La luz de la brillante luna que resplandece en el cielo como protagonista, en medio de un firmamento lleno de preciosos puntitos de luz, bolas de fuego alejadas de mí por infinitos kilómetros, llamados estrellas, se propaga por el paisaje que se extiende ante mis ojos, bañándolo todo con una tenue luz plateada. Como cada noche, sigo a Azul entre la espesura del bosque que se encuentra tras las últimas cabañas del Campamento de Adiestramiento, tras la zona de adiestramiento. Fijo mi mirada en su nuca desnuda, allí donde acaba su cabello de oro, que en la lobreguez característica de la noche es mucho más oscuro. Este chico es todo un misterio. Como Ce. Tal vez por eso encuentre similitudes entre ellos. Son como piezas iguales, pero en un distinto puzle. Bajo mis ojos marrones por su corpulenta espalda ataviada con una ajustada camiseta negra que marca todos y cada uno de sus músculos, observo como se contraen y se expanden. Me gusta observar ese movimiento. De un momento a otro me saca de mis ensoñaciones cuando se gira de repente, para agarrarme por las muñecas y finalmente estrellarme contra un árbol sin darme margen de reacción. ¿Qué narices hace?
—Como te gusta hacer esto —digo cuando su cuerpo se pega por completo al mío.
Quiero huir de él, pero no puedo. Este contacto me produce sensaciones que no me gustan ni un ápice. Es como si todo mi ser lo expulsara, lo rechazara, pero no puede evitar seguir pegado a él, porque es imposible luchar contra él. Incluso para una ineluctable de nivel diez como soy yo. Pero algún día lo conseguiré y me liberaré de la opresión de este chico.
—Sigues bajando la guardia y no puedo permitirlo —contesta.
Vaya..., de modo que va de eso. Bueno, pues tendré que estar más atenta la próxima vez si quiero que acabe como en mi sueño. Aunque dudo que su orgullo le impida hacerlo.
—No sabía que estaba siendo sometida a una prueba —le respondo desafiante.
Él aprieta más sus manos contra mis muñecas que se interponen entre mi pecho y su abdomen.
—Pues no puedo permitirte estos errores cuando dentro de nada vendrás a una misión conmigo. No quiero jugar con la muerte por salvarte el culo, ¿me entiendes? —dice alterándose.
¿Pero qué he hecho yo ahora?
—Nadie te ha pedido que me cubras ni que tengas que salvarme el culo, gilipollas. Ahora suéltame —contesto enfadada.
Comienzo a forcejear con él, sin éxito. Emito unos pequeños grititos ahogados por mi esfuerzo inútil. Cada vez aprieta con más fuerza sus manos, por lo que temo que me rompa las muñecas, ya he visto de lo que es capaz. Apuesto que eso es solo una ínfima parte de lo que puede llegar a hacerme.
—Ya, y arriesgarme a perder una ineluctable de nivel diez. No me lo perdonaría —responde entre resoplidos—. No vuelvas a hablarme así.
Sus labios se acercan sigilosamente a mi rostro, intimidándome más que nunca, haciéndome sonrojar. Giro la cara en un intento desesperado de que deje de acercarse. No puedo tenerlo tan cerca. Es odioso. Escucho mi corazón latir desbocado y siento miedo por si lo escucha y lo malinterpreta. Noto el calor expandirse por mi cuerpo, recubriendo cada célula que lo constituye. Mi respiración es irregular, mi garganta se seca y tengo que tragar saliva varias veces, me sudan las manos, siento como mi frente también comienza a perlarse. Lo odio con todas mis ganas. Ese sentimiento que se extiende por mi pecho cada vez es más grande y pronto comienza a abarcar mi abdomen, mi estómago. Es algo indescriptible. Debo hacer algo para frenarlo o me volveré loca.
—¡Entonces suéltame y empecemos a entrenar! —le grito histérica.
Él se ríe y su risa me resuena con fuerza en el oído haciéndome estremecer. Su aliento me roza la piel con suavidad y una corriente eléctrica acompaña a un escalofrío recorriendo mi espina dorsal, luego todas mis venas y arterias. Por fin me suelta para retroceder unos pasos sin dejar de mirarme. Nunca bajará la guardia conmigo, eso no me gusta. Acaba de darme una idea.
ESTÁS LEYENDO
INTO THE ABYSS
Ciencia Ficción«El mundo está cambiando. Y solo yo puedo arreglarlo. Tengo una difícil misión a mi espalda. Y no solo yo, mis compañeros también. Será difícil, pero hemos de conseguirlo. No podemos permitir que suceda lo que está a punto de pasar. El mundo está ca...
