12: El trato

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Ellen

Decenas de periodistas se encontraban acribillando a golpes la puerta. La noticia, se había propagado cuando apenas, llevaba diez minutos dentro de su propio domicilio.

La prensa, impedía el paso. Todos se encontraban amontonados con cámaras, micrófonos, papeles... Querían sacar una exclusiva del lado que fuera. Al fin y al cabo, así eran ellos. Contar la vida personal de desconocidos sin saber si a ellos les urgía la necesidad de que la gente descubriera cosas privadas de sus vidas- Obviamente la respuesta es un NO rotundo- ¿Quién querría que su vida personal fuera expuesta en la mayor parte a un público completamente desconocido para ti. Ellos sin embargo, ven las libras a cambio de molestar a otras personas haciendo preguntas que a terceros no les incumben.

Lo que hice en cambio, fue marcharme a trabajar.

***

Habían pasado varias horas desde el pequeño alboroto con la prensa cuando de pronto, tocaron el timbre de nuevo. Por dios todo el día igual. -Parece que vayan a reventar el timbre- Dictó mi consciencia. A veces, me jode estar tan de acuerdo con ella.

Dejo el trapo en la mesa y bajo a la planta principal. Una vez abro la puerta. Adivinad... Podría ser Ronald, o Luke volviendo de arreglar un par de papeles pendientes que tenía en la empresa.

Ni uno ni otro, "el magnífico señor Dewey Ayers" Una avalancha aplausos imaginario me imagino yo pero contra su cara.

-Buenas noches señor, ¿Qué desea?- Una vez lo dije, él se movió con la intención de pasar pero se lo impedí discretamente.

-¿Qué hace?-

-No puede pasar ya lo sabe, ordenes del señor Luke-

-Quiero ver a mi hijo-

- Disculpe, le repito que no puede pasar- Dije en un tono de seriedad.

-Que me deje pasar- Tensa su mandíbula- ¡Malcriada!- Dijo asestándome un empujón que provocó mi caída contra el suelo. Pensé todas las maneras en las que maldecirme. Pero decidida, cuando iba a plantarle cara, apareció Noah-

-¿Qué le has hecho- Dijo él mientras se dirigía hacia aquí- Vete- Sonó rotundo.

-Pero hijo-

-No me llames hijo- Dijo mientras me tendió su mano para ayudarme a levantarme- ¿Estás bien?- Me preguntó.

-Sí, disculpe las molestias-

-No tienes culpa de nada- Dijo ya separando su mano de la mía. Aquello me hizo sentir un campo magnético, no sabría explicarme con coherencia. Aquella situación había sido realmente extraña. De pronto, la puerta principal se abrió y tras ella apareció Luke, Luke Ayers.

-¿Tú que haces aquí?-

-Ver a mi hijo-

-Yo no soy tu hijo desde el momento en el que comenzaste a joderme la vida. ¿No te bastó con arruinarme la infancia? No, Al gran Dewey Ayers no le bastó. Tuvo que engañarme y pegarme hasta que me marché de allí. Si no me hubieras pegado aquella noche, nada de esto habría sucedido y no tendría a un psicópata persiguiéndome. Puede que si no hubiera sido por tus actos, mamá no estaría muerta ahora mismo.

Así que no, no vengas aquí de padre del año que se preocupa por sus hijo y que todo lo hace perfecto. Por que ese papel, lo perdiste el día que te pillé siéndole infiel a mi madre con una puta. Vuelve a acercarte a uno de nosotros o a esta casa en lo que te queda de vida y lo que me hiciste en aquel evento te parecerán cosquillas en comparación. Así que vete por que como te atrevas a seguir en esta casa te lamentarás de haber tenido hijos- Dijo señalando la puerta de la mansión.

De pronto, se giró y disparó a Noah. Tras eso, asestó varias balas en los cuerpos de los demás hermanos. O eso pensaba que sucedería cuando lo que hizo, fue marcharse sin decir palabra alguna de la mansión. Los demás, se recompusieron y marcharon.

***

Si algo sabía, era que debía hacer algo muy importante antes de marcharme a dormir. Esa misma noche, me dirigí hacia la habitación de Ronald quien se encontraba recostado en la cama leyendo cuando entré sin previo aviso.

-¿Es que no te han enseñado a llamar a la puerta?- Dijo poniéndose en pie.

Cerré la puerta con la llave que se encontraba justo encima del armario y me apoyé en la puerta.

-Siéntate y observa- Dije obviamente, él no obedeció.

Yo me acerqué a la mesilla que tenía en frente del escritorio y quité el falso tablón de madera para mostrarle el teléfono móvil.

-Llevo dos años, sabiendo de la existencia de este móvil- Dije mostrándoselo- Ahora, harás exactamente lo que yo te pida si no quieres acabar como la madre de los hermanos Ayers- Obviamente yo no asesiné a esa mujer. Solo por si pensabais que era capaz de hacer algo así. No, esta no es ese tipo de historias en las que la asesina en realidad era la protagonista y todo da un giro dramático. Por favor, eso es demasiado típico.

De pronto, me agarró del cuello ejerciendo mucha fuerza. Poco a poco, noté como ejercía más y más fuerza. Notaba que me quedaba sin aliento, poco a poco me debilitaba.

***

-Sangre, un gran charco de sangre se hace notorio en la sala. Mis manos están empapadas, diría que fue en defensa propia pero ¿Qué debía hacer realmente?-

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NOTA DEL AUTOR: Gracias por estar leyendo cada semana las actualizaciones. Deciros que pronto habrá nueva actualización (Ya se que no suelo escribir notas de autor pero me hacía ilusión. Gracias por apoyar mi historia.

Y recuerda, nunca se sabe lo que puede suceder en esta historia por que cuando todo parece calmarse, se da un giro de 360 grados. Nos vemos pronto....

The Ayers (Antes De Que Te Destruya 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora