Atravesamos el pasillo mientras el alboroto aumenta conforme nos acercamos a la puerta que nos espera al final del corredor. Disparos ensordecedores acompañados de aullidos escalofriantes. Golpes secos y más alaridos de dolor estruendosos. Escucho como mi corazón late apresuradamente como si pensase que son sus últimos bombeos y quiere apurar los segundos que le quedan. Mi respiración es irregular, respiro al compás de mi corazón, como si mis pulmones quisiesen disfrutar de todas las bocanadas de aire posibles antes de expirar y no volver a inspirar. Me sudan las manos, no pienso con claridad y noto los latidos desesperados de mi corazón en mis oídos. Sólo corro porque Ce me empuja hacia adelante, porque noto su rugosa mano impulsándome hacia el peligro.
—No te separes de mí bajo ningún concepto, ¿me entiendes? Y no uses tu defecto —dice cuando nos paramos frente a la puerta; yo asiento.
Me rodea el cuello con un brazo y pega mi espalda a su pecho, acciona el picaporte y abre la puerta con el arma por delante y mientras salimos susurra en mi oído:
—Voy a llevarte a un lugar seguro. Te protegeré.
Me estremezco con sus palabras y el miedo crece aún más en mí. En estos casos me gustaría ser valiente, pero no puedo. Me dejo llevar por el pánico que hace flaquear mis piernas. Menos mal que está Ce para sujetarme. Cuando salimos a la sala hexagonal no veo nada, solo el pasillo que dejamos atrás. Y no veo el caos que hay establecido aquí. Pero esto es una imprudencia, Ce tiene que mirar hacia delante o nos matarán a los dos.
—¡Ce! —grito desesperada.
Entonces creo que se da cuenta y me suelta, se gira y me cubro en su espalda, agarrándome con fuerza a su camiseta verde. Me atrevo a asomar la cabeza por al lado de su brazo, es entonces cuando soy consciente del caos que lo envuelve todo. La estancia es una marea de cadáveres de personas con batas blancas en el suelo, y una multitud de negro corre de un lado a otro atemorizando a la gente que reside aquí, amenazándoles, quitándoles la vida. La cúpula de arriba esta rota, los cristales crujen bajo nuestros pies. Las paredes, los suelos blancos ahora se tiñen de rojo escarlata. Rojo sangre. Y el águila protectora que preside la sala, protegiendo el mundo observa el caos que ha reinado en un momento en este santuario de paz y silencio. Los de negro reparan en nosotros y disparan indiscriminadamente, Ce me arrastra al suelo con él, donde los cristales me arañan la blanquecina y sensible piel que recubre mi cuerpo. Me hago un ovillo mientras una lluvia de disparos cae sobre mí. No pienso. No puedo pensar. Ahora no se puede manifestar mi defecto. Es peligroso. Ce dispara a ciegas y finalmente me arrastra de nuevo a incorporarme.
—¡Corre! —me dice empujándome.
Doy varios traspiés, pero por fin puedo mantener el equilibrio y correr sin mirar atrás. Ce tiene que venir detrás de mí, me ha dicho que no me separe de él. Tiene que estar tras de mí. Me giro cuando llego a una de las puertas. Están todos tan absortos en su pelea que no se han percatado de que estoy huyendo. Pero Ce no está conmigo. Está peleando con dos chicos y una chica de negro. ¿Quiénes son estos que han decido tomar el cuartel? ¿Será el peligro del que me escondo incansablemente? Ce derrota a sus tres oponentes. Es increíble, no sé cómo lo consigue. Me mira indicándome que siga, que corra mientras avanza hacia a mí dando puñetazos por el camino. Le hago caso y desaparezco por la puerta dejándolo atrás. Espero que no le hagan daño.
Pero después de haberlo visto pelear, no creo en que se lo hagan. El miedo es más grande que cualquier otro sentimiento por lo que corro a través de este pasillo blanco y lleno de puertas. Aquí también se notan los estragos de los de negro. Quizás no haya sido buena idea salir corriendo sola, sin nada ni nadie que me defienda. Una puerta se abre y me paralizo. No puede ser cierto. Un chico vestido de negro sale por ella mirando hacia el lado opuesto al mío, luego a mí y sonríe. Me deslumbra con sus blancos dientes y clava sus ojos verdes en los míos marrones. Tan sólo su dura mirada basta para hacerme estremecer de arriba abajo.
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INTO THE ABYSS
Ciencia Ficción«El mundo está cambiando. Y solo yo puedo arreglarlo. Tengo una difícil misión a mi espalda. Y no solo yo, mis compañeros también. Será difícil, pero hemos de conseguirlo. No podemos permitir que suceda lo que está a punto de pasar. El mundo está ca...
