Capítulo 21

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-CORRESPONDER-
Dandelions- Ruth B

Siempre había creído que las personas eran como espacios vacíos dispuestos a lastimar y dejarte sin ganas de siquiera respirar, porque el vacío es tan grande y tu insuficiencia demasiado alta como para ver algo más que eso, pero siempre hay alguien que ve estrellas en ti, no sabía como reaccionar, jamás me había sentido con tanta paz hasta que me di cuenta que lo único que necesitaba para terminar de tener miedo era sabiendo que yo no era un espacio vacío solamente.

—Tienes que dejar de decir esas cosas—bromeo y él sonríe nuevamente, aquella misma sonrisa que siempre me vuelve loca.

—Sabes que no lo haré.

—Creo que la necedad es algo que tenemos en común entonces—respondo y él suelta una risa que me contagia un poco.

—Eso es cierto.

—El universo no me ama tanto—digo cambiando el rumbo de la conversación, él me mira con interés y sé que espera a que le explique el por qué digo eso de repente, pero no quiero hablar del tema ahora, solo quiero disfrutar un poco el momento.

Saca el tema y no lo habla, casual.

—¿Deberíamos subirnos a otros juegos después de comer?—pregunto y él sonríe.

—Creo que lo mejor sería esperar un poco más.

Regresamos donde estábamos sentados y solo nos quedamos en silencio.

¿Cómo es posible tener tanto dentro y a la vez absolutamente nada?.

Lo volteo a ver y su respiración tranquila me hace sonreír sinceramente.

¿Cómo es que existías hace tanto tiempo y el destino nos juntó tan tarde?

No sé qué es lo que hace para que me envuelta de sonrisas inconscientes.

Después de estar sentados simplemente disfrutando del ambiente entre miradas y risas pasa alrededor de media hora, decidimos caminar un poco en el parque y después subirnos a más juegos.

Estoy bastante emocionada y realmente me siento como una niña pequeña.

—Bueno... ese se ve divertido—le digo, es básicamente un juego en donde te sientas y la cosa da vuelta lentamente para que puedas apreciar la ciudad.

—Pues iremos—dice mientras toma mi mano y la jala mientras corremos.

Llegamos justo a tiempo y ocupamos los últimos asientos.

Las sillas que están conectados a cables se levantan y aprieto la mano de Zed.

—Es un poco tonto que tenga miedo ahora—bromeo y él me mira atento.

—Nada de ti es tonto Adeline—no sé por qué la manera en la que dice mi nombre me causa escalofríos, es casi como escuchar una melodía.

—Un poco si—veo como niega y eso me causa gracia.

Soy muy necia.

La ciudad se ve grande y muchas pequeñas luces la hacen ver hermosa.

Es casi mágico llegar hasta lo alto, es casi como si pudiera tocar el cielo con las manos cuando el aire golpea las puntas de mis dedos.

Veo a Zed y su mirada es brillante, casi como si una pequeña luz se reflejara a través de ellos.

Él es especial.

—¿Hay algo interesante en mi alma que debería saber?—pregunta y yo me río.

—Conozco sus secretos ahora Zed Leyster... debería tener cuidado—bromeo con él mientras intento mantener una cara de seriedad.

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