(Capitulo 5) Garras y Colmillos

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Después de comer los cristales junto al dulce sabor un punzante dolor surgió derrepente en mi pecho y mi cabeza.

Fue instantáneo e inesperado, mi cuerpo se paralizó y no pude sujetarme a las ramas.

Estoy cayendo al suelo pero lo peligroso no es eso, cuando los conejos oyen ruido atacan al instante y cerca de mi los únicos conejos son ellos!

-N..no matarían a una bella niñita pérdida cierto?...cierto?

-HIIERRKKRKR!!! -???-

6 liebres y un pequeño jefe.

Mi cuerpo se sentía rígido mientras en pocos segundos ya habían un par de liebres apuntando sus enormes colmillos y garras en mi contra.

La situación era peligrosa a más no poder, la exploración se convirtió en un combate antes de tiempo.

Fue por comer todos los cristales a la vez? Entonces si eran venenosos? Porque no me afectó antes? Siempre los consumía en pequeñas cantidades y nunca probé varios a la vez, como no pensé en eso?!, Soy tan estúpida!

-M..maldición!

Un giro de mi cuerpo y luego un impulso de mis pies contra el suelo me permitieron alejarme evitando aquel primer ataque.

El dolor punzante en mi corazón y cabeza era constante, cada movimiento, cada respiración retumbaba en mi cuerpo al igual que mis sentidos parecían ser afectados de igual manera.

Tengo almenos 6 estacas de madera atadas a mi cuerpo y algunas adicionales hechas de los huesos de carnero, 3 en total, será suficiente?

-HIRRRRAAKAKKKK! -Liebre 1-

Con el grito abrumador de la liebre el resto de los 7 monstruos empezaron a moverse en mi dirección siendo esta primera la que sin tapujos atacó con gran salvajismo.

Garras y colmillos duros y afilados, aún en mi estado pude moverme ignorando un poco el dolor, esquivaba con dificultad los movimientos más obvios y director mientras que aquellos más rápidos y peligrosos buscaba bloquearlos con las estacas que guardaba de ser necesarias.

-*Romper*

Como ramitas aquellas fuertes ramas en forma de estaca fueron destrozadas de un solo zarpazo de sus garras; y para colmo aquellos que mantenían distancia empezaron a venir en mi contra.

Debo cambiar a las de hueso, son más resistentes pero ya perdí 2 de madera, maldición! Calma, calma.

2 liebres más se unieron al ataque.

-(!!!!)

Un cuerpo pequeño pero rápido y letal, como con el carnero solo podía respirar apresuradamente mientras el peligro se acercaba a mi.

Intentaba alejarme pero cada que llegaba a un borde de la zona alguna liebre se movía frente a mi con intención de matar, de no dejarme ir sin importar que.

La brisa me daba escalofríos y apenas sentía que podía mantenerme con vida.

Respira....

Debo calmar mi mente para que pueda pasar el dolor aunque sea un poco.

Estos no son como los otros conejos, atacan cuando tienen la oportunidad pero mantienen cierta distancia segura, 6 rodeandome y el líder no se mueve.

Si pudiera clavarles las estacas de madera podría acabar con esto pero no será tan fácil como con los pequeños, solo de ver esos colmillos siento como si pudiesen arrancarme alguna extremidad si me descuido.

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Entre bestias peligrosas el ingenio es lo único que puede hacer diferencia entre la vida y la muerte.

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