Capítulo 17

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Malía

"Solo recuerda que te amo Malía".

La frase se repite en mi cabeza mientras las lágrimas humedecen mi rostro congelado por la ventisca que se ha levantado en medio de la nieve.

Los brazos de Blaze no me han soltado en ningún instante, si pudiera configurar palabra le agradecería porque las piernas me flaquean como si fuesen a quebrarse en cualquier momento.

Liar me observa angustiada por mi reacción, odio afligirla con mis emociones, ya que siento que las traspaso hacia ella.

Me siento como una verdadera idiota, había creído que estaría preparada para la obligatoria vuelta a Palacio que se daría en algún día de la semana, pensé que podría enfrentar con todas mis fuerzas y principios las estúpidas tradiciones Orientales.
Todo eso creí, hasta que vi su nombre en mi brazalete y acto seguido Marina se acercó con el suyo traslandando su holograma hacia mi aparato.

Con solo escuhar su voz me fui al carajo, todo se repitió en mi cabeza en cuestión de segundos. Tuve suerte de que no fuera una videollamada, así no pudo ver como rodaron mis lágrimas desde el segundo uno y que Blaze tuvo que alejarme rápidamente hacia al bosque mientras hablábamos para que nuestra conversación no fuese escuchada por alguien.

-Nena, respira profundo y bota-imito sus intrucciones casi de forma inconsciente-Estás a punto de tener una crisis asmática-levanto la vista del suelo y me encuentro con la preocupación en su mirada.

Su reacción fue rápida, no vi cuando se acercó y tiró de mi brazo direccionándome hacia acá.
Sus labios entreabiertos permiten que el vaho salga de ellos, su nariz está un poco rojiza y sus mirada no se quita de la mía. Observo como su cuerpo está inclinado hacia el mío, sus manos abiertas a centímetros de mi torso, creo que estaba preparándose para sujetarme en caso de que mi conciencia decidiera esfumarse.

-E-estoy bien-digo para convencerme más a mi que a él.

-No necesitas mentirme, no te fuerces a ser fuerte Malía-sus dedos rozan mis manos-Tienes todo el derecho a expresar lo que sientes, ya sea felicidad o tristeza-asiento a sus palabras y doy ese último paso que él estaba dejando entre nosotros.

Me aferro a su cardigan de polar blanco y escondo mi rostro en él, sus brazos no tardan en aferrarse a mi cintura, escucho sus palabras de aliento y me reconforta saber que no estoy del todo sola.

Al principio solo suelto sollozos silenciosos, pero empiezan a aumentar tranformándose en un llanto frenético mientras las discusiones con Adrián pasan una y otra vez como flashbacks por mi memoria.

Y ese maldito beso que jodió toda mi confianza en él no quiere salir de mente, cada vez que salgo del recuerdo ingreso a la conversación que tuvimos hace una semana, luego se viene la sensación de traición que me invadió en Palacio.

Mis manos tiemblan e intento aferrarme con más fuerza a Blaze cuando mis piernas comienzan con pequeños espasmos, mis párpados se sienten muy pesados y ya no me quedan energías para soportar el peso que genera el estar despierta.

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