¿Somos o no?
Valerie
Estoy mirando al espécimen de hombre que tengo acostado a mi lado. Estamos muy cerca y no puedo evitar distinguir sus rasgos hermosos, este hombre sí vale la pena todo el desastre que es y lo que conlleva tener algo con el.
Sigo mirándolo y detallándolo, mis dedos pican e imploran por tocar su rostro, no aguanto más y acerco mis manos a su cara, toco su nariz levemente ancha y sus labios que me llevan a otro mundo cuando los siento en contacto junto a los míos.
Sigo tocando todo su rostro, hago leves movimientos circulares por sus mejillas, estoy hipnotizada hasta que veo como las comisura de sus labios se suben ligeramente. Aparto la mano y mi cara se vuelve de un tono rojizo.
—Rubia. —me saluda sin abrir los ojos, su voz es ronca y de alguna manera sexy.
—Hola amargado. —me levanto dispuesta a preparar algo de comer.
— ¿A dónde vas? —pregunta un somnoliento Daniel.
Me acomodó mis pantuflas rosadas y lo miró.
—A comer.
—Pero si tienes tremendo manjar aquí a tu disposición —se señala a el mismo—, cómeme a mi.
Suelto una carcajada por su atrevimiento.
—No gracias, estoy a dieta —respondo divertida y el rueda los ojos decepcionado.
—Aburrida, de lo que te pierdes.
Me encojo los hombros y salgo de la habitación en busca de comida. Escucho como se cierra la puerta del baño, por lo que deduzco que se va a dar una ducha.
—Tendrá que ponerse ropa mía. —digo para mi misma y sonrío, el no tiene ropa aquí.
Mientras Daniel se baña, yo preparo un desayuno saludable para los dos, no soy una chef pero se defenderme. Pasan los minutos y ya tengo el desayuno listo, preparé unos panqueques de avena y sirope de chocolate con jugo de fresa.
Veo por la esquina de mi ojo a Daniel con una toalla alrededor de su cintura y su torso al descubierto.
¡¿Como me puedo controlar con eso?!
Miro su cuerpo embobada por unos segundos y subo la mirada hasta sus ojos.
— ¿Te gusta la vista? —tiene una sonrisa pícara y en sus ojos un brillo entre diversión y lasciva.
—Para nada. —miento. Obvio que me encanta pero mi orgullo es mucho más grande.
-—Cambiando de tema, ¿Qué paso con el paquete de ayer?
Lo miro y no me muevo ni digo nada, ayer casi me da un paro cardíaco por esa caja, llevo días tratando de localizar de donde vienen las cajas pero no consigo nada. Igualmente sigo pensando que lo mejor será callármelo hasta que sepa a quien o quiénes me enfrento porque tengo por seguro que no solo es una persona.
—Ni idea, de seguro era de la vecina. —le resto importancia al tema pero en la realidad estoy súper nerviosa.
El me mira pero asiente, creo que no me cree pero por lo menos no habla más del tema y lo agradezco.
Se acomodó en una de las sillas y hago lo mismo, le paso el plato con los panqueques y los devora rápidamente, Hago lo mismo hambrienta.
Voy deleitándome con los sabores de la comida hasta que suena mi celular, frunzo el ceño y lo agarro. Es Samuel.
Samuel es el chico que me encontré en el aeropuerto hace más o menos un mes cuando estaba por llegar aquí, Italia. Recuerdo que me dijo que me llamaría cuando pasara por aquí, contestó a los pocos segundos.
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Perfecta Conquista
Romance~EN PROCESO Y EDITANDO~ El es un hombre que solo pensaba en si mismo, sin interesarle afectar a cualquiera con tal de obtener su cometido. Ella una chica con una actitud firme pero que fácilmente con recuerdos del pasado se desmorona en un segundo. ...
