*Tercera parte de ZONA DE FALLAS: Engendros*
Ya no hay secretos, todo el mundo sabe quién es la Falla del Agua y cuál es su verdadera naturaleza.
Se ha ganado el perdón del Reino del Agua al salvar a su Dios, pero los demás Reinos no están convenci...
-¿Cuándo te decidirás por Sophia?-se acerca a los ventanales que dan hacia los cerezos.
-Eso no te incumbe, no tienes vela en ese entierro-la miro fijamente sin detenerme a ocultar mi enfado.
-Te lo dije desde la primera vez que la conocí, esa chica no es para ti-me mantiene la mirada, con esa frialdad que la caracteriza en los momentos difíciles-Y ahora lo sostengo más que nunca-desvía su mirada hacia su retrato que está al lado del de mi.
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-Eso es porque la odias-camino hacia el mío que está al costado del de ellos.
-Es cierto que no me agrada en lo más mínimo, pero no la odio-su confesión parece sincera, no está usando ese tono meloso que pone cuando quiere conseguir algo-Mira a tu alrededor-el cuarto esta repleto de los cuadros de cada uno de los Dioses de nuestro Reino-Todos ellos tuvieron un compañero que fue un aporte para la historia, no fueron elegidos al azar...ser un Dios o una Diosa conlleva privilegios y condenas...una de ellas es olvidarse del amor-camina por la orilla de los retratos.
Aquí esta cada uno de mis antepasados, por eso el nombre "Salón de la Memoria". Cada uno aportó de una u otra forma al día en el que estamos.
-¿Es qué estás admitiendo que a ti te eligieron por conveniencia?-meto el dedo en la llaga adrede.
-Si crees que es algo que me afecta, estás muy equivocado-su sonrisa de medio lado me causa escalofríos es como verme en un espejo-Yo formé mi camino para pertenecer aquí, no fui escogida porque tu padre me amara, sino porque estaba hecha para ser Diosa-se enorgullece, es visible que no está arrepentida del camino que tomó.
-No sé como no te da verguenza haberte entrometido entre ella y mi padre-suelto por primera vez en mi vida, lo pensé desde que tuve que estudiar la historia de mi Reino, ahí todos los trapos sucios salieron a la luz, sin embargo, nunca había tenido la oportunidad de hablarlo con ella.
-¿¡Es que acaso no es la misma posición en la qué está tu engendro!?-sus mejillas se tornan rojas, algo usual cuando está enojándose.
-¡No compares, yo no tenía ninguna relación con Sophia!-sostengo.
-¡No seas poco hombre!-me sorprenden sus palabras, es la primera vez que se atreve a levantarme la voz y osa insultarme-¡Respeta a Sophia, no actúes como si solo hubiese sido tu ramera de turno!-sus palabras son como un bofetón en mi cara.
No recuerdo ninguna situación en la que mi madre me corrigiera, para eso estaba la Vieja Ana y antes el rol era cumplido por mi abuela.
Me enerva sentir que no está equivocada, pero es cierto que siempre he tratado a lo que tuve con Sophia como algo de adolescentes, que en realidad no lo deja de ser, era inexperto y no sabía lo que quería, no obstante, no es justo que la deje como algo pasajero cuando si fue importante en mi vida.