Capítulo 8: "Forzando mi mente"

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Allí estaba, tan guapo como siempre, frente a su espejo, poniéndose perfume. De pronto comenzó a hacerle gestos al espejo y no pude contener unas risitas.

- Jessica, ¿qué estás haciendo? –esa voz me sobresaltó–

- Nada mamá, estaba… mirando las cortinas, creo que… están sucias, sí, eso, hay que lavarlas –ya sé que es una mala excusa pero no se me ocurrió nada más–

- ¿Estás segura? –asentí nerviosa con la cabeza– Bueno, entonces quitémoslas ya.

- ¡NO! No… digo… es que ahora no, mañana antes de irme a la escuela las quito, ¿va? –acompañé a mi madre a la puerta diciéndole disimuladamente que se fuera–

#Narra Mark

Reconozco que soy algo pretencioso, pero, ¿a quién no le gusta verse bien?

Mis cortinas estaban abiertas, creo que esto de la ventana será un juego interesante. Las de ella se ven cerradas pero acaban de moverse, eso significa que Mark sigue sumando puntos.

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Me transporté (eso sonó como si tuviera poderes, ¿no? ¿no? De acuerdo) al lugar en el que quedé de verme con Sara, era una cafetería muy conocida de la ciudad. Sentía curiosidad por lo que quisiera decirme pero a la vez no me era tan importante, no quería demorar demasiado, tenía un nuevo proyecto en mente y estaba relacionado con Jessy, esa chica está cambiando mi mundo.

Un poco impuntual y todo, llegué divisándola en una mesa esperando mientras tecleaba en su celular, me dirigí sin prisa y abriendo la silla la saludé mientras me disculpé por el pequeño atraso.

- Lo bueno es que ya estás aquí, ¿pedimos algo? –su tono de voz estaba siendo demasiado calmado para mi gusto–

- Amm, no, gracias, yo estoy bien así –pensé, sí, también pienso, en que si pedía algo podía demorar más y rogaba que ella tampoco pidiera nada–

- Yo sí pediré algo… –¡diablos! Esto no me está gustando– tengo frío.

- ¿Puedo ya saber por qué me citaste aquí? –traté de decir cuidadosamente en un intento de no hacer notar mis ganas de salir corriendo de allí a casa, mientras ella llamaba al mesero y le hacía su pedido–

- Quería verte… –¿es en serio? –

- ¿Verme? –no sabía bien cómo tomarme eso–

- Oh sí… –dijo como reaccionando– amm, es que quisiera que conocieras mi casa.

- ¿Tu… casa? ¿Y yo para qué tendría que conocer tu casa, Sara?

- Me mudé hace muy poco aquí y en realidad, no es mi casa, es la casa de un hermano de mi padre, pero viviré ahí sola y me gustaría que la conocieras para que me visitaras de vez en cuando y para que me hicieras unos favorcitos, ¿cuento contigo?

- Sí, supongo que no hay problema, ¿qué clase de favores necesitas?

- La casa está un poco descuidada y ya que te encontré, pensé que podríamos arreglarla juntos, pintar, y esas cosas, para no gastar dinero en contratar personas… –estaba llena de entusiasmo y yo no estaba seguro, eso tal vez significaría pasar menos tiempo cerca de Jessica, pero tampoco me gusta ser una persona con mala voluntad, Sara se me hace simpática. Además, la ayudaría por un tiempo y tal vez lograría sacarle celos a Jessy para que deje salir de una vez lo que estoy seguro que siente por mí–

- De acuerdo Sara, será un placer ayudarte –sonreí pensando en los posibles resultados– ¿cuándo comenzamos?

- Vamos a ver la casa ahorita, así ya conoces de una vez, y me puedes ayudar a decidir el color quizás, mi tío me autorizó a hacer los cambios que quisiera… –asentí conforme con mi cabeza– Nada más termino mi café, pago la cuenta y nos vamos.

Señorita SmithHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora