capítulo 12

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Despertó en el hospital, el doctor le hizo muchas preguntas que Tae apenas lograba escuchar.

- Kim Taehyung ¿me está escuchando?

- Quiero al doctor Jung.

- El doctor Jung esta de director en otra clínica, ahora está el doctor Lee, enseguida vendrá a verlo con los resultados de sus análisis.

Dicho eso, el doctor salió, no tenía absolutamente a nadie, se quedó solo, en tan solo dos meses se había quedado sin nadie que cuide de él.

Cuando estaba a punto de llorar el doctor llegó con muchas hojas en sus manos.

- Buenos días Taehyung, soy el doctor Lee, tengo tu historial médico, pero creo que hay un error con uno de tus estudios de hace unos meses.

- Como sea doctor, dígame que tengo y me iré a casa.

- ¿Tienes alfa?

- No, ¿no ve que no estoy marcado? soy infértil, soy defectuoso, no soy digno de tener un alfa, aunque eso ya debe saberlo, ¿ya me puedo ir?

- Taehyung estas en cinta. —Taehyung quería reírse, pero al ver la cara de seriedad del doctor solo dijo.

- ¿Qué? No es cierto, me dijeron que no podía tener hijos.

- Si puedes, te hice diez pruebas y sale lo mismo, estas esperando un bebé. —Taehyung no sabía que sentir, quería decirle a Jungkook.

- ¿Es-está seguro?

- Si.

Una sonrisa apareció en su rostro, su lobo se lo confirmó, iba a ser padre, él no era defectuoso, entonces se preocupó.

- Doctor ayer me golpearon y... mi bebé ¿está bien?

- Sí, es muy pequeño, pero debes tener más cuidado.

Quería llorar, quería gritar, cuando llegó a su casa llamó a Jungkook, pero había cambiado de número y al parecer le había bloqueado de todas las redes sociales.

Le mandó 20 correos electrónicos, escaneando su prueba de embarazo que le dio el doctor, como no hubo respuesta llamó a los padres de Jungkook, pero ni bien entró la llamada fue rechazada y al parecer ambos lo bloquearon.

Esperó muchos días semanas, un mes más y jamás hubo una sola respuesta de Jungkook.

Entonces se dio cuenta del pequeño bulto que estaba creciendo dentro de él, le quitarían a su bebé si no se iba de ahí, podían lastimarlo y lastimar a su cachorro, debía irse a donde sea, pero no podía poner en riesgo la vida de su bebé, agarró cuatro maletas, puso todos sus libros, su portátil, ya tenía una idea de a dónde podría ir, no tenía mucho dinero, acomodó sus ropa, frazadas, sábanas, zapatos, cargó a la camioneta todo lo que pudo meter, estaba totalmente llena, en la parte de atrás y en los asientos delanteros.

Él no iba a permitir que dañaran a su bebé, vio la cámara de Jungkook en la entrada y se la llevó, las memorias estaban vacías, porque llevarían a su luna de miel, tomó todo eso y cuando terminó eran las dos de la mañana, condujo rumbo a la carretera antigua de Seúl, cargó gasolina agradeciendo que todo estaba silencioso, la adrenalina de escapar antes de que el sol salga nuevamente lo mantuvo despierto y cuando el sol salió él había llegado a su destino.

Sus padres de pequeño lo llevaron unas cuantas veces ahí, era casa de campo de sus abuelos, en medio de la nada, estaba a unos 200 metros de un río, la casa era de adobe, el techo era de paja de escoba, amarillo, al menos estaría ahí a salvo, estaba descuidada, cuando iba a entrar, apareció un hombre algo mayor, era un beta.

- Buenos días señorito, ¿viene por su cosecha? Este año sus padres no vinieron, esta todo adentro, les quería decir que me iré a la ciudad, ya no podré hacerme cargo de esta casa.

- No se preocupe yo me haré cargo desde ahora. —dijo Taehyung seguro.

- Bueno, ¿entonces podría pagarme lo que me debe de esta temporada de siembra?

- Si. —dijo Taehyung, buscó en su bolso todo el dinero que trajo y le dio un poco más de la mitad al hombre quien salió casi corriendo del lugar subiéndose a un caballo, sin darle tiempo a Taehyung ni siquiera de hablar.

Entró a la casita más pequeña que estaba pegada a la principal, donde eran las bodegas y la cocina, se dio cuenta de porque el hombre huyó, la cosecha completa no estaba ahí, apenas había la mitad, lo que estaba completo era el maíz, había papas y una bolsa de trigo.

Echó un vistazo a la pequeña mesa con dos sillas y un banquito de bebé que solía ser suyo, su abuelito se lo hizo para él, al fondo en un rincón estaba la cocina a leña, había unas cuantas ollas de barro de cerámica y platos también artesanales de cerámica, había bastante sal y azúcar, seguramente sus padres dejaron cuando vinieron a recoger la cosecha anterior.

Fue a la casa principal, apenas tenía una sala y dos habitaciones, ambas con camas matrimoniales y en la habitación que recuerda, era de sus padres, había una pequeña cuna de madera, sin duda había venido al lugar correcto, se recostó en la cama y cayó dormido casi hasta entrada la noche.

Buscó en su bolso unas galletas y se las comió con juguitos que había traído por si no encontraba comida.

Agradeció a sus abuelitos en el cielo porque había luz y agua en la casita, además de un baño y una ducha, aunque esta fuera solo de agua fría, lloró un buen rato hasta que no le quedaron ganas de seguir llorando.

Debía cuidarse, por su bebé, aunque estaba muy chiquito, necesitaba tener mucho cuidado, no necesitaba mutar, tenía miedo de hacerle daño al bebé, había gallinas y patos, para sus antojos en los corrales, al menos eso no se había robado aquel hombre, además las gallinas le daban huevos casi todas las mañanas.

Ese bebé le devolvía la vida, las ganas que tenia de tenerlo en sus brazos era enorme, le hacía sonreír, rogaba que todo saliera bien, después de que nazca su cachorro debía mutar de ese modo podría recuperarse más rápido del parto y cuidar a su bebé.

- Bebé, te estoy tejiendo muchos suetercitos, para protegerte del frio, mi amor, aunque vas a nacer en verano, también te costuré ropita, la abuelita tiene una enorme máquina de costurar, ya quiero verte bebé, quiero tenerte en mis brazos, eres mi motivo para vivir. —hablaba Taehyung con su bebé mientras muchas lágrimas bajaban por su rostro.

Estaba dispuesto a todo, por ese cachorro que llevaba dentro suyo con mucha emoción.

¿Era posible? Él iba a tener un bebé, de pronto sintió tanta felicidad y empezó a reír como un loco, no podía creer, ya no estaría solo, ¡tendría un bebé! ¡Un hermoso bebé suyo! ¡De él!, su lobo estaba contento y él se sentía vivo.

A los cinco meses Taehyung sintió la primera patadita, su lobo y él lloraron de felicidad, en todo ese tiempo Taehyung se había dedicado a limpiar la casita, en los corrales cada mañana iba a sacar los huevos de sus gallinas habían cuatro patos a quienes alimentaba con maíz, dos vacas que se alimentaban de hierbas de todo el campo, pero al finalizar la tarde regresaban a la casita, Taehyung fue a recoger poco a poco del sembradío, había quedado bastante sin recoger, sembró zanahoria, lechuga y unas fresas en un vivero detrás de la casita que estaba muy descuidado, pero él se encargó de humedecer la tierra, a veces con lágrimas, a veces con agua del río que traía en cubetas, sembró cada semilla que encontró en la casita.

Tenía mucho tiempo así que empezó a escribir su historia misma, cada sentimiento, cada pensamiento, amaba hacerlo, a veces lloraba, pero notaba a su cachorro inquieto, se calmaba de inmediato.

Salía ir a lavar ropa y sábanas al río, hacia todo con calma y cuidado, su pancita estaba muy grande, no había tenido náuseas y ningún malestar, le parecía extraño, pero sabía que su bebé estaba dentro, hacia ejercicios a veces sentía que su bebé también quería salir, en especial cuando Taehyung le cantaba, cuando en la radio que tenía ponían alguna canción que Taehyung conocía.

A veces pensaba en Jungkook, pero su lobo rascaba dentro suyo, odiaba que Taehyung fuera tan débil y no lo odiara a pesar de todo.

Su cachorro era su única razón para seguir ahí, incluso podía sonreír, sonreír hasta con el alma solo de imaginar a su cachorro en brazos.

Sweet Night-KookvDonde viven las historias. Descúbrelo ahora