El tiempo pasaba demasiado rápido cuando estaba con Carlisle. No habíamos dicho nada desde que salimos de Forks, no sabía a donde íbamos, pero tampoco me importaba, no teniéndolo a mi lado. Pero cada vez nos alejábamos más de Forks en una dirección que no conocía, y eso me tenía cada vez más intrigada.
-¿A dónde vamos? Nunca había venido por esta carretera. -pregunté intentando sacarle algo de información.
-Es una sorpresa. -me respondió con una pequeña sonrisa.
Me encantaban sus sonrisas, siempre tenía una para mi.
No volví a protestar, Carlisle me conocía demasiado bien para el poco tiempo que nos conocíamos. Sabía que me iba a gustar lo que había planeado para nosotros.
Al poco tiempo nos adentramos en un camino forestal, esta vez el camino era más duro, parecía que ningún coche lo había pisada en bastante tiempo. No sabía a donde íbamos, pero tenía bastante claro que no era un sitio muy concurrido, salvo tal vez por algún excursionista que quisiera adentrarse en la naturaleza.
Cuando al fin se detuvo el coche seguía sin tener claro a donde quería llevarnos Carlisle. Seguíamos en el camino, pero todo era bosque a nuestro alrededor, no parecía diferente a los 500 metros anteriores de bosque que habíamos recorrido. ¿Por qué se detenía aquí?
-¿Por qué paramos? -pregunté un poco sorprendida.
-Casi hemos llegado, el tramo que falta podemos hacerlo a pie. Serán unos 100 metros a través del bosque desde aquí. -explicó.
Bajamos del coche y me guio hacia el bosque, no entendía como podía saber hacia donde nos dirigíamos, no había ninguna indicación, ni un sendero. No había nada, solo helechos y árboles.
No tenía que preguntarle para asegurarme de que sabía hacia donde íbamos. Sabía que era un excursionista habitual, me había hablado de los constantes viajes que hacía con sus hijos, tenía claro que debía tener un gran sentido de la ubicación, y que en lo referente a los bosques podía confiar en el para saber por donde ir.
Como había dicho él, a los 5 minutos estábamos atravesando los últimos árboles que creaban el límite de un claro. No era un claro muy grande, pero dejaba un espacio soleado en medio de un montón de árboles. Estábamos en otoño, por lo que aun no había flores, pero en primavera este lugar tenía que ser una vista asombrosa.
-¿Te gusta? Quería un lugar tranquilo y apartado para que pudiéramos hablar. Aun no hemos podido aclarar algunas cosas. -dijo mientras nos guiaba al centro del claro.
-Me gusta este lugar. -respondí mientras seguía mirando a mi alrededor. -Y si, quiero que hablemos. Sé que ambos sabemos que pasa algo entre nosotros, pero quiero hablarlo y no dar nada por supuesto.
Carlisle se acomodó en el medio del claro y me instó a tumbarme a su lado. Al principio no hicimos nada, nos quedamos mirando el cielo. Ninguno comenzó a hablar y se extendió un silencio entre nosotros, pero no era incómodo, sino más bien reflexivo. Como si necesitáramos aclarar nuestros pensamientos antes de expresarlos en voz alta.
Cuando me encontré a gusto y relajada me giré hacia él. Apoyé mi cabeza en una mano y la otra la extendía hacia él, quería sentirlo cerca. Él cogió mi mano, depositó un beso en el dorso y cruzó nuestro dedos antes de apoyarla sobre su abdomen.
Ambos nos quedamos mirándonos a los ojos, hasta que decía hablar y romper este harmónico silencio.
ESTÁS LEYENDO
Carlisle Cullen
VampireYa estaba contando los días para poder volver a casa cuando mi mirada su cruzó con la suya. En ese momento caí. Lo supe, estaba perdida, no volvería a casa.
