La noche de la presentación

41 4 0
                                        

Noche cerrada en Roma. El murmullo de los transeúntes en pleno corazón de Trastevere me distrae momentáneamente del ruido de mis pensamientos. Mi única compañía era el cigarrillo a medio fumar entre mis dedos. El humo me opaca y me ofrece su calor, a medida que rodeó mi cuerpo con mis brazos en busca de deshacerme del frío helado que ha comenzado a hacerse dueño de las noches romanas a medida que octubre inicia su aparición. El oído de las pisadas a mi espalda me alerta, pero cuando siento una manta posarse sobre mis hombros, inmediatamente me relajo.

- Pronto hará casi 2 años que nos conocimos. - Digo al sentir como Damiano se sienta a mi lado y me arrebata el cigarrillo a medio fumar, llevándoselo a la boca.

- Nos conocimos en septiembre, ¿Recuerdas? - Responde tras dar una calada con la mirada puesta en el cielo estrellado de la ciudad.

- No me refiero a la primera vez que nos vimos. - Sus ojos, por primera vez en horas, se encuentran con los míos. - Me refiero a la noche en la que realmente nos conocimos. En aquella bañera de Vía San Giacomo. Aquella fue la primera vez que me pediste que te contara mi verdad. - Encuentro un atisbo de sonrisa en sus ojos ante los recuerdos, y finalmente, su brazo rodea mi hombro y me acurruco junto a él.

- Aquella noche saqué inspiración para tu canción. Creo que me enamoré de ti en aquella bañera. - Mis ojos miran al cielo, al igual que los suyos y siento como su agarre se intensifica.

- En eso siempre voy a ganarte ¿sabes? Incluso antes de conocerte, yo ya te quería.

Levanto mi cabeza de su hombro para observarle, y me encuentro con sus ojos ya puestos en los míos, que me miran con gran intensidad. Su mano viaja a mi mejilla y sus labios encuentran los míos, fundiéndonos en un beso que dice más de lo que jamás seríamos capaces de nombrar con palabras. Durante el tiempo que viví en Nueva York, soñaba con él cada vez que cerraba los ojos. Mi vida podía estar derrumbándose a mi alrededor, mi cuerpo podía estar helado en la calle, o el miedo podía rodear mi ser en aquella cama de aquel apartamento en la ciudad, pero cuando cerraba los ojos, siempre le veía a él, y a pesar del dolor, también sentía calma. Era fuego cuando necesitaba calor, y era frío cuando necesitaba paz. Era la luz en la noche, y aunque odiara admitirlo, era lo que me mantenía con vida. Llevaba meses sin saber nada de él, sin ver sus fotos, sin oír su voz, pero en sueños, seguía persiguiéndome, clara y nítidamente.

- Estoy preparada para contártelo todo. - Digo al separarnos del beso. Él se pone tenso y me mira, buscando cualquier pizca de miedo o arrepentimiento.

La última vez que tratamos este tema, yo no había sido capaz de encontrar las palabras para narrar aquello, y mucho menos había sido capaz de dejar que esas palabras salieran de mi boca y llegarán a Damiano. No estaba preparada para afrontar las consecuencias de que mi mente volviera a los recuerdos que había tratado de olvidar, ni mucho menos que esos recuerdos también le atormentaran de forma indirecta. Pero sabía, que si quería enfrentarme a las consecuencias actuales, no podía hacerlo sola.

- ¿Estás segura? No tienes por qué hacerlo. No tienes por qué volver ahí.

- Quiero hacerlo. Solo si estás dispuesto a saber. - Parece pensarlo durante un segundo, y luego, imperceptiblemente, asiente. Su mano encuentra la mía y la besa, dándome ánimos.

- Adelante Coraline, dime tu verdad. - Cierro los ojos al oír sus palabras, y vuelvo a sentirme aquella chica de 23 años en aquella bañera tan pequeña para nosotros, que contenía secretos tan grandes que podía desbordarse. Ahora, con 25 años y nuevas heridas, no estaba dispuesta a volver a ahogarme.

- Todo ocurrió la noche de la presentación...

Nueva York, 1 año y 2 meses antes.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Aug 31, 2024 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

RimaniDonde viven las historias. Descúbrelo ahora