Apenas vi lo que era un 50 en lo que había dentro de la bolsa, identifiqué que eran billetes.
Volteé a mirar a mi padre y le hice señas de que era dinero, luego el me dijo que lo tomara y volviera al auto rápido, tomé la bolsa, mire a mi al rededor si estaba el chico que hace un rato pero no estaba.
—Entones ¿Son billetes? —Preguntó mi madre.
—Creí que habías dicho que era basura —dije sarcásticamente.
Ella bufo.
—Si es dinero —solté.
Al llegar a casa mi padre Comenzó a contar, habían 50 mil bolívares, en ese entonces era mucho dinero.
—Quiero al menos la mitad de todo —solté—. 25 mil para mí porque yo fui quién vio la bolsa.
—Toma —Mi padre me pasó una rema de billetes, conté y solo habían mil quinientos.
—¿Que es esto? —Solté ante el valor.
—Callate y se agradecido —soltó mi padre.
¿Que mierda? Dicen que es basura y mira como están tomando la parte más grande.
Me moleste mucho pero no deje salir lo que tenía dentro.
—Bueno mi padre me acaba de decir que si me podría llevar a casa, si no es mucha molestia —dijo Mariana mirando su teléfono.
—Espera un momento —dijo mi padre.
—¿Sera que puedo dormir hoy en su casa? —Pregunté.
—¿Y eso a que viene? —Dijo mi padre.
—Mañana es su primer día de clases —comentó mi madre.
—¡Por favor! —solté.
—Esta bien pero mañana temprano se van a clase —Dijo mi madre—. Agarra el bolso y toma la ropa que llevaras, también lleva tu uniforme.
[...]
Ya en casa de Mariana...
—Eso es sólo basura no lo agarres —dije sarcásticamente en un tono agudo.
—¡Calmate! —Soltó Mariana—. a mi también eso me cayo muy mal.
No quería dormir en casa porque sabía que dejaría salir lo molesto que estaba sobre el dinero y lo que me dieron.
Esa noche fue muy loca, grabamos videos, cantamos hasta tirarnos en la cama y hablar pendejadas hasta quedarnos dormidos.
A la mañana siguiente.
—Gracias... —Dijo Mariana con una sonrisa mientras hablaba por teléfono luego colgó.
—¿Que te dijo? —pregunté.
—Las clases son para la semana que viene -. Respondió.
Ambos saltamos de alegría.
—Bueno y ¿que haremos ahora —Pregunté.
—Pues no se, no tengo nada que hacer —Respondió ella.
—Creo que me iré a casa —comenté arreglando mis cosas.
—Bueno está bien, nos vemos más tarde en la orquesta —Agregó y sonrió.
De regreso a casa, a paso rápido, no me gusta estar en la calle, la odio en lo absoluto.
—¡Esa!
—¡Mami!
Volteo a mirar y están un grupo de muchachos algo mayores que yo, están silbaron, diciéndome de cosas, simplemente los ignoro y sigo caminando.
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La vida de David ©
RandomTenía tan solo 9 años cuando me di cuenta de lo que quería en realidad, aunque desde muy pequeño lo sentía, solo que para esa edad estaba muy pequeño para saber las cosas. Mi vida desde los 9 tuvo un cambio radical, muchas cosas pasaron desde que cu...
