Capítulo 13

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Malía

Cada centímetro de mi pecho arde como si estuviese siendo quemada a carne viva, no hay lágrimas ni sollozos, lo veo todo rojo, he perdido el control de mis pensamientos y soy guiada absolutamente por mis instintos.

—¡Me voy dos semanas y ya estás con otra!—golpeo su pecho desestabilizándolo—¡Eres un puerco!—escupo el suelo mostrando el asco que me da tenerlo cerca.

Aún sigue perplejo, su mano no ha soltado su mejilla y parece estar en un trance sin retorno.

—¡¿Por qué mierda te pones así?!—dice a regañadientes—¡Fue solo un beso, es para las cámaras! ¿Que pretendidas que hiciese?—la falsa inocencia de sus palabras me da náuseas.

Mi mundo se ha derrumbado en cuestión de segundos, la grieta en mi corazón se ha abierto y no tiene intenciones de cerrarse.

Si ya me estaba sintiendo apartada de Adrián, ahora no tengo esperanzas de perdonarle.

—¡¿Solo un beso?!—le grito desaforada—¡¿Qué cojones vas hacer por unas cámaras?! ¡¿Qué tengo que esperar ahora?! ¡¿Fotos de ustedes encamándose o de una prueba de embarazo positiva?!—mi rostro me llega a doler de lo tenso que está.

Se repite en mi cabeza como sus labios se unieron y fueron captados por todo el mundo. Recuerdo el temblor en mi cuerpo, la bilis subiendo hasta casi pasar mi garganta, los brazos de Blaze envolviéndome y sus manos intentando apartarme la vista de la escena que ya había vislumbrado.

—¡Joder, no puedo fingir que Sophia no es nadie!—me da la sensación que está volviendo en si y a dejado de mantener en la misma posición defensiva—¡Ella es la primer Lady que elegí!—la firmeza en su voz comprueba que ha pasado a fase ofensiva.

—¡¿Y a mi qué cojones me importa que sea una Lady?!—dejo caer mi mano sobre la silla y esta se tambalea de un lado a otro.

—¡Debería importarte, porque ella al igual que tú es una candidata a Diosa!—señala la foto de la Reina—Al igual que mi madre compitió con otras mujeres, tú lo harás con ella—sus palabras se clavan en mi cerebro.

Mis ojos por primera vez lagrimean, lo dice como si fuera lo más normal del mundo. Aunque tal vez en su vida si lo es, pero yo no quiero esto para mi.

—Me mentiste—bramo con la mandíbula temblorosa.

—Yo no te mentí, siempre te conté de la Elección de Diosa—su respuesta acotada me deja en claro que está situación para él no es nada de lo que preocuparse.

¿En qué momento Adrián se fue y solo quedó el Dios del Agua?

Mis lágrimas comienzan a correr y no me doy el tiempo de detenerlas.

La humillación impregna hasta el último poro de mi piel.

—¡Jamás me dijiste que debería aguantar esto!—los sollozos salen inevitablemente—¡Hoy la besaste...mañana tendrán citas y en una semana me enteraré que compartieron cuarto!—intento mantener la compostura, sin embargo me es imposible al colocar esas imagines en mi cabeza—¡Yo nunca acepté ser tu amante o que tuvieras una!—no soy capaz de detener mi labio inferior tembloroso.

Me atrevo a mirarlo directo a los ojos, se ve tan congelado como un glaciar. No veo arrepentimiento en él, por el contrario observo la confusión en su mirada, me observa como si estuviese loca.

Mi pecho está tan cerrado que apenas me entra el aire.

—¡Malía, está mierda es un espectáculo!—me desconcierta su enojo repentino—¡Obviamente que habrán besos, banquetes en los que tendré que asistir con ella, al igual que tendré que hacer contigo!—se quita su corona y me la muestra—¡Esta corona tiene muchos derechos de los que ninguna otra persona puede gozar...pero también tiene deberes y entre esos es elegir una compañera con la que gobernar!—la coloca sobre su escritorio sobre el cojín de terciopelo azul—Yo no te mentí, tú te creaste cuentos de hadas en la cabeza—suelta sin tapujos.

ZONA DE FALLAS: DIOSES Donde viven las historias. Descúbrelo ahora