Infortunado chico, pobre de él, salió corriendo cuando dejó ir su motivación.
Es cuestión de observación ver cómo divaga, su voz temblorosa y quebradiza deja en duda si él realmente puede pasar la saliva, no puede hablar más porque quebrará en llanto.
Está deprimido y con sollozos deja ver qué él no puede pararse solo, es triste verlo así, es injusto verlo así, es hermoso verlo sonreír y es terrible verlo decaer.
Otra vez prometió no volver a caer, si se hace más fuerte dejará de ser el mismo chico que sucumbió ante la adversidad.
Es tan poético cuando deja caer sus lágrimas y estas el suelo absorbe sin dejar nada.
Parece que va a desaparecer el calor de sus mejillas empapadas, están tan saladas esas lágrimas...
