El desayuno había acabado hace solo unos momentos y las despedidas habían sido cortas pero gratificantes, o al menos así lo había sentido Lincoln.
La improvisada celebración del día anterior no solo le había tomado por sorpresa en el sentido de que no esperaba la visita de su hermana y su familia, sino que algo había cambiado en su pensamiento tras aquella conversación, como si una muy vieja herida hubiese empezado a ser tratada sintiendo un extraño alivio en su interior, algo que le hacía observar fijamente a su pareja e hijo mientras lavaban los platos empleados en aquel grato desayuno.
No estaba seguro si las palabras que había intercambiado con su hermana habían sido correctamente entendidas, pero ahora no le terminaba de importar, sentía que ella le estaba depositando una confianza que él no quería responder, pero que comenzaba a creer que era sincera. Y sobre todo con Lemy, SU hijo, ella era una amorosa tía, todo ese terror que le inundo la primera vez que los vio juntos comenzaba a desvanecerse, siendo la familia que debían ser, una que se respetaba y quería sin importar nada más.
Un valor que por un tiempo Lincoln casi creyó no era más que una vil ilusión.
Pero, sobre todo, aquello le hacía pensar en sí mismo, su lugar dentro de su propia familia, el hermano que era para las que sentía nunca le darían la espalda mientras que era un padre y un novio para aquellos que le rodeaban más íntimamente, más sabiendo lo poco que debería quedar para que aquel bebé que se engendraba naciese.
Sabía que era un varón, un hermanito para Lemy.
Le causaba algo de gracia ello, pues durante gran parte de su vida deseo tener un hermano entre tanta hermana, luego llego a un punto donde simplemente se rindió y enterró aquel inocente sueño junto con varias otras cosas, pero ahora ver aquella situación le enternecía y daba gracia por igual... tanto como le aterraba.
¿Acaso sería un buen padre? ¿Podría enseñar bien a ambos niños para que se quisiesen y respetasen de buena forma?
Él no lo sabía, podría haber aprendido en el camino con Lemy y los errores que cometió, pero ahora serían 2 y no sabía si lo que aprendió con Lemy le serviría, era como guiarse a un mundo completamente diferente pero similar... decir que estaba aterrado era bastante acertado.
Más negó con la cabeza en ese momento, era muy pronto para molestarse con todo aquello e intento centrarse nuevamente en esa calidez que la visita de Luan le había dejado, pero no pudo evitar pensar en quien había sido durante tanto tiempo uno de sus principales apoyos: Lynn.
Saco el teléfono y busco el contacto, observándolo mientras su pulgar estaba a pocos milímetros de conectar la llamada, preguntándose si valía la pena o no hacerlo, intentarlo, ni siquiera sabía como decirle a ello, era llamar a Lynn y saludarla, intentar establecer una conversación con ella o lo que sea, pero algo, tal como el día anterior, se lo impedía, como una fuerza invisible que retenía su dedo de presionar la pantalla y que el tono comenzase a resonar en la habitación, más algo ocurrió, como si una suave esencia se hubiese aparecido, como si el espíritu de Luan siguiese en ese lugar y le animase, sintió como su dedo era capaz de descender lo suficiente, iniciando el tono de llamado.
El teléfono estuvo unos momentos en tono de marcado, fueron solo unos segundos que a Lincoln le parecieron años.
- ¿Lincoln?
- H..Hola Lynn.
- Dime hermanito.
- Eh... bueno... yo quería... saber de ti.
- (Confundida) ¿De mí? Yo estoy bien, entrenando para el próximo torneo, ¿Todo bien?
- Bueno, si... no, la verdad no.

ESTÁS LEYENDO
Otra historia más
FanfictionEs simplemente otra historia más. Sucesos de alguien simple en un mundo lleno de maravillas y gente talentosa, buscando su lugar en el mundo. Sucesos que no siempre llevan a lo que uno desea... ni como uno lo desea.