Capítulo 19: "Reflexiones mentales"

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— Jessy Jessy Jessy... —puso una mano en mi cabeza acercándose peligrosamente a mi rostro, pero luego cerró los ojos y soltó un suspiro deshaciendo la distancia— Es tan difícil...

— ¿Qué cosa? —me levanté de la cama nerviosa para que las hormonas no me traicionaran—

— Aguantar las ganas de besarte, tenerte tan cerca y no poder hacerlo, no poder...

— Mark, basta por favor —agaché la cabeza con un sentimiento de tristeza y vergüenza a la vez—

— Lo siento, yo solo... trato de demostrarte que te quiero —se levantó de la cama también y acarició mis manos—

— Es mejor que me vaya... —aparté mis manos de las suyas— gracias por todo, en serio

— ¡Espera! —bajó las escaleras tras de mí— Mañana iré a casa de Sara y quiero que me acompañes...

— Mark, no es necesario que hagas eso, ya te dije que yo no te pido nada porque no somos nada.

— Pero... —al parecer le dolió lo que dije— por favor Jessy.

— No le encuentro el caso.

— No te cuesta nada, al fin y al cabo somos amigos, ¿no?

— Está bien, solo porque los domingos son muy aburridos. —suspiré y me dirigí a la puerta— Adiós Mark.

— Nos vemos Jessy. —salí y cerré la puerta tras oír esas palabras—

Al llegar a casa, mis pies fueron directo a mi cuarto, donde me encontré con unas cortinas abiertas, las cuales no recordaba haber dejado en ese estado. Lancé una mirada rápida a toda la habitación esperando no ver algún tipo de desorden en ella, por muy ligero que fuera, y suspiré aliviada al comprobar que todo estaba como debía. Ese fue mi primer impulso. El segundo fue fijar la vista en la ventana del frente, que para mi tranquilidad estaba cubierta por un par de cortinas cerradas.

Me senté en un lado de la cama y tomé una carpeta que acababa de notar en mi mesa de noche. Comencé a revisar su contenido y me encontré con guías e informes escolares del año anterior, pero al guardar los papeles de nuevo en la carpeta, cayó una fotografía mediana de entremedio de las hojas y quedó boca abajo en la alfombra. La recogí sin moverme demasiado de donde estaba, yo no solía portar fotografías en físico, de hecho nunca revelaba las fotos, seguramente esa me la habían obsequiado, aun así no recordaba haberla guardado... hasta que la volteé para mirarla.

Había tanta felicidad en nuestros rostros, y mi mente no pudo evitar lanzarme un flashback.

*FLASHBACK*

Era el aniversario de bodas de mis padres. No había demasiada gente, solo algunos parientes cercanos y amigos de mis padres.

Llevaba un par de meses siendo novia de Lucas e insistí hasta que logré invitar a su familia a la fiesta. Mis padres y los de él habían conversado algunas veces, pero no eran amigos íntimos, aun así se llevaban bien.

— Cielo, ¿quieres que te traiga algo de beber?

— No, hermosa, quédate aquí conmigo. —me apegó más a él creándose un tierno abrazo—

— Está bien, como tú quieras. —lo miré enamorada perdiéndome en sus ojos grises—

— ¡Son una pareja tan linda! —Lucas y yo volteamos la cabeza en el mismo momento al oír la voz de su madre—

— ¿Usted cree? —ella sonaba entusiasmada y yo también, para mí era muy importante llevarme bien con la familia de mi novio—

— ¡Ay, claro que sí! Déjenme tomarles una foto... —me puse de puntillas sonriendo hacia la cámara mientras Lucas se inclinó un poco y fijó sus labios en mi mejilla, ella enfocó y capturó la fotografía— Ya está, salen divinos.

Se apartó contenta sin siquiera mostrarnos la foto y nosotros reímos.

*FIN FLASHBACK*

Días más tarde Lucas llegó con la fotografía en físico y me la dio diciéndome que su mamá la había revelado para regalármela pero que él había ido a sacar otra copia porque quería una.

Yo me sentía tan completa, tan enamorada, en ese tiempo, me sentía feliz, y percibía que Lucas también. A estas alturas, no descarto la posibilidad de que todo haya sido pura actuación pero, ¿para qué? ¿Qué ganaba él con eso? ¿Se podía fingir tan bien? O tal vez sí me quiso y yo lo arruiné todo, tal vez yo lo aburrí.

El dolor por el rompimiento repentino y sin tacto que había efectuado Lucas, seguía ahí. Hacía ya tiempo que no recordaba ese tipo de episodios, y yo ya no amaba a Lucas, tampoco lo odiaba, creo que ya no sentía nada por él, pero sí extrañaba los momentos que pasamos, era a esos recuerdos a los cuales yo les seguía guardando cariño realmente. Añoraba la plenitud que sentía junto a él, esa plenitud que se había desvanecido al instante cuando escuché salir de su boca un "lo nuestro no da para más" y un aún más hiriente "yo ya no sé si te quiero". En ese momento viví en carne propia que las palabras pueden herir mucho más que los golpes.

No sé cuánto tiempo me tomé para mis reflexiones mentales, pero salí de ellas al oír que cerraban una puerta, pero no era en mi casa, era en la casa de Mark. Rápidamente puse la foto en la carpeta otra vez y miré hacia la ventana. Sin haberme dado cuenta cómo, las cortinas de Mark ahora estaban abiertas y era él quien se encerraba en su habitación, era obvio que ya me había visto. Tomó un plumón y un cuaderno, se sentó en su cama mirando hacia mí, escribió algo y lo sostuvo para que yo lo leyera desde mi habitación.

"Olvidé decirte la hora.

Mañana a las 10 am quedé con Sara."

"¿Tan temprano?" —imité a Mark tomando un lápiz de punta gruesa y un cuaderno que tenía cerca—

"No seas perezosa, ya me dijiste que sí."

"OK."

Dibujó un corazón como respuesta y ambos sonreímos. Me levanté de la cama y cerré las cortinas haciéndole un gesto de despedida mientras él me mostraba su cara más tierna, como pidiendo compasión. Mark me hacía un recorrido por todas mis emociones.

*———————————-*

Me vestí con ropa algo vieja y me puse unos jeans que me había regalado Lucas, los tenía abandonados y si de verdad íbamos a ayudarle a arreglar la casa a esa barbie plástica, no me importaría que se mancharan.

Cuando estuve lista decidí ir yo por Mark, siendo día domingo prefería que no despertara a mis padres en su descanso, les dejé una nota y salí de la casa haciendo el menor ruido posible.

— Mark... —me espanté un poco al voltear luego de cerrar la puerta y verlo tras de mí—

— ¿Tan feo soy?

— Cualquiera se asustaría al voltear y tener unos ojos azules a 5 centímetros, ¿no crees?

— Tienes razón, soy un imbécil. —bajó la cabeza y lo miré con cara de duda, luego la levantó con una sonrisa no tan inocente— De haber actuado más rápido te habría besado.

Un incómodo e involuntario ardor se apoderó de mis mejillas, Mark me volteaba las situaciones quedando él siempre con el control, y eso, a mi orgullo no le agradaba.

Señorita SmithHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora