Cuántas noches no me puse a pensar lo mucho que se puede cambiar, creo que el olor singular de la típica soledad en la madrugada acoge de manera perfecta un cuerpo y una mente fuera de su propio mundo.
Es como si la propia oscuridad se volviera el hogar perfecto, con calor, familiaridad y un toque de amor.
Me he vuelto suceptible a lo que corre en esta profunda sombra, no me aterra sentir cosas raras, creo que puede ser mejor.
Sólo por amor al arte, quiero salir un rato a la luz, me dijeron varias veces que quedaría ciego si miro el sol.
Pero no hay sol más brillante como el que encontré, su calor abrasivo es de cierta manera su forma de demostrar que estoy vivo, puedo sentirlo siempre, el mundo está plagado de tantas cosas que arruinan su belleza, es que es solamente cuestión de mirar algo que me dio el mundo, darle un significado y tratar de salir de la ignoriancia, esto es realmente hermoso, no creo poder volverlo a ver así, creo que sigo teniendo ojos de niño, no dejo de maravillarme con la belleza de tal luz, es tan fuerte que hace que mi corazón sienta que va a saltar, de pronto y sin darme cuenta el día es tan bello, la noche es una perfecta melodía y la madrugada es una caracterización de la perfección, era tan simple que casi nadie lo sabía.
