto su hermano, quien se levantó de la banca, comenzando a caminar con calma rumbo a donde desde un principio deseaba ir.
Su hermana al ver lo terco que era su hermano solo suspiro, no esperaba que su hermano le escuchara, él deseaba ir a ciertos lugares, pero su cuerpo le impedía tan siquiera salir, no sin antes casi morir por unos pulmones que colapsaban si intentaba dar dos pasos.
Volviendo a suspirar camino más rápido para poder alcanzarlo y entrelazar su mano con la de su hermano, quien respondió con un suave apretón.
Ambos continuaron su andar hasta llegar a una tienda en la cual, en las grandes ventanas se mostraban las imágenes de ciertos personajes que eran la sensación del momento, para Shen Yuan sus ojos se iluminaron al encontrarse con el personaje que ahora se encontraba en su cama esperando por él.
Tal solo entrar al establecimiento se encontraron con la gran variedad de series que se pudieran imaginar, una tienda especializada en animes de Japón y donghuas del país así como dramas que a más de alguna mujer les encantaba ver, su hermana era una de ellas.
Su mirada se posó en su jiejie que había soltado su mano solo para observar maravillada la nueva mercancía de ciertos animes que seguía desde antes, sin decir nada, ella se encaminó hasta donde estaba los mangas, tomando dos en particular en las cuales estaba enganchada desde que los vio.
Notar la alegría de su hermana le causa una calidez en su pecho, era bueno verla con una sonrisa en los labios que con lágrimas y dolor en aquel rostro, lamentaba ser una persona enferma y causarle tristezas y penas a sus familiares, los cuales intentaban hacer que todo estuviera bien, aun cuando ellos sabían que no era cierto, cuantas veces pudo escuchar a su madre llorar mientras le pedía disculpas por darle un cuerpo débil o un padre que solo se quedaba callado y le negaba tan siquiera salir a respirar aire fresco o su hermana, tener que sacrificar sus días de descanso para cuidarlo.
Su rostro se oscureció al saber que, por culpa de él su familia no podía ser libre, un cuerpo débil no podría hacer una vida normal.
Sacudió su cabeza para alejar aquellos malos pensamientos, no era momento de pensar así, con la mente despejada se encaminó a cierto lugar en particular, en el cual sus ojos solo esperaban verlo, por fin lo diviso y sus labios formaron una sonrisa, acercándose a la figura que estaba en exhibición.
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Un Shen para binghe
FantasyDespués de ser apaleado por su copia y ese Shizun tan bueno, solo logra que Binghe desee tener a un Shizun igual de bueno, que hará para conseguirlo, o que cambiara para esa ansiada felicidad. Historia original Personajes tomados de la novela y su...
