Capítulo 27

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Malía

—¡¿Es él?!—abro bien los ojos y los sobo cuando la imagen que detecto no cambia.

—Creo que si—el asombro en Blaze me deja claro que tampoco sabía de esto.

—Debe ser por Inna—Mirt pareciera que está pensando en voz alta, está tan absorto como nosotros.

—Entonces ella debe estar ahí—añado, no los vimos por este pasillo y se supone que por este sector es donde ambos se quedan—¿Qué tan usual es que un Dios se sume a los artistas del Festival?—les pregunto.

—Ni el Aire ni en la Tierra ha ocurrido—explica el Príncipe—Adrián en una sola ocasión se subió a un escenario y no para dar un discurso—lo volteo a ver sin dar crédito a lo que dice.

Doskas nunca habló sobre eso, se que toca instrumentos, no sé si canta, tal vez si. En el Agua es muy importante desarrollar aunque sea un dote artístico, el piano es un instrumento que sé que toca Adrián, no sé si se refiere a que presento una pieza en el o si cantó algo, la verdad prefiero no saberlo, tengo miedo de escuchar que cantara para alguien, a pesar de que es parte de su pasado siento un trago amargo al pensar que le pudo haber dedicado algo a Sophia.

Me siento una tonta de solo ensimismarme en pensamientos ridículos, lo último que importaría sería que le haya cantado algo, es suficientemente desgarrador recordar que se besaron.

—Y del Fuego jamás he escuchado que haya ocurrido—el artista que hace zoom al holograma para tener un primer plano de Fotsis, logra devolverme al plano terrenal—Los Dioses no tienden a participar de esa clase de espectáculos, solo son parte del público—eso significa que Adrián se salió del patrón, lo que quiere decir que consideró que era importante.

—¿Podemos dejar la pantalla más grande?—desde acá no se ve tan bien las expresiones de la gente al aviso que acaba de hacer Vesta.

Ambos chicos asienten, cogen las orillas de los hologramas y caminan en direcciones opuestas, la imagen toma el porte del balcón.

—Creo que esto amerita un trago de gin de volcán—Blaze se acerca a la mesa de alcohol que cada pasillo tiene—No queda más que disfrutar—los tres chocamos nuestras copas y nos sentamos.

La expectación en la gente es palpable, la mayoría está borracho y los que no parecen tener el corazón en la boca. Se nota demasiado que no es algo que esperaran, solo espero que no profundicen en el análisis de la situación y lo vean como parte del show.

—Creo que es la de la capucha—señala Mirt.

Toda de negro, con un pañuelo cubriendo su rostro, se ven sus ojos y practicamente nada más. Si no conociera a la perfección su mirada no podría captar que es ella.

—Si—decimos al unísono con Blaze.

Reconozco que Adoh y Vesta no se ubicaron en las mesas de los costados por azar, apostaría que fue una orden de Apolo.

Vesta no me logra dar buena espina, se ve tan seria, desafiante y pone esa maldita cara de odio a todo el mundo. Siento que aborrece a Inna y ni siquiera se la razón.

¿Quién podría odiar a Inna?

¡Nadie en su sano juicio!

—Este Festival del Sol es muy especial—los ojos felinos de Apolo resaltan con las luces que lo enfocan—Ha sido un año revelador, con altos y bajos, pero celebrarlo con nuestro Festival nos entrega toda la fuerza de los volcanes—los aplausos interrumpen su introducción, aunque basta que la sonrisa de sus labios desaparezca para que hagan silencio—Por lo tanto, me he tomado la atribución de cerrar el primer día de este gran espectáculo—los vítores son retomados cuando el vuelve a un estado de felicidad.

ZONA DE FALLAS: DIOSES Donde viven las historias. Descúbrelo ahora