Los estruendos resonaban por toda la mansión, sorprendiendo a los sirvientes que se agolpaban en el pasillo hacia la habitación de la duquesa.
Los murmullos resonaban por toda la mansión, una sinfonía de preocupación y burlas se entrelazaba en el aire. Entre la multitud de sirvientes, algunos se mostraban inquietos por la situación de la señorita, mientras que otros se regocijaban ante el drama que se desplegaba.
Sin embargo, entre ese bullicio, unos pasos resonaron, eclipsando el resto de los sonidos. La atención de todos se centró en esa nueva presencia. Como un mar que se parte en dos, los sirvientes se separaron para dar paso al duque que se dirigía hacia la habitación. Entre ellos, una joven sonreía ante la vista, anticipando el tormento que la duquesa experimentaría.
La maligna sonrisa en el rostro de la joven revelaba pensamientos oscuros. "La duquesa lo pasará mal", pensó, esbozando una sonrisa aún más retorcida. Sus expectativas maliciosas parecían alinearse con algún plan oculto, y el duque entraría en una situación que, según ella, no sería fácil de manejar.
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En la habitación, Rosalin se paralizó con la mano en alto, sosteniendo otro jarrón. Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver a su esposo parado en el umbral. No pudo evitar pensar que Lion era jodidamente guapo y sexy.
Si fuera una paleta lo lam...
Sus pensamientos se volvieron impuros, pero se reprendió a sí misma.
Pero... Ella pasó saliva al verlo allí parado, se podía apreciar lo tonificado que estaba a pesar de la ropa que llevaba, sus hombros anchos, sus piernas largas, su cabello oscuro como la noche y sus ojos color rojo.
Rosalin nunca esperó que unos ojos de ese color pudieran irradiar tanta sensualidad; quiso tragar saliva una vez más ante la presencia de este hombre. ¡Este hombre era su esposo!
Entendió por qué las doncellas suspiraban cada vez que lo nombraban; era jodidamente apetecible.
No esperen... Ese no es el punto aquí.
Rosalin frunció el ceño, saliendo de su estupor, para luego terminar de arrojar el florero que sostenía antes.
" Rosalin "una voz un poco gruesa, sin llegar a ser molesta sino todo lo contrario, llegó a los oídos de Rosalin, causándole un escalofrío para nada desagradable en su cuerpo.
¿Este hombre, qué es lo que me hace?, pensó con temor mientras dirigía su vista hacia él.
El suspiró ante esta escena; varios pedazos de cerámica y vidrio se hallaban tirados en el suelo, podía ver cómo algunos estaban manchados de sangre, no solo de sus manos, nuevamente heridas, sino también de sus pies descalzos.
La irritación se pudo ver reflejada en su rostro; sus cejas se fruncieron y soltó un pequeño gruñido entre labios.
"Se puede saber, ¿por qué estás haciendo este berrinche? " dijo caminando hacia ella, tomando sus manos entre las suyas e inspeccionándolas.
" Yo... " por un momento, ella no supo qué decir; estaba... estaba tan cerca.
" ¿Yo? ¿Yo qué? " gruñó él, molesto ante esta actitud.
Rosalin se estremeció ante esto, asustada por un momento, pero al recordar lo que él estuvo haciendo con ella este último mes, la enfureció nuevamente.
"¡Tú, bastardo!" gritó molesta.
El mayordomo al lado del duque palideció al oír esta palabra, y en su interior empezó a recitar un rosario una y mil veces.
El rostro de Lion se ensombreció y la ira empezó a brotar de las venas de su cuello y manos.
Apretó fuertemente las manos de Rosalín, haciéndola soltar un quejido de dolor.
"¿Cómo me has dicho?" dijo él con voz baja, pero en un tono tan siniestro que hizo palidecer a Rosi, que estaba tan cerca de él y percibía sus cambios de actitud.
"Tú... Yo" no sabía qué decir.
"Por favor, señor, perdona a mi ama. Ella solo quería llamar tu atención, por eso hizo todo esto" dijo Emily, saliendo de entre la multitud, abogando por su señora.
Pero Lion no le prestó atención; fue como un susurro de un mosquito en su oído.
"Rosalín, repite lo que acabas de decir" gruñó Lion, apretando sus manos aún más fuerte.
"Tú idiota, eres un estúpido idiota" dijo Rosalín, mientras lágrimas salían de sus ojos, sin poder evitarlo; el dolor que sentía en sus manos era insoportable.
Lion apretó su mandíbula antes de negar con la cabeza.
"¡Eso no!" gritó " vuelve a pronunciar nuevamente esa palabra y te juro, Rosalín, que la vida en este ducado se te hará un infierno" amenazó.
Esto causó pánico en ella; nunca pensó que él actuaría de este modo y solo porque lo había llamado bastardo.
"Por favor, suéltame" ella dijo con voz temblorosa.
Lion miró fijamente el rostro de la joven; sus ojos color lila se hallaban inundados en lágrimas, haciéndola ver lamentable. Esto lo hizo caer en cuenta de lo que había hecho.
Apartó sus manos de las de ella con temor, como si de estas desprendiera fuego.
"Yo... " iba a pedir disculpas, pero otro estruendo lo hizo callar.
Vio cómo ella cogía su propio jarrón, donde colocaban las flores que él le regalaba, y lo destrozaba.
" Te odio2 dijo ella, mirándolo esta vez con ira.
Lion parpadeó ante este cambio tan abrupto de actitud; bueno, él no era un santo si se trataba de esto también.
"Rosalín, ¿ahora qué sucede? ¿Quieres más vestidos, acaso una joya nueva? " dijo él recostando su espalda contra la pared mientras suspiraba.
Esto ya había ocurrido antes, y siempre era por estas cosas.
Por un momento, Rosalín se paralizó; este idiota, pensó antes de caminar hacia él sin tener cuidado si los vidrios se incrustaban en sus pies.
Su puño impactó en el pecho del hombre, sorprendiendo a todos los presentes, quienes sostuvieron el aire entre sus pulmones, incapaces de soltarlo por temor a lo peor.
El hombre, sorprendido, miró el puño de la chica ensangrentado en su pecho antes de dirigir sus ojos hacia su delicado rostro, ahora enojado.
" ¿Acaso piensas que puedes solucionarlo con eso? "dijo Rosalín ofendida antes de estampar su otro puño.
Lion parpadeó sin comprender nada.
"¿A qué te ref...?" se detuvo un momento, pensando en sus palabras, para luego recordar la noche anterior - ¡Ah! - dijo al recordar que ella había descubierto el somnífero.
Un rubor cubrió levemente su rostro al sentirse avergonzado.
No esperaba que ella llegara a descubrirlo; hacía meses que lo usaba, se sintió ridículo al hacerlo, pero después de pasar tiempo con ella, se acostumbró a esto.
Él se aclaró la garganta antes de tomar a Rosalín de sus muñecas.
Miró de reojo a su mayordomo, el cual entendió y mandó a todos los sirvientes a que se fueran, dejándolos solos a los dos.
Lion suspiró antes de tomar a Rosalín, rodeó su cintura para luego levantarla. Esto la sorprendió, pero al ver cómo él pasaba entre los vidrios, comprendió por qué lo hacía así, así que no opuso resistencia.
El duque cargó a su esposa hasta su despacho, donde la dejó sentada en un sofá para luego sentarse al otro extremo.
Sabía que Rosalín lo odiaba y no quería incomodarla aún más.
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KILIG
RomanceLisa una mujer independiente nunca espero que después de tener un "supuesto" sueño con un hombre que tocaba tiernamente sus labios iba a terminar así. Este no era ni su cuarto ni su cuerpo ¿Que rayos había ocurrido? Acompaña a esta chica a descubr...
