to' buena vibra

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- Si Xavi te viera con esas zapatillas en la cancha, te tiraba piedras a la cabeza, no exagero.- el chico estaba sentado sobre una pelota y la miraba sonriente mientras ella daba toquecitos con sus pies a otro balón.

- ¿Y qué hago? No soy futbolista, no tengo por qué tener botas de tacos. Además tú tienes y ni sabes atarte los cordones. A ver, déjame, que me da mucho toc.- Dani se agachó a atarle los cordones.

- Pues ya sé qué regalarte para tu cumpleaños.- sonrió de oreja a oreja.

- Ni se te ocurra.

- ¿Por qué no?- puso un puchero y ella al terminar los nudos levantó su cabeza para mirarle.

- Porque valen muy caras y casi no las voy a utilizar.

- Pero si juegas mucho al fútbol y se te da de puta madre, con ellas lo harás mucho mejor.

- Que no, que con las jordans me sobran, ya estoy acostumbradas a ellas.- él bufó.

- ¿Ya os estáis peleando?- Pedri llegaba acompañado, sonriente.

- No quiere que le compre unas botas, dile algo.- Pablo señalaba a su amiga como si su amigo fuera una madre.

- Si quisiera unas botas ya me las habría comprado, tonto.- se defendió ella y Pedri se encogió de hombros.

- No sirves para nada, pelado.- Gavi lo miró mal y se levantó, pero al empezar a caminar, se calló al suelo de cara. Ecuchó las carcajadas de Dani y los chicos. Ella se había encargado de atarle los cordones de ambas botas, juntas.- Qué graciosa... Me podía haber roto la cara tan hermosa que tengo.

- Es que me lo has puesto a huevo.- se seguía riendo mientras él se erguía y desataba los nudos de mala gana.

- Eso ha estado bueno.- se reía un chico delgado de piel morena y algo de perilla.- Por cierto, soy Ilias.

- Yo Dani.- ambos se dieron la mano y Gavi se levantaba.

Era el domingo por la mañana, Gavi invitó a su amiga a La Masía a jugar fútbol amistosamente, pero cuando se lo dijo a Pedri y Nico, mucha más gente quiso ir también. Así que, entre los juveniles y los del primer equipo del Barça, todos jóvenes, estaban allí. Dani, otra vez, se sentía un poco fuera de lugar entre tantos machos y futbolistas profesionales, pero ella había sido la primera invitada, así que, no se iba a echar para atrás. Aunque mientras ellos se saludaban y ponían de acuerdo, se sintió intimidada.

- Bueeeno, mientras vosotros jugáis yo me voy a sentar por ahí, ¿vale? Venga...- intentó huir pero le agarraron del cuello de la camiseta, por detrás jalándola, casi ahogándola.

- ¿A dónde te crees que vas? Cobarde.- Gavi sonreía de lado y ella lo miró achinando sus ojos.

- ¿Qué quieres? ¿Que juegue con todos estos mastodontes y no vuelva nunca a tocar una pelota de fútbol del trauma que voy a coger?- los conocidos negaban con su cabeza y los nuevos, reían.

- Eres una exagerada, se te da bien, es la verdad. Me voy esta noche, al menos sólo un partido, venga, porfa.- eso último lo dijo en un susurro, con su cara de cachorrito.

- Cuánto te odio, se supone que Pedri es el adorable, pero eres mucho peor.- lo señaló intimidante.- Juego, pero soy portera, paso de que me metas la patilla otra vez.

Ella se fue a posicionarse, mientras que los chicos hacían soniditos como orangutanes por lo que le dijo.

- ¡Ya te dije que lo sentía!- le gritó el chico, sonriente. Le gustaba que se hiciera la dura ante sus amigos.

Flexibilidad, reflejos y velocidad. Si analizas a cualquier bailarín profesional, destacan en las tres modalidades como nadie. El baile es de los deportes más completos en el mundo, pero ni siquiera es olímpico ni considerado como deporte en sí. Aunque que las piernas y brazos de Dani podrían dejar por los suelos a ese razonamiento. No paraba todos los tiros, pero cuando lo hacía, se le veía tan natural como si llevase toda la vida haciéndolo. Al principio los chavales no querían chutar tan fuerte, pero al notar su cara de seriedad y concentración, supieron que no se tendrían que preocupar por eso. Gavi y ella jugaban otra vez en equipos diferentes, parecía que les gustaba picarse de esa forma y cuando el primer mini partido acabó, Dani dejó de jugar, para que un chico que se había quedado fuera, ocupara su puesto. Se sentó encima de una bola, al lado de las mochilas de los chicos, a beber agua y ver el siguiente partido. Después de un rato, Pedri también se salía, tenía cara de muerto e iba a acompañarla.

FREAKS (Pablo Gavi)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora