Malía
—Adrián me había hablado sobre lo de la mujer que fue a la Isla y se metió con las chicas, pero nunca las relacioné con Sophia—me siento en el sillón de felpa gris.
Me quito los tacones que me han lastimado toda la noche, sobo mis pies evitando tocar las ampollas de las plantas.
No puedo creer que siempre que vaya a Palacio termina ocurriendo un desastre, aunque en este caso en concreto no lo describiría como tal.
Pero si me descolocó ver a Sophia, Amura e Inna abrazándose en el suelo llorando entre ellas.
Las tres parecían tan dañadas, en absoluto colapso, me rompió el corazón ver a mis amigas temblar con los sollozos.
—No te dijo explícitamente que eran medias hermanas—concluye pasándome unas pantuflas.
—No, omitió ese detalle y la verdad es que nunca me puse a analizar demasiado, lo mismo sobre ustedes—digo refiriéndome a que Adrián y él son primos.
No sé si las pastillas tuvieron más efectos secundiarios de lo que creía, aunque he sentido que tengo pequeñas lagunas de los meses anteriores.
—No te sientas mal, no es algo que se mencione en Palacio. Ellas no tienen una buena relación—me entrega una taza de leche y se la acepto de inmediato—Sophia quedó muy afectada tras la separación de sus padres, desde pequeña que es un tema del que no habla, porque tuvo que pasar por situaciones difíciles tras que ambos fueron enviados a prisión y tampoco se apoyo en las chicas, por el contrario, las culpó—explica enumerando las ideas.
—Ellas no eran culpables de las decisiones de los adultos—las defiendo de inmediato.
—Créeme estoy seguro que ella lo sabe, sin embargo, le ganó el odio que fue acresentándose en su corazón por la diferencia que hizo su padre con sus hijas—toma un sorbo de su café y deja la taza en la mesa de centro—Tenía a Sophia en el Reino, pero él le pedía a la Vieja Ana o a la Diosa Malía que les enviara fotos y videos de todo lo que hacían las chicas en la Isla—sus ojos están perdidos en un punto aleatorio del interior de la nave.
—¿Quieres decir qué ignoraba a Sophia?—pregunto intentando entender su punto.
—Ignorar es poco decir, no recuerdo que Sophia alguna vez me haya contado de alguna conversación entre ellos que no fuera más allá de un saludo—frunce el ceño y soba una palma contra la otra—En el colegio teníamos presentaciones desde pequeños, a ella le encantaba cantar, no obstante, su padre siempre ponía excusas para no ir, cuando estaba más grande descubrió que las invitaciones iban a dar a la chimenea. El actuaba como si Sophia no fuera su hija, lo cual hizo enloquecer a su ex-esposa, era casi como si la repudiara—veo la frustracíon en los gestos de su cara.
Las líneas de expresión de su frente se acentúan al igual que el entrecejo fruncido, lo noto nervioso por como mueve su pierna a un ritmo específico y por como no para de jugar con sus dedos.
Es una actitud extraña en él, en estos momentos me arrepiento de haberle pedido que no me contara sobre su amistad con ella, no quería arruinar la imagen que tenía de el por temas ajenos, aunque tal vez me hubiese servido para entender la reacción corporal que está invadiéndolo en este minuto.
—¿Por qué no la quería?—insisto.
—Mi padre y él eran amigos, en ese tiempo yo tampoco entendía que pasaba—su mirada perdida es una clara consecuencia de estar rebobinando el pasado—Ese matrimonio fue planeado por sus padres, ella estaba muy emocionada, pero habían rumores de que él estaba en una relación de dos años con una chica de escasos recursos—asiente como si estuviese en un exámen oral.
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ZONA DE FALLAS: DIOSES
Science-Fiction*Tercera parte de ZONA DE FALLAS: Engendros* Ya no hay secretos, todo el mundo sabe quién es la Falla del Agua y cuál es su verdadera naturaleza. Se ha ganado el perdón del Reino del Agua al salvar a su Dios, pero los demás Reinos no están convenci...
