Capítulo 14

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Adrián

Me impresiona lo imbécil que estás últimamente—la punción en mi frente me tiene hasta la madre y la voz irritante de Apolo no ayuda en nada.

—Dime algo que no sepa—me quejo sobándome la cabeza.

—Te va a dejar—suelta como si estuviese hablando de lo que desayunó en la mañana.

—¡¿Qué?!—bramo con ganas de golpear el holograma.

—Es obvio Adrián, no esperes que se adapte a tradiciones que no tienen lógica para su vida. Que nuestras madres y padres hayan pasado por las Elecciones de Dioses no lo hace más normal—explica levantándose de su sillón de tres metros de ancho.

Está más delgado que antes, su cinturón de Adonis está muy marcado al igual que las costillas y su clavícula. Se nota que dejar el alcohol a sido un proceso largo, tedioso y posiblemente muy doloroso para un adicto.

 Se nota que dejar el alcohol a sido un proceso largo, tedioso y posiblemente muy doloroso para un adicto

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—¿Y qué pretendes que haga?—le interrogo.

—No puedes tenerlo todo en la vida, no creo que alguien como ella vaya a ceder en algo así. Estamos hablando que por un año y tanto Sophia y ella tendrían que actuar como concubinas, esa es la realidad, son las reglas que nos imponen—concluye sin mucho ánimo—Supongo que no le hablaste sobre hijos—me mira expectante por mi respuesta.

—Se lo he contado, aunque pareciera que no comprende que mi infancia será la de nuestros hijos y nietos—me frustra pensar que no asimile el futro que nos depara.

—Olvídalo—se acomoda en el sillón—¿Te imaginas a esa asesina de madre? ¡Joder que puto espectáculo!—se ríe casi por inercia—Ella no estará de acuerdo con esperarse a criar a un nieto, cuando tiene un hijo en la Isla de la Zona Neutra—su cambio repentino de humor es notable, ahora es como si sumergiera en un abismo de pensamientos.

No entiendo como suena tan resignado cuando ni siquiera tiene la oportunidad de que Inna sea considerada como candidata, eso sería una aberración, una bastante parecida a la que yo estoy cometiendo.

De no ser que existe la ley que no permite que el Dios del Agua quede en deuda, no se me hubiese ocurrido una forma de mantener a Malía con vida y a mi lado.

Aunque estuve al borde de la muerte no lo cambiaría, que Malía me salvara me permitió aplicar esa norma y pasó a ser perdonada por su naturaleza. Sin embargo, era obvio que sería solo de forma legal, ya que, las personas siguen odiándola o temiéndole.

—¿Y tú qué harás?—frunzo el ceño al ver que se sirve una botella de un litro con café.

—Ni idea, voy día a día—se limpia la comisura de sus labios que están más pálidos que de costumbre—Tú estás teniendo este embrollo por lo qué pasó en la conferencia y en si porque la asesina no esperaba que las cosas fueran tan crudas. Pero, tenemos hasta los veinticinco para pensar en algo, joder no te estreses—su rubio a perdido su brillo usual que tanto lo caracterizaba.

ZONA DE FALLAS: DIOSES Donde viven las historias. Descúbrelo ahora