Sonríe. Posa. Seriedad. Posa. Cambio de ropa. Vuelve a sonreír. Posa. En eso se habían resumido mis días. En Nueva York siempre me sentía como en una nube de Glamour, pero desde que había vuelto a Roma, sentía que me faltaba algo, aunque ni siquiera quería pararme a pensar de que se trataba.
- Muy buen trabajo Coraline. Puedes irte, suficiente por hoy. – Me dice Giacomo, el nuevo fotógrafo, mientras observa las fotos en la cámara.
- Nos vemos mañana. – Le respondo dirigiéndome al vestidor para recuperar mi ropa.
Salgo del estudio sintiendo el cansancio apoderarse de mí. Llevaba aquí desde las 6 de la mañana, y los días atrás el horario había sido prácticamente el mismo, a fin de estar todo listo para la nueva colección que tenia prevista sacar la compañía. No veía la hora de finalizar la semana y por fin irme de vacaciones con los chicos. Después del reencuentro en la fiesta, vinieron muchas más quedadas para ponernos al día y finalmente, Victoria tuvo la idea de alquilar una casa en Positano, cerca de la playa, y pasar las vacaciones todos juntos. No veía la hora de que eso ocurriera. Además, Damiano había declinado la oferta por tener unas vacaciones planeadas con Giorgia, así que una parte de mí se alegraba de saber que no tendría que cruzarme con el durante las vacaciones. No hablábamos mucho, solo lo justo y necesario cuando quedábamos todos juntos, tal y como habíamos acordado desde aquella fatídica charla. Dolía, sí, pero al menos el resto tenía la tranquilidad de no tener que sufrir ningún drama nuevo.
- ¿Coraline? – Oigo una voz y me giro, viendo como la última persona que esperaba encontrarme me saluda feliz con la mano y no tengo más remedio que acercarme hasta ella.
- Giorgia, ¿Qué tal? – Le digo poniendo mi mejor sonrisa.
- Muy bien, ¿Qué tal tu? ¿Qué haces en la zona? – Me dice devolviéndome la sonrisa.
- Volvía del trabajo.
- ¡Es cierto! No recordaba que el estudio estaba tan cerca.
- ¿Cerca? – Le respondo confusa.
- Sí, de mi casa. Vivo aquí al lado. Había bajado a comprar un par de cosas.
- Entonces no te entretengo más. – Le digo a modo de disculpa, deseando darme la vuelta e irme antes de tener que encontrarme a Damiano.
- ¿Por qué no subes y te invito a un café? – Me quedo helada ante esa pregunta. – No hemos tenido tiempo de conocernos mucho y la verdad es que me hubiese gustado hablar contigo en la fiesta. Lavinia siempre me habla muy bien de ti. – Me dice sonriéndome y esperando una confirmación.
- No quiero molestarte, no te preocupes. – Digo tratando de escapar de esa situación.
- No me molestas. Al contrario, me harías compañía. Damiano y los chicos se han ido al estudio y normalmente me deja sola todo el día. Venga, ven, seguro que un café te hace bien.
Finalmente acaba arrastrándome hasta su casa y yo trato de relajarme y pasar el tiempo lo más rápido posible. Al fin y al cabo, Giorgia me caía bien y la admiraba como activista y escritora, así que llevarme bien con ella no tenía porque ser algo malo. Una vez que llegamos a su apartamento y abre la puerta, Bidet y Légolas se acercan a saludarla con rapidez, pero en cuanto descubren mi presencia, se acercan con el mismo ímpetu.
- Vaya. – Dice Giorgia con sorpresa. – ¿También tienes gatos?
- No, aún no, ¿Por qué? – digo acariciándoles con disimulo.
- Normalmente no son tan cariñosos con los extraños. Debes tener una buena aura. – Dice riéndose y entrando en su habitación.
- Yo también os he echado de menos bolas de pelo, pero sed un poco más disimulados. – Les digo en un susurro divertido, como si pudiesen entenderme.
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Rimani
FanficEl tiempo ha transcurrido dejando atrás aquella vida a la que nunca pensó volver. Pero el destino es caprichoso, como lo fue aquella noche, y seguía persiguiéndola. Por muy lejos que fuera.
