Capítulo 2

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-PRIMEROS AMIGOS-
Nervous- the neighbourhood

Después de un rato Dani se asoma para ver si ya se marcharon y me hace una seña.

—Los guapos se fueron—me avisa pero yo aún me quedo sentada en el suelo.

Jamás unos ojos me habían llamado la atención como los de ese chico lo hicieron.

Eran tan profundos que por unos minutos  me quedé enredada entre el recuerdo de sus pupilas.

—Vaya que te pegó—dice con media sonrisa.

—No es eso, bueno, es que tiene lindos ojos—trato de restarle importancia mientras me paro y me sacudo el polvo.

—¿Viste a su amigo?, se veía tan lindo con sus gafas—dice recargándose en un mueble que tiene la cama a un costado.

—¿Las gafas son tu debilidad?—mi pregunta hace que se le tiñan las mejillas de rojo mientras se sienta en la cama.

—¡Uy!, Dani tiene una debilidad—la molesto dándole un codazo en cuanto me siento a su lado.

—Vamos, tú también debes de tener una.

Me quedo mirando un punto fijo mientras pienso.

—Pues... me gusta el cabello rizado—digo después de unos segundos al recordar a las personas que alguna vez me han gustado en la calle.

—Ahora entiendo—inquiere con una pequeña risa.

Desvío la mirada nerviosa.

—Bueno, pero ahora tenemos que acomodar todo esto—cambio de tema y señalo las maletas que aún están en la puerta.

Nos paramos y las metemos a la habitación con cuidado.

Después tomo mi teléfono y pongo música en aleatorio en una pequeña bocina que tengo en mi mochila.

Suena la de Maniac de Conan Gray y al instante Dani me voltea a ver emocionada.

—¡¿Acaso puedes ser más perfecta?!—grita mientras toma la playera que sacó de su mochila y comienza a bailar.

Hace el pasito de la guitarra y yo sonrío divertida.

Comenzamos a cantar mientras movemos nuestros cuerpos y sonreímos.

Dani se sube a la cama y mueve la cabeza mientras la miro divertida, decido imitarla  y después saltamos de un colchón a otro.

Dani termina enredada y justo después de hacer el intento de saltar a la otra cama cae y me tira al suelo también.

—Perdón—dice, su expresión vacila entre miedo y diversión.

Nos quedamos viendo y luego de contenernos terminamos riendo mientras la música continua.

El resto de la tarde transcurre sin muchos desastres aparte del que hacemos cambiando el cuarto al son de mi aleatorio llena de canciones épicas.

Terminamos exhaustas y por fin este cuarto se ve decente.

No hemos comido más que un paquete de galletas que tenía Daniela en su mochila.

Cuando acomodo la última camisa en el closet volteo a ver a Dani quien acaba de terminar de acomodar su cama.

—Estoy tan hambrienta que podría comerme un centro comercial entero—me dice y me siento junto a ella.

—Estoy tan cansada que podría dormirme justo aquí—contesto y ella niega con la cabeza

—Mi deber de rommie es no dejar que mueras por falta de comida—se para y me tiende la mano para que haga lo mismo.

Le sonrío débilmente y la acepto

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