capitulo 23 FUERA...

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-no te enojes ¿si? ... tranquila, siéntate, toma un vaso de agua y te lo cuento todo...-

-está bien...- me senté.

Miraba mis manos rascuñar la isla de la cocina, temblaban como un papel. Se paró detrás de mí, y acariciaba mi pelo, acerqué mi cabeza a sus manos cerrando los ojos y besó mi cuello, respiré hondo y empezó a murmurar...

-el viernes, cuando me fui, te acostaste a dormir ¿verdad?-

-si-

-sé que tuviste un sueño... ¿qué soñaste?-

Repentinamente abrí los ojos, ¿le digo lo que soñé?¿o no?

-no sé-

-amor, sé que soñaste, solo necesito que me respondas un par de preguntas...-

-no lo recuerdo-

sus caricias lentamente se convirtieron en tirones de pelo.

-sé que soñaste, yo estaba ahí, ¿qué pasó después de que saliste al pasillo?-

-me estás tirando...- tomé sus manos.

-respóndeme... o voy a hacerte daño-

-mami-

Al instante que escuchamos su vocesita, él me soltó el pelo y corrí hacia mi niño, corrí por las escaleras, quería llorar pero era imposible, "debo ser fuerte, por él, Ariel me lo pidió". Hice dormir a Augusto, estaba más tranquila, bajé la escalera, Venicio se acercó a mí, estaba dolido, tomé el teléfono.

-no te acerques, o voy a llamar a la policía.- lo amenacé

-por favor, no era mi intención... dejame explicarte...-

-NO-

-por favor-

Comenzó a llorar y se arrodilló frente a mi.

-Déjame explicarte bien-

Mis manos temblaban Ariel ¿Dónde estás?.

-Está bien-

-es que te vi, en mis sueños, no tengo sueños normales, y vos apareciste en uno exactamente cuando dejé de escuchar que pelearas con mi padre, me desperté... me había llegado un mensaje de texto, estabas gravemente herida en el hospital...-

Eso es imposible, empecé a llorar, los sueños no son de verdad... Ariel... ¿Dónde estás?

-Fue mi culpa, disculpáme, debí hacer algo...-

-está bien... contame todo... todo lo que necesito saber-

-acá no puede ser, lo único que podes saber por ahora es que tenés que cuidar muy bien a Augusto, muchas personas lo quieren.-

-¿Para qué?-

-TE MENTÍ... en realidad yo no te conocí por primera vez en esa heladería, no fue un accidente, tu hermano me dijo que estarías ahí...-

-BASTA... no hables...-

-tenes que escucharme-

-NO... todo fue una mentira... me mentiste...-

-Elisa...NO- lloraba como un niño pequeño.

-FUERA DE MI CASA- mi voz aumento, hasta llegué a gritar.

-No quiero volver a verte... FUERA...-

-No me importa... vas a saber la verdad créeme...-

-NO QUIERO VOLVER A VERTE-

Mi cabeza me gritaba que lo escuche, pero mis gritos la callaban, era una farsa, me enamoré de un idiota, le dí mi confianza y todo fue mentira, me sentía nada, traicionada. Sentí la puerta cerrarse de manera repentina, miré atrás... No está.

Ya no sé que hacer, no se que sentir, duele, quiero desaparecer.

Me levanté, tomé la computadora, ¿Cómo era la palabra?¿TOPO?¿Cómo? Ah si

LICÁNTROPO.

Abrí Internet...Licántropo: es la mitología, habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en Lobo o licántropo.

¿Qué? ¿Para qué necesito saber eso? Tal vez...NO, es imposible, no debo hacer conclusiones. No aún. Mi teléfono sonó.¿Dónde está?, el bolso.

Lo agarré, y vi la pantalla... DESCONOCIDO, Atendí.

-¿Hola?-

-Hola Elisa...-

-¿Quién habla?¿Ariel?-

-Si... ¿Cómo estás?-

-MAL.-

-Perdón... Venicio me contó todo... no pod...-

-CALLATE... no quiero saber nada de ninguno de los dos- Alejé el teléfono de mi oreja.

-NO TE ATREVAS A CORTARME.-

-¿Por qué no?-

-No te cierres así... déjalo que te diga lo que quiere decirte-

-No se-

-Por favor... te tengo una buena noticia, nos mudamos en cuatro días-

OH DIOS!

-¿Qué?-

-MENTIRA, JUEGO, JUEGO-

-No seas tonto-

-Mañana vuelvo a casa...-

-QUE BUENO... ¡no podes volver ahora?-

-Llego mañana a las nueve de la mañana-

-¿Lo prometes?-

-Lo prometo... Hasta mañana hermanita-

-Hasta mañana... te quiero...-

Fin de la llamada.


Que estúpida... no le pregunté por esa maldita palabra, MAÑANA. Se me pintó una enorme sonrisa en la cara, no puedo dormir, mi cabeza estaba llena de preguntas. Una torta, voy a hacerle una torta.

Tarde una hora y media, pero al final valió la pena. Me cansé, fui a mi cama y me dormí, soñé en blanco, sentí calor, mucho calor, pero solo en mi espalda. Abrí los ojos...

Un brazo...


dolorosa tentaciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora