- Te puedo ofrecer un asiento en el palco VIP. Tiene buenas vistas, estarás rodeada de famoseo y libre de cualquier tipo de preocupación o... Tierra llamando a Coraline, ¿Me estas escuchando? – Suelto el humo del cigarro y me giro a mirarle.
- Vip, famoseo y sin preocupaciones. Claro que te oigo Leo, hasta ahora no me he quedado sorda.
- Es que estas muy callada mirando al firmamento.
- Solo estaba pensando en las opciones. ¿Tu dónde estarás?
- En el Golden Circle, bajo el escenario. Habrá fans y el resto de nuestros amigos y familia que haya venido a vernos. No hay mucha distinción, pero desde ahí puedo sacar buenas fotos. – Me mira esperando un comentario y yo simplemente mantengo silencio, dando una nueva calada y consumiendo lo que queda de cigarrillo antes de lanzarlo. – Adelante, pregúntame. Sé lo que estas pensando.
- Solo quiero volver a comportarme como una fan más. No quiero un palco Vip, no soy una vip, ni quiero disfrutar el concierto de mis artistas preferidos desde un palco cualquiera. Quiero gritar, bailar y sentirme normal otra vez.
- ¿Pero? – Me pregunta con dulzura.
- ¿Qué va a pasar cuando me vea? – Vuelvo mi vista al frente.
- Entre 70000 personas en plena noche y con esos focos puedo asegurarte de que no se va a ver una mierda. – Me dice riendo. – Puedes ponerte en la parte de atrás, con Andrea, Giulio, Alex... A ellos los conoces ya. Pasaras desapercibida, te lo prometo. Y, además, que le jodan Cora, tu no tienes que basar tus decisiones en él.
Pienso en ello durante un momento. Ya conocía a sus amigos. Leo me los había presentado cuando yo todavía vivía en Roma, aunque por aquella época yo era muy distinta de como era actualmente. Solo era una chica asustada enamorada de alguien a quien no podía mostrar. Los volví a encontrar hacía meses. Algunos acompañaban a Leo en los viajes que hacía para verme o simplemente los encontraba por Skype cuando hablaba con él. Sabia que con ellos lo pasaría bien y desconocían totalmente la historia con Damiano, así que podía sentirme tranquila por esa parte. Y, en segundo lugar, pienso en las palabras de Leo. Yo no podía basar mis decisiones en él. Un día, él también me dijo que no podía dejar que nadie dirigiese mi vida. No podía darle ese gusto.
- ¿A que hora tengo que estar en el Golden? – Digo girándome hacía él.
Roma, otra parte de la ciudad
Ha perdido la cuenta de las veces que ha observado esa cajetilla desde anoche. No sabe si se esta volviendo paranoico o que la culpa ha vuelto a su vida tras creerla desaparecida por completo. Aquello debía ser una simple coincidencia. Pero en el fondo de su cabeza sabia que nadie más que ella conocía aquello. No tuvo que buscar muchas más pruebas. Fue a su antiguo apartamento. Al que aún no había vendido tras mudarse a su nuevo hogar y que usaba como trastero hasta decidir si se deshacía o no de las cosas que había dejado aquí. Fue a la habitación y rebusco en el armario. Ahora vacío, encontrando una caja vieja al fondo del todo. La mantenía escondida, a fin de olvidar su contenido y lo que alguna vez le llevo a llenarla de cosas que actualmente no existían. No reparo en el resto de las cosas que la componían, tenía muy claro cuál era su objetivo. Saco la vieja cajetilla de cigarrillos vacía, cuya envoltura había sido borrada con el tiempo y la abrió, contemplando la estrella dibujada en su interior. Luego saco la nueva cajetilla y la comparo, sintiendo como su corazón perdía un latido al comprobar que aquella estrella era idéntica. Y aquel nombre volvió a su cabeza como si un cuchillo se atravesase en su estómago.
No se dio cuenta que había llegado a casa de Victoria hasta que no estuvo frente a su puerta y ella abrió extrañada de su presencia.
- ¿Qué haces aquí tan temprano? Creía que teníamos un descanso hasta que vinieran a recogernos para el concierto, ¿Ha pasado algo? – Le pregunta su amiga con confusión, dejándole pasar.
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Rimani
Fiksi PenggemarEl tiempo ha transcurrido dejando atrás aquella vida a la que nunca pensó volver. Pero el destino es caprichoso, como lo fue aquella noche, y seguía persiguiéndola. Por muy lejos que fuera.
