Malía
La luz del sol tocando mi ventana es mi señal para que me levante, pero mi primer obstáculo es mi loba que no se despega de mi lado y me impide continuar mi camino.
—Liar ya tenemos que levantarnos, no estamos en el Reino del Fuego—me da risa verla con su cabecita metida debajo de la frazada, odia las mañanas tanto como yo.
La acaricio una y otra vez perdiéndome en el propio movimiento de mis dedos, he pensado si usar o no el anillo que recibí en el Fuego, pero es tan extraño que me gusta.
La imágen de Anhalí se viene a mi cabeza, nuestra despedida inusual inunda mis recuerdos.
La oscuridad que caracteriza a este Reino es abrumadora, no se ven las estrellas como en el Agua, sin la luz artificial de tonos amarillenta no podría vislumbrar ni mi sombra, entreabro la ventana levemente para sentir esa brisa cálida que extrañaré sentir en mi piel.
Quedan pocos minutos para que pasen por mi, Blaze fue a arreglar los temas del viaje con Vesta y Mirt está en la entrada del pasillo custodiando que nadie se acerque a mi.
Supongo que Inna debe estar con Apolo, no imagino la incertidumbre que sienten sin saber cuándo será la próxima vez que se verán.
Mi armario rechina y se que la mujer misteriosa está ingresando a mi cuarto.
—Hola—la saludo sin moverme de la ventana.
Se ha cambiado de vestido a uno celeste, como el color de mis ojos, tiene una silueta muy bonita, a pesar de que se nota que no se alimenta del todo bien.
—Es una noche fresca, será un viaje sin turbulencias—Liar se acerca a ella sin ánimos de expulsarla de los aposentos.
Sonrío al ver que ella se pone a su altura para acariciarla.
—Le gustas—camino hacia ellas aprovechando que Liar se a acostado para recibir mimos.
—Tuve una gatita muy fiel durante unos años—en sus ojos reconozco que igual que yo siente una conexión con mi Loba—La extraño muchísimo, era totalmente negra, pero su pelaje se sentía como el de ella—asiento a su relato, se nota la melancolía que la invade al hablar de ella.
Nos quedamos en un silencio cómodo, simplemente compartiendo un momento con mi acompañante de Occidente.
Los minutos pasan y cada vez me siento más relajada, cómo ella es alguien un poco extraña es difícil sentir de primeras que es algo normal que alguien venga a despedirse cuando apenas nos conocemos.
—Deberías adoptar alguna gatita, sería más fácil pasar el día—no quiero usar la palabra soledad, porque cuando pequeña odie sentirme tan sola, le tengo un rechazo hasta a la palabra.
Se lo que es pasar días sin siquiera tener con quién cruzar palabras, te llegas a cuestionar si sabes hablar, a veces eran semanas en las que estaba castigada entre cuatro paredes estrecha, solo un baño que si tenías suerte funcionaba, sin una cama en donde dormir, solo el frío suelo, es para volverse loca.
—Si, tienes razón—me sonríe, la luz no es lo suficientemente fuerte como para observar bien sus gestos, a veces me parece ver que se le humedecen los ojos y después descarto la idea si la miro desde otro ángulo.
Los minutos pasan y se acerca la hora tope en que Blaze tocará mi puerta, siempre ha sido muy puntual, por lo que queda descartado que se demore más tiempo.
—Sal del Volcán, escapa—le digo con total sinceridad—Te mereces vivir tu vida, ya has pagado suficiente por tus pecados—ya ha pasado mucho tiempo torturándose por su pasado.
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ZONA DE FALLAS: DIOSES
Fiksi Ilmiah*Tercera parte de ZONA DE FALLAS: Engendros* Ya no hay secretos, todo el mundo sabe quién es la Falla del Agua y cuál es su verdadera naturaleza. Se ha ganado el perdón del Reino del Agua al salvar a su Dios, pero los demás Reinos no están convenci...
