capitulo 20 inexplicable...

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Subí corriendo la escalera con Venicio detrás mío, estaba asustada, cuando llegué estaba Ariel en el suelo, sentado, agarrando su pie.

-Ariel ¿que te paso?-

-Los juguetes de ese pendejo...-

-shh... ni se te ocurra-

-ok... perdón-

(llanto)

-Perfecto... despertaste al bebé-

Caminé con tranquilidad y tomé en brazos a mi pequeño y me puse a cantarle una canción que a mi me gusta

digale - david bisbal

No ha podido olvidar mi corazón

aquellos ojos tristes

soñadores que yo amé.


La dejé por conquistar una ilusión

y perdí su rastro

y ahora sé que es ella

todo lo que yo buscaba.


Y ahora estoy aquí

buscándola de nuevo y ya no está

se fue.


Tal vez usted la ha visto

dígale..

que yo siempre la adoré

y que nunca la olvidé

que mi vida es un desierto

y muero yo de sed.


Y dígale tambien

que sólo junto a ella puedo respirar.


No hay brillo en las estrellas

ya ni el sol me calienta..

y estoy muy solo aquí

no sé a dónde fue

por favor dígale usted.


Terminé la canción y Augusto ya se había dormido, tan tranquilo, tan hermoso, amo verlo dormir; No creo que pueda tener hijos, amo a mi sobrino, pero para mi es suficiente. Lo dejé en la cuna lentamente y salí, ahí sentados donde los dejé mirando hacia el cuarto de Augusto los dos sonriendo risueños.

-¿qué paso?-

Ninguno contestaba... bostecé y se levantaron "ahora que hice?" Venicio me abrazó, instantáneamente sentí la necesidad de dormir junto a él;

-mañana tenés un día largo, vamos... a dormir...-

Lo miré incrédula.

-me estás mandando a dormir?-

-ajam-

-ok... pero vos en el sofá...-

se rascó la cabeza... "oh no"

-pasa algo?-

-Es que debo ir a casa...-

Bajó la mirada, esperando un reto talvés?... besé su frente con cariño.

-Hasta mañana galán...-

Levantó esos hermosos y enormes ojos que tiene, como si no entendiera algo.

-Sé que esperabas a que me enojara, pero entiendo que no vas a dejarla irse, es tu amiga y lo comprendo, por ahora... es como si te molestara que viviera con mi hermano y mi hijo...-

Me acarició, me besó y lo acompañé a la entrada.

-Hasta mañana...-

-Tenes que irte obligatoria mente ahora?-

-Perdón, pero mañana ya no puedo faltar al trabajo, talvés pase temprano por la pastelería por mi beso de los buenos días...-

Me volvió a besar, me guiñó el ojo y caminó silbando, muy campante, subió a su auto azul y se fue.

Subí las escaleras y me lancé sobre mi cama, me desvestí y me dormí...


SUEÑO

Estaba caminando por un largo pasillo, iluminado en algunas partes, pero escuchaba un grito al final, un grito que no conocía. Corrí hacia el final, abrí la puerta y ahí estaba Venicio, atado, llorando, de pequeño, pero con esos mismos ojos y el mismo color de pelo, talvés un jovencito de quince años;

Un hombre parado frente a él golpeaba a una hermosa mujer latina, de cabellos negros como la noche, y esos bellisimos ojos, parecía su hermana, talvés su madre. La chica pedía ayuda, quería hacer algo pero la imagen que veían mis ojos me mantenía en mi lugar sin poder mover siquiera un dedo.

-BASTA...- solo me quedaba gritar, pero el hombre no paraba de golpearla.

fin del sueño

-no... basta... NOOOOOO-

Abrí los ojos con desesperación, me senté de golpe, provocandome un dolor en el cuello, Ariel venía corriendo en la oscuridad, era obvio porque pisaba los juguetes de Augusto y maldecía, creo que conté dos veces...

Abrió la puerta y caminó directo a mi cama. Su cara de preocupación me alteraba mas que el sueño que tuve.

-¿Estás bien?-

-si...-

Sentí como se oscurecía todo y volví al sueño, el hombre dejó de golpear a la chica, pero comenzaron a crecer sus uñas, sus dientes, su cabello cano, las manos...

OH DIOS... ES IMPOSIBLE...


dolorosa tentaciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora