Dos vidas atormentadas quedaron unidas para siempre, de una manera u otra. Ella jamás volvería a ser la misma después de aquella experiencia en el que el dolor arrasó todo. Ya nada importaba. Así que mientras ella se iba apagando poco a poco, él no se separó de ella ni un instante. Habían quedado atrás las intrigas, ya no tenía sentido. Aunque el viaje hacia el cambio solo acababa de comenzar.
Así ella descubrió quién era de verdad Cyril. Un niño que había tenido que luchar por su supervivencia desde que tenía memoria. En su relato se identificó con el chiquillo asustadizo que se escondía entre las sombras para sobrevivir a un mundo que le había dado la espalda.
Los primeros recuerdos que tenía de su vida ya se habían empezado a desdibujar en las líneas del tiempo, empezaban a desvanecerse en la eternidad, comenzaban a disiparse, a perderse entre las brumas del pasado. Lo primero que era capaz de evocar es la luz. Sus ojos acariciados por la luz del sol por primera vez, y luego todo se perdía de nuevo entre la negrura. Cada día le costaba un poco más recordar. Si se esforzaba demasiado en pensar de dónde venía y qué le trajo hasta donde estaba, los recuerdos olvidados se materializaban en su mente algo desfigurados, cambiados, alterados. Entonces, era en ese momento cuando como un torrente de agua, miles de imágenes rodaban por su cabeza volviéndolo loco. Pero ya nada le importaba, porque estaba dispuesto a exponerse a ella. Era la única forma de hacerlo funcionar.
Con apenas cuatro años corría huyendo de un peligro incierto, al lado de otro niño algo más mayor. Él era quien le impulsaba a correr, quien le daba el aliento para que lo hiciese. Si no hubiera sido por eso, tal vez el peligro le hubiera alcanzado. Atravesaron calles mugrientas y tenebrosas, algunas de tantas en las que vivían cada día de su corta existencia. Ambos estaban solos en el mundo, nadie les quería tender una mano, sino que parecían querer tener la menor oportunidad para golpearlos y hacerlos caer más bajo.
Una noche todo se acabó. Años después, dormían al abrigo de algunos cartones en un callejón oscuro, donde la intemperie de las noches heladas de invierno no les molestase desmesuradamente. Estaba hecho un ovillo, el frío se colaba por cada resquicio de su cuerpo haciéndole castañear los dientes mientras tiritaba, cuando sintió que una mano estiraba de su ropa hecha jirones extrayéndolo de su pequeño refugio. Su pequeño corazón latía con la fuerza de un ciclón, recordaba una horrible cara manchada de hollín, repleta de cicatrices que mostraba una perversa sonrisa en la que faltaban algunos dientes. Un hediondo olor putrefacto le golpeó con fuerza la nariz, mientras el miedo palpitaba con más fuerza en él. Entonces ocurrió. Le lanzó contra la pared, contándole la respiración, y siguió escarbando en su pequeño lugar de cobijo.
También sacó al otro niño poniendo contra su cuello un cuchillo de refulgente hoja plateada. Y como exigido por la situación, sintió algo fluir por sus venas con un agradable cosquilleo, que se materializó en una cúpula añil que envolvió a mi amigo. Salió el hombre propulsado hacia detrás, sin una palabra más se marchó corriendo despavorido dejándose algunas maldiciones por el camino. El otro niño, lo miró confundido y asustado. No sabían qué era lo que había ocurrido, solo tenían mucho miedo, además de hambre, frío y sed. Solo era capaz de concebirse tapado bajo algunas mantas de pelo frente al calor de una chimenea, mientras se abandonaba al sueño. Pero eso jamás pasaría, tenía que enfrentarse a la realidad, a su realidad. Y la verdad era otra cosa que un pequeño muerto de hambre que no sabía nada de la vida y que tenía algo extraño en su composición.
Su compañero lo abandonó segundos después, también asustado, dejándolo de nuevo solo, como antes hicieron sus padres en una fría calle del más helado de los inviernos. Así pasaron los años, trató de sobrevivir a la vida en la calle, intentó averiguar qué era lo que tenía dentro, y fue así como descubrió que podía ayudar a la gente, aunque esa misma gente no le ayudara a él.
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INTO THE ABYSS
Science Fiction«El mundo está cambiando. Y solo yo puedo arreglarlo. Tengo una difícil misión a mi espalda. Y no solo yo, mis compañeros también. Será difícil, pero hemos de conseguirlo. No podemos permitir que suceda lo que está a punto de pasar. El mundo está ca...
